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  En Puntos de vista |Yo desvelo  hoy 

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Yo desvelo

 

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5

(CCXLII - CCCI)

 

CCXLII

CCXLIII

CCXLIV

CCXLV

La duda mortifica

y destruye. La seguridad

equivoca. Haz de obrar

con prudencia y

elegir el camino que

te corresponde y que

es señalado para ti.

Lo valioso de ti

no es lo que muere

y se destruye, sino

lo que nunca muere

y siempre permanecerá.

 

En el principio

no había nada

el universo era

un vacío absoluto.

Él quiso llenarlo

y de la nada

creó lo creado

y dotó de

Inteligencia a

la vida y de

exactitud a la

materia. Él

hombre es su

favorito y sólo

el hombre es

capaz de adorarlo.

 

Yo soy el

principio del

principio, antes

de mí nada

existía. Y todo

lo existente es

para siempre.

Tanto vida

como materia

me acompañan

en la eternidad.

Yo soy el principio

del principio y

el fin del fin.

Quien quiera

entender entenderá

CCXLVI

CCXLVII

CCXLVIII

CCXLIX

 

Quien busca consuelo,

en mí lo hallará.

Quien busque paz,

en mí la hallará.

Quien busque verdad,

en mí la hallará.

Quien busque amar

al hombre,

en mí

lo hallará.

Quien busque vida,

en mi la hallará

para siempre.

Quien busque perdón

por sus culpas, en

mí lo hallará.

Quien me busque

me hallará a

su lado.

El que dude de

su fe, en mí

la hallará.

Quien sienta temor,

fortaleza en mí

hallará.

Quien busque su

senda, en mí la

hallará.

 

La soledad del moribundo

que siente como se aleja

de lo querido, de lo amado

del mundo. Que se acerca

a lo ignoto. La angustia

del miedo a lo desconocido

no lo detiene en su

camino señalado desde

su nacimiento. Su fin

puede retrasarse, no

detenerse o evitarse.

Repasa su vida en un

instante. Su querida y

amada vida que se

le escapa sin remedio.

Sólo queda encomendarse

a Él y que su

misericordia le perdone

sus ofensas.

El que no vé

no es culpable

de su ceguera.

El que no oye

no es responsable

de su sordera.

Es Zoeltebec el

Espíritu del Mal

que los ciega y

ensordece para

que no vean

ni oigan mi

Verdad. Apiádate

de ellos pues

caminan a tientas

por el sendero

equivocado.

Ante lo inevitable

no cabe revelarse

ni resignarse, sino

encomendarse al

que todo lo puede:

Él te escuchará.

CCL

CCLI

CCLII

CCLIII

 

No hay ave

que tan alto vuele

que a mí llegue.

No hay hombre

que tan alto suba

que a mí me alcance.

Sólo los que

quieren acceder a mí

lo lograrán desde

donde estén. Sus

pensamientos llegan

a mí como a ellos.

Mi mundo es éste

y es otro.

 

La nada no existe

como la supone el

hombre. En la nada

se juntan las almas

a la espera de su

destino infinito. En

la nada se halla

la humanidad ausente,

allí se purificarán de

sus actos malignos

hasta acceder a mi

presencia puros e

inocentes, tan puros

como nacieron.

Supuestos seguidores míos

tergiversaron mis palabras

y hombres considerados

por el pueblo las utilizaron

en su beneficio. Mucho

de lo escrito no corresponde,

y lo que es, no se

contempla igual que  fue

en su momento dicho

y oído.

Quien se mofa de

quien sufre, se burla

de mí. El que sufre

soy siempre yo con

él y su padecimiento

es tan suyo como

mío. Quien sufre

está tan cerca de mi

como de mi Padre.

CCLIV

CCLV

CCLVI

CCLVII

 

Lo que el hombre

no consigue de

una forma pacífica,

pretende conseguirlo

a la fuerza. El afán

de dominio y posesión

lleva al hombre a

su destrucción. Sólo

se librarán de este

mal quienes se

aparten de sus

disputas e intereses.

 

Muchos son los que

quieren aprender

y pocos los que

prefieren saber. El

que no sabe tantea

en la vida como

el ciego antes de

caminar. Sólo

el sabio prefiere

saber.

No vine a ocultar

sino a desvelar y

el misterio mayor

para el hombre es

su destino final.

