Yo desvelo:
pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18y19 20 (MCXLV- ) MCXLV | MCXLVI | MCXLVII | | Qué solos, qué tristes, qué desamparados se quedaron mis seguidores más fieles. Ellos creían en mi y esperaron de mi una defensa, una rebelión, una señal. Se decepcionaron al ver mi aceptación de los hechos. No les quedaba nada, habían dejado sus trabajos, familias y amigos para seguirme por inhóspitos caminos. No les importaron las penalidades por estar conmigo, por estar cerca de mi. Ellos en su ignorancia creyeron en mi más allá de lo que pensaban, oían y veían. Ellos supieron y confiaron en mi. Mi muerte no sólo fue dolor al ver mi sufrir, sino que se unió ese dolor a la íntima decepción. Dudaron de mi, se creyeron engañados y que todo lo que habían visto y oído era una ilusión de sus cansados cuerpos, un sueño de cruel despertar. Por eso volví, volví para ellos y entonces ellos creyeron sin ningún reparo ni duda. Y entonces ellos me siguieron en la Verdad y en el Bien. Y ellos realizaron prodigios y hablaron a otros hombres con la verdad de sus corazones y los hombres les escucharon y siguieron y mi Bien y mi Verdad se extendió entre los hombres. | Cuando fui expulsado del mundo de los hombres con dolor y aprobio. Mis seguidores sintieron que su fe se tambaleaba y que la duda sembraba la desesperanza en sus corazones doloridos. Mi mensaje ya no era, sino el parecer de un hombre y como tal sería recogido. Mis palabras se desvanecerían entre las sombras del recuerdo y lo que llegase a los hombres, que no la oyeron, nada o poco significarían. La fe es una flor delicada que puede marchitarse con un aire demasiado frío o caliente y ese aire arrasó los corazones de mis seguidores al saber de mi muerte. Con mi presencia recuperaron la fe y la flor mostró sus colores y perfume al mundo atormentado de los hombres. Y la Luz de la esperanza brilló de nuevo para ellos. | No temas Peregrino de Tierra de que la semilla de mi palabra no prenda en la esterilidad del corazón humano. Mi palabra prenderá y florecerá como una flor hermosa entre espinas de ingratitud y desaliento. La duda del hijo de la tierra dará paso a la fe de su esperanza y la inquietud de maldad del corazón humano se tornará paz de su espíritu atormentado. No le quedará al hombre más que seguir a la Luz de mi mensaje y él le llevará a la Luz de mi presencia. Tú Peregrino de Tierra lo verás con los ojos del alma. |
MCXLVIII | MCXLIX | MCL | | Caminará el hombre por el camino de su ignorancia hasta que se atreva a ir por el camino de su verdad. Para llegar a él deberá escoger entre el camino de su maldad y el de su bondