Yo desvelo
pulsar 1,2,3,4,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17y18 5 (CCXLII - CCCI) CCXLII | CCXLIII | CCXLIV | CCXLV | La duda mortifica y destruye. La seguridad equivoca. Haz de obrar con prudencia y elegir el camino que te corresponde y que es señalado para ti. | Lo valioso de ti no es lo que muere y se destruye, sino lo que nunca muere y siempre permanecerá. | En el principio no había nada el universo era un vacío absoluto. Él quiso llenarlo y de la nada creó lo creado y dotó de Inteligencia a la vida y de exactitud a la materia. Él hombre es su favorito y sólo el hombre es capaz de adorarlo. | Yo soy el principio del principio, antes de mí nada existía. Y todo lo existente es para siempre. Tanto vida como materia me acompañan en la eternidad. Yo soy el principio del principio y el fin del fin. Quien quiera entender entenderá |
CCXLVI | CCXLVII | CCXLVIII | CCXLIX | Quien busca consuelo, en mí lo hallará. Quien busque paz, en mí la hallará. Quien busque verdad, en mí la hallará. Quien busque amar al hombre, en mí lo hallará. Quien busque vida, en mi la hallará para siempre. Quien busque perdón por sus culpas, en mí lo hallará. Quien me busque me hallará a su lado. El que dude de su fe, en mí la hallará. Quien sienta temor, fortaleza en mí hallará. Quien busque su senda, en mí la hallará. | La soledad del moribundo que siente como se aleja de lo querido, de lo amado del mundo. Que se acerca a lo ignoto. La angustia del miedo a lo desconocido no lo detiene en su camino señalado desde su nacimiento. Su fin puede retrasarse, no detenerse o evitarse. Repasa su vida en un instante. Su querida y amada vida que se le escapa sin remedio. Sólo queda encomendarse a Él y que su misericordia le perdone sus ofensas. | El que no vé no es culpable de su ceguera. El que no oye no es responsable de su sordera. Es Zoeltebec el Espíritu del Mal que los ciega y ensordece para que no vean ni oigan mi Verdad. Apiádate de ellos pues caminan a tientas por el sendero equivocado. | Ante lo inevitable no cabe revelarse ni resignarse, sino encomendarse al que todo lo puede: Él te escuchará. |
CCL | CCLI | CCLII | CCLIII | | No hay ave que tan alto vuele que a mí llegue. No hay hombre que tan alto suba que a mí me alcance. Sólo los que quieren acceder a mí lo lograrán desde donde estén. Sus pensamientos llegan a mí como a ellos. Mi mundo es éste y es otro. | La nada no existe como la supone el hombre. En la nada se juntan las almas a la espera de su destino infinito. En la nada se halla la humanidad ausente, allí se purificarán de sus actos malignos hasta acceder a mi presencia puros e inocentes, tan puros como nacieron. | Supuestos seguidores míos tergiversaron mis palabras y hombres considerados por el pueblo las utilizaron en su beneficio. Mucho de lo escrito no corresponde, y lo que es, no se contempla igual que fue en su momento dicho y oído. | Quien se mofa de quien sufre, se burla de mí. El que sufre soy siempre yo con él y su padecimiento es tan suyo como mío. Quien sufre está tan cerca de mi como de mi Padre. |
CCLIV | CCLV | CCLVI | CCLVII | | Lo que el hombre no consigue de una forma pacífica, pretende conseguirlo a la fuerza. El afán de dominio y posesión lleva al hombre a su destrucción. Sólo se librarán de este mal quienes se aparten de sus disputas e intereses. | Muchos son los que quieren aprender y pocos los que prefieren saber. El que no sabe tantea en la vida como el ciego antes de caminar. Sólo el sabio prefiere saber. | No vine a ocultar sino a desvelar y el misterio mayor para el hombre es su destino final. Muchos de los encargados de difundir mi doctrina han guardado para sí los misterios revelados y el hombre sigue a oscuras. | El afán ocultista del hombre se debe a su afán de beneficiarse de lo que los demás ignoran. Ellos no han desvelado lo que yo revelé. Mi cólera hacia ellos les acompañará mientras vivan. Su vida no conocerá reposo ni paz. |