Muchos de los encargados

de difundir mi

doctrina han guardado

para sí los misterios

revelados y el hombre

sigue a oscuras.

El afán ocultista del

hombre se debe a su

afán de beneficiarse de

lo que los demás ignoran.

Ellos no han desvelado

lo que yo revelé. Mi

cólera hacia ellos

les acompañará mientras

vivan. Su vida no

conocerá reposo ni paz.

CCLVIII

CCLIX

CCLX

CCLXI

Un grupo de hombres

guardan como secretos

lo que les ofrecí para

difundir. Ellos han

cambiado y ocultado

mis enseñanzas para

aprovecharse del hombre.

El hijo del hombre

y enviado del Padre

descubrirá las asechanzas

y desvelará sus torcidas

intenciones. Su inquietud

es su castigo.

Lo que ofrecí al hombre

no fue para guardarlo,

sino para extenderlo

a los demás hombres

de la tierra. Los

misterios ya no tienen

cabida en el hombre,

ellos sabrán lo que

vine a decirles.  Mi

Luz los iluminará.

Yo soy el Enviado.

Vine para que el

hombre supiera lo

que debe saber. Lo

que ha creído sin

saber y lo que ha

esperado sin

conocer. Vine

para acercar al

hombre a mi

Padre y que

conociese su

luminoso destino

junto a Él.

 

Mi doctrina ha sido

impuesta por hombres

carentes de fe. Ellos

la han utilizado en

su beneficio  y lucro

personal. No han

dudado en usar la

fuerza para ello.

Su perversión será

castigada y el dolor

y mal causados se

volverán contra ellos.

Mi doctrina es

el obsequio de

mi Padre al hombre

y como tal regalo

su aceptación es de

la libre voluntad

del hombre.

 

CCLXII

CCLXIII

CCLXIV

CCLXV

 

Hombres necios han

utilizado mi nombre

y mis palabras para

engañar a los hijos

de la tierra más

crédulos. No han

dudado en unirse

a otros poderes

en su afán de

explotación  del

hombre y de sus

actos responderán

ante mi Padre.

Mi nombre ha

sido usado no

para consolar, sino

para atemorizar

y estragar. El

daño causado

repercutirá y

se volverá contra

ellos.

 

La alianza del mal

acabará y Zoeltebec

volverá a su guarida

de sombra y cieno.

El hijo del hombre

librará a los hijos

de la tierra de su

funesta presencia y

de las alianzas de

 hierro y sangre, fuego

y muerte y la única

Alianza que prevalecerá

será la de los hijos

del Bien.

 

Algo que el hombre

quiere saber, es su

origen: El hombre

como todo lo creado

proviene de la voluntad

de mi Padre. Y como

todo lo creado, guarda

dentro de sí su más

preciada esencia.

Cuando al hombre

se le acaba su tiempo

de vida mortal, retorna

en su esencia a su

Creador. Su espíritu

es aceptado o no.

Si su alma lo

necesita, se habrá

de purificar.

CCLXVI

CCLXVII

CCLXVIII

CCLXIX

 

El hijo de la tierra

sólo vive como tal

una vez. Si el

dolor y el sufrimiento

le acompañan, su

alma llegará pura

e intacta hasta mi

Padre que la acogerá

en su Gloria. Yo

estoy con ellos. Lo

vivo en mí, no

morirá.

 

La vida es un don

preciado de mi Padre.

El hombre es el rey

de la tierra y todo en

ella se subordina a

él. Su fin en la

tierra es gozar de

lo creado y admirarse

de la Gloria de mi

Padre. El que no

reconoce a su Creador

sufrirá por su ignorancia

perversa.

Hombres malignos

convencen a los demás

de sus maldades y

perversiones. La debilidad

del hombre es su

perdición y a ella ha

de oponerse la fuerza

positiva de su voluntad

de bien. Inspirada por

el Espíritu Santo.

Yo os digo: Los que

me amen serán

amados y los que

no, lo serán aún

más, ya que más

me necesitan.

CCLXX

CCLXXI

CCLXXII

CCLXXIII

 

Todo tiene su contrario

excepto el Padre de

lo creado. Lo opuesto

del Bien es el Mal,

lo contrario del

Espíritu del Bien es

el Espíritu del Mal,

lo contrario de los

ángeles protectores

son los demonios.