CCLVIII | CCLIX | CCLX | CCLXI | Un grupo de hombres guardan como secretos lo que les ofrecí para difundir. Ellos han cambiado y ocultado mis enseñanzas para aprovecharse del hombre. El hijo del hombre y enviado del Padre descubrirá las asechanzas y desvelará sus torcidas intenciones. Su inquietud es su castigo. | Lo que ofrecí al hombre no fue para guardarlo, sino para extenderlo a los demás hombres de la tierra. Los misterios ya no tienen cabida en el hombre, ellos sabrán lo que vine a decirles. Mi Luz los iluminará. | Yo soy el Enviado. Vine para que el hombre supiera lo que debe saber. Lo que ha creído sin saber y lo que ha esperado sin conocer. Vine para acercar al hombre a mi Padre y que conociese su luminoso destino junto a Él. | Mi doctrina ha sido impuesta por hombres carentes de fe. Ellos la han utilizado en su beneficio y lucro personal. No han dudado en usar la fuerza para ello. Su perversión será castigada y el dolor y mal causados se volverán contra ellos. Mi doctrina es el obsequio de mi Padre al hombre y como tal regalo su aceptación es de la libre voluntad del hombre. |
CCLXII | CCLXIII | CCLXIV | CCLXV | | Hombres necios han utilizado mi nombre y mis palabras para engañar a los hijos de la tierra más crédulos. No han dudado en unirse a otros poderes en su afán de explotación del hombre y de sus actos responderán ante mi Padre. Mi nombre ha sido usado no para consolar, sino para atemorizar y estragar. El daño causado repercutirá y se volverá contra ellos. | La alianza del mal acabará y Zoeltebec volverá a su guarida de sombra y cieno. El hijo del hombre librará a los hijos de la tierra de su funesta presencia y de las alianzas de hierro y sangre, fuego y muerte y la única Alianza que prevalecerá será la de los hijos del Bien. | Algo que el hombre quiere saber, es su origen: El hombre como todo lo creado proviene de la voluntad de mi Padre. Y como todo lo creado, guarda dentro de sí su más preciada esencia. | Cuando al hombre se le acaba su tiempo de vida mortal, retorna en su esencia a su Creador. Su espíritu es aceptado o no. Si su alma lo necesita, se habrá de purificar. |
CCLXVI | CCLXVII | CCLXVIII | CCLXIX | | El hijo de la tierra sólo vive como tal una vez. Si el dolor y el sufrimiento le acompañan, su alma llegará pura e intacta hasta mi Padre que la acogerá en su Gloria. Yo estoy con ellos. Lo vivo en mí, no morirá. | La vida es un don preciado de mi Padre. El hombre es el rey de la tierra y todo en ella se subordina a él. Su fin en la tierra es gozar de lo creado y admirarse de la Gloria de mi Padre. El que no reconoce a su Creador sufrirá por su ignorancia perversa. | Hombres malignos convencen a los demás de sus maldades y perversiones. La debilidad del hombre es su perdición y a ella ha de oponerse la fuerza positiva de su voluntad de bien. Inspirada por el Espíritu Santo. | Yo os digo: Los que me amen serán amados y los que no, lo serán aún más, ya que más me necesitan. |