Y lo contrario de

ti es el espíritu

perverso y maligno

que también anida

en tu cuerpo y

trata de vencer a

tu espíritu de

bien y de verdad.

Tu aliado en tu

lucha continua

es la claridad de

la fe y la Verdad

y tu enemigo será

la duda, la debilidad

y la oscuridad que

harán flaquear tu

voluntad de bien.

 

Yo soy la Verdad

y la Vida. Verdad

y Vida eterna. Quien

en mi cree, conocerá

ambas. Sólo hay

Verdad y Vida en mi,

fuera sólo hay

miedo, oscuridad

y llanto.

Hay una ciencia

del bien y una

ciencia del mal.

La del bien está

inspirada por el

Espíritu del Bien

y la del mal por

Zoeltebec, Espíritu

del Mal.

Nada podría el

hombre en su

entendimiento

sin el auxilio

inspirador que lo

alumbra u oscurece.

 

 

El hombre siempre desea

lo que no tiene a su

alcance o es de difícil

acceso para él. Lo que

puede conseguir no lo

desea con tanto interés.

Mientras que el hijo de la

tierra no desee, por

encima de todo lo demás,

aplicar el bien en su

vida, no obtendrá lo

más valioso: Acercarse

a mí y a mi Padre.

CCLXXIV

CCLXXV

CCLXXVI

CCLXXVII

 

Quien beba mi agua,

beba el vino de mi

sangre y, el

pan de mi carne,

me llevará con él

y yo lo llevaré

conmigo. El que

me ama me

tendrá en sí para

siempre y se

sentará a mi

lado en el festín

de mi Padre.

 

El hombre del pasado

no está y el del

futuro tampoco. Sólo

estás tú aquí y ahora

y haz de decidir tu

mejor suerte. Tus

opciones son cada

vez menos y ante

ti se abre lo más

temido: Sólo hay

un camino y aunque

muchos lo conocen

está poco transitado.

No lo dudes más

y empieza a caminar

por él.

Muchos se acercan

al saber no por

amor a él, sino

para destacarse de

los otros hombres o

tomar ventaja sobre

ellos: Ellos nunca

llegarán al conocimiento,

el saber les negará

su voluntad suprema.

 

El hombre vive dormido

y su despertar será un

duro despertar. El choque

con la verdadera realidad,

no inventada por el

hombre, le sumirá en

el desconcierto. Descubrirá

que ha pasado su vida

dormido y ese saber se

unirá a su desencanto.

Sabrá que ha desperdiciado

el regalo de la vida

tras espejismos del desierto.

Se sentirá engañado desde

su infancia: Sólo queda

orar y encomendarse al

Todopoderoso a través mío.

Su nueva realidad será

su salvación.

 

CCLXXVIII

CCLXXIX

CCLXXX

CCLXXXI

 

El hombre ha de ayudar

al hombre: Confortar

al afligido, alimentar

al hambriento. Proporcionar

lo que el hombre necesite

del hombre. Sólo así

se hará merecedor de

ser considerado como

hermano de otro y digno

de alcanzar la Gloria.

Los méritos en la tierra

han de hacerse con el

hijo de la tierra.

 

Él está en mí

y yo estoy en Él.

El que está conmigo

está con Él y el

que está contra mí,

está contra Él.

Él y yo somos uno

y el que me  ama

será uno también

en nosotros.

Nada de lo que el hombre

diga vale, si no está

apoyado por sus hechos.

Quien me ame, ha de

demostrarlo con sus

acciones en favor de

los demás hijos de la

tierra. Sólo así será

agradable a los ojos

de mi Padre y reconocido

por mí.

Quien ama a su

hermano, me ama

a mí y esto bastará

para salvarle.

CCLXXXII

CCLXXXIII

CCLXXXIV

CCLXXXV

 

Una luz grande

recorrerá el mundo

y se oirá la voz

de mi Padre que

llegará a todos los

confines de la Tierra.

Quien no la oiga

no sabrá de Él.

Quien le ignore,

será ignorado y

quien le ame

será amado. 

 

Aunque el hombre

es pequeño en si

mismo, puede ser

grande en maldad

o en bondad. Ese

 tamaño suyo es

el que se ve más

allá.

El que se sacrifica

por el hombre, llegará

pronto a mi Padre.

Ellos son sus preferidos

y en ellos se complace

y me complazco.

Lo que hagas en

favor de tu hermano,

hijo de la tierra

como tú, será

agrandado y lo

que hagas en su

contra será tenido

en cuenta. Si el

hombre quiere, cambia

la balanza a su favor.

CCLXXXVI

CCLXXXVII

CCLXXXVIII

CCLXXXIX

Las mujer es hija y

madre de la tierra

y el hombre es hijo

y padre de la tierra:

Ellos son los preferidos

de mi Padre y los

que amen, estarán

a su lado.

Quien ame a su

prójimo, ama lo que

de mí y lo de mi

Padre posee y eso

es grato a los ojos

del que todo lo ve

y todo lo puede.

 

Quien daña o destruye

a su hermano, daña

o destruye lo que de

mí, del Espíritu Santo

y de mi Padre posee,

ese es su deseo maligno,

aunque seamos indestructibles

para los hijos de la tierra,

guiados por el Espíritu del Mal,

y para cualquier otro ser.

 

Si cuando llegue el

momento, oyes la voz

de mi Padre, póstrate

y oirás su sagrado

nombre: Tú serás

uno de los elegidos

para estar en su

Gloria Eterna.

 

CCXC

CCXCI

CCXCII

CCXCIII

 

Cada ser a de

enfrentarse a su

destino. El hijo

de la tierra, si no

cree en mí, sufrirá

ante la posibilidad

de acabarse para

siempre. Su razón

oscurecerá su corazón

y el miedo le

sobrecogerá llegado

el momento. Sólo

si cree en mí, no

temerá el trance y

su vida tendrá un

sentido pleno y

valioso.

 

Él no habla para fuera,

sino por dentro. Quien

escuche su voz, se

transforma para siempre

en lo mejor de si

mismo.

 

Y Él dijo:  Bienaventurados

los necesitados, pues gracias

a ellos muchos hallarán

la oportunidad de llegar

hasta mi Padre

 

Hijo de la tierra, deja de

preocuparte por cuestiones

materiales y alimenta tu

alma. Tu espíritu está

hambriento y sediento y

a él has de satisfacer

primero

 

CCXCIV

CCXCV

CCXCVI

CCXCVII

 

El hombre cree lo que

quiere creer, oye lo que

quiere oír y ve lo que

quiere ver. Aún así el

hombre ha de creer lo que

no cree, oír lo que

no oye y ver lo que

no ve. Para lograrlo

ha de mirar con

su espíritu, oír con

su alma y creer con

su corazón.

Su fe le salvará

de sus flaquezas y

lo llevará, junto

a los elegidos por

el Espíritu Santo,

junto a mi Padre.

 

La fe es un don,

que se otorga en

la niñez y se

pierde por el

raciocinio equivocado

por  Zoeltebec.

Una vez te hablé

y no quisiste oírme.

Ahora has de escuchar

las palabras que te

dije y que llevas

en tu corazón:

Sígueme y no

temas, Él proveerá.

Sólo prenderá en ti

lo verdadero. Lo que

no es sabiduría

resbalará de tu mente

y caerá improductivo

a la tierra, donde

no germinará.

CCXCVIII

CCXCIX

CCC

CCCI

 

Aunque no quieres oírme,

oirás mis palabras en el

arrullo de tu sueño. Escucharás

el bien y tu sueño será

dulce y bendito. Si quieres

seguirme, hazlo desde donde

estés: Ayuda a tu prójimo

y te ayudarás.

 

Igual que la quietud

no existe y siempre

será una falsa quietud.

La existencia del hombre

no existirá y será

una falsa existencia,

sino la dedica a mí

a través de su prójimo,

ya que yo estoy en él

y en ellos. Y él y ellos

están en mí.

 

El hombre es una parte

de sus antepasados y otra

el mismo como único

e irrepetible. Viene

de sus antepasados y posee

el soplo en su espíritu

que le hace ser el rey

de la naturaleza y

testigo de la tierra. Su

parte inmortal es imperecedera

y su huella en el mundo

es imborrable.

 

Para librase del Mal

el hombre necesita

confiar en el Bien.

El Bien prevalecerá

pues su poder es

mayor ya que proviene

de mi Padre. La

voluntad de bien

es suficiente para

expulsar el mal.

El arma que el

Espíritu Santo da

al Hombre es la

voluntad de bien

que todo hombre

posee.

 

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