CCLXX | CCLXXI | CCLXXII | CCLXXIII | | Todo tiene su contrario excepto el Padre de lo creado. Lo opuesto del Bien es el Mal, lo contrario del Espíritu del Bien es el Espíritu del Mal, lo contrario de los ángeles protectores son los demonios. Y lo contrario de ti es el espíritu perverso y maligno que también anida en tu cuerpo y trata de vencer a tu espíritu de bien y de verdad. Tu aliado en tu lucha continua es la claridad de la fe y la Verdad y tu enemigo será la duda, la debilidad y la oscuridad que harán flaquear tu voluntad de bien. | Yo soy la Verdad y la Vida. Verdad y Vida eterna. Quien en mi cree, conocerá ambas. Sólo hay Verdad y Vida en mi, fuera sólo hay miedo, oscuridad y llanto. | Hay una ciencia del bien y una ciencia del mal. La del bien está inspirada por el Espíritu del Bien y la del mal por Zoeltebec, Espíritu del Mal. Nada podría el hombre en su entendimiento sin el auxilio inspirador que lo alumbra u oscurece. | El hombre siempre desea lo que no tiene a su alcance o es de difícil acceso para él. Lo que puede conseguir no lo desea con tanto interés. Mientras que el hijo de la tierra no desee, por encima de todo lo demás, aplicar el bien en su vida, no obtendrá lo más valioso: Acercarse a mí y a mi Padre. |
CCLXXIV | CCLXXV | CCLXXVI | CCLXXVII | | Quien beba mi agua, beba el vino de mi sangre y, el pan de mi carne, me llevará con él y yo lo llevaré conmigo. El que me ama me tendrá en sí para siempre y se sentará a mi lado en el festín de mi Padre. | El hombre del pasado no está y el del futuro tampoco. Sólo estás tú aquí y ahora y haz de decidir tu mejor suerte. Tus opciones son cada vez menos y ante ti se abre lo más temido: Sólo hay un camino y aunque muchos lo conocen está poco transitado. No lo dudes más y empieza a caminar por él. | Muchos se acercan al saber no por amor a él, sino para destacarse de los otros hombres o tomar ventaja sobre ellos: Ellos nunca llegarán al conocimiento, el saber les negará su voluntad suprema. | El hombre vive dormido y su despertar será un duro despertar. El choque con la verdadera realidad, no inventada por el hombre, le sumirá en el desconcierto. Descubrirá que ha pasado su vida dormido y ese saber se unirá a su desencanto. Sabrá que ha desperdiciado el regalo de la vida tras espejismos del desierto. Se sentirá engañado desde su infancia: Sólo queda orar y encomendarse al Todopoderoso a través mío. Su nueva realidad será su salvación. |
CCLXXVIII | CCLXXIX | CCLXXX | CCLXXXI | | El hombre ha de ayudar al hombre: Confortar al afligido, alimentar al hambriento. Proporcionar lo que el hombre necesite del hombre. Sólo así se hará merecedor de ser considerado como hermano de otro y digno de alcanzar la Gloria. Los méritos en la tierra han de hacerse con el hijo de la tierra. | Él está en mí y yo estoy en Él. El que está conmigo está con Él y el que está contra mí, está contra Él. Él y yo somos uno y el que me ama será uno también en nosotros. | Nada de lo que el hombre diga vale, si no está apoyado por sus hechos. Quien me ame, ha de demostrarlo con sus acciones en favor de los demás hijos de la tierra. Sólo así será agradable a los ojos de mi Padre y reconocido por mí. | Quien ama a su hermano, me ama a mí y esto bastará para salvarle. |
CCLXXXII | CCLXXXIII | CCLXXXIV | CCLXXXV | | Una luz grande recorrerá el mundo y se oirá la voz de mi Padre que llegará a todos los confines de la Tierra. Quien no la oiga no sabrá de Él. Quien le ignore, será ignorado y quien le ame será amado. | Aunque el hombre es pequeño en si mismo, puede ser grande en maldad o en bondad. Ese tamaño suyo es el que se ve más allá. | El que se sacrifica por el hombre, llegará pronto a mi Padre. Ellos son sus preferidos y en ellos se complace y me complazco. | Lo que hagas en favor de tu hermano, hijo de la tierra como tú, será agrandado y lo que hagas en su contra será tenido en cuenta. Si el hombre quiere, cambia la balanza a su favor. |
CCLXXXVI | CCLXXXVII | CCLXXXVIII | CCLXXXIX | Las mujer es hija y madre de la tierra y el hombre es hijo y padre de la tierra: Ellos son los preferidos de mi Padre y los que amen, estarán a su lado. | Quien ame a su prójimo, ama lo que de mí y lo de mi Padre posee y eso es grato a los ojos del que todo lo ve y todo lo puede. | Quien daña o destruye a su hermano, daña o destruye lo que de mí, del Espíritu Santo y de mi Padre posee, ese es su deseo maligno, aunque seamos indestructibles para los hijos de la tierra, guiados por el Espíritu del Mal, y para cualquier otro ser. | Si cuando llegue el momento, oyes la voz de mi Padre, póstrate y oirás su sagrado nombre: Tú serás uno de los elegidos para estar en su Gloria Eterna. |
CCLXC | CCLXCI | CCLXCII | CCLXCIII | Cada ser a de enfrentarse a su destino. El hijo de la tierra, si no cree en mí, sufrirá ante la posibilidad de acabarse para siempre. Su razón oscurecerá su corazón y el miedo le sobrecogerá llegado el momento. Sólo si cree en mí, no temerá el trance y su vida tendrá un sentido pleno y valioso. | Él no habla para fuera, sino por dentro. Quien escuche su voz, se transforma para siempre en lo mejor de si mismo. | Y Él dijo: Bienaventurados los necesitados, pues gracias a ellos muchos hallarán la oportunidad de llegar hasta mi Padre | Hijo de la tierra, deja de preocuparte por cuestiones materiales y alimenta tu alma. Tu espíritu está hambriento y sediento y a él has de satisfacer primero |
CCLXCIV | CCLXCV | CCLXCVI | CCLXCVII | | El hombre cree lo que quiere creer, oye lo que quiere oír y ve lo que quiere ver. Aún así el hombre ha de creer lo que no cree, oír lo que no oye y ver lo que no ve. Para lograrlo ha de mirar con su espíritu, oír con su alma y creer con su corazón. Su fe le salvará de sus flaquezas y lo llevará, junto a los elegidos por el Espíritu Santo, junto a mi Padre. | La fe es un don, que se otorga en la niñez y se pierde por el raciocinio equivocado por Zoeltebec. | Una vez te hablé y no quisiste oírme. Ahora has de escuchar las palabras que te dije y que llevas en tu corazón: Sígueme y no temas, Él proveerá. | Sólo prenderá en ti lo verdadero. Lo que no es sabiduría resbalará de tu mente y caerá improductivo a la tierra, donde no germinará. |
CCLXCVIII | CCLXCIX | CCC | CCCI | | Aunque no quieres oírme, oirás mis palabras en el arrullo de tu sueño. Escucharás el bien y tu sueño será dulce y bendito. Si quieres seguirme, hazlo desde donde estés: Ayuda a tu prójimo y te ayudarás. | Igual que la quietud no existe y siempre será una falsa quietud. La existencia del hombre no existirá y será una falsa existencia, sino la dedica a mí a través de su prójimo, ya que yo estoy en él y en ellos. Y él y ellos están en mí. | El hombre es una parte de sus antepasados y otra el mismo como único e irrepetible. Viene de sus antepasados y posee el soplo en su espíritu que le hace ser el rey de la naturaleza y testigo de la tierra. Su parte inmortal es imperecedera y su huella en el mundo es imborrable. | Para librase del Mal el hombre necesita confiar en el Bien. El Bien prevalecerá pues su poder es mayor ya que proviene de mi Padre. La voluntad de bien es suficiente para expulsar el mal. El arma que el Espíritu Santo da al Hombre es la voluntad de bien que todo hombre posee. |
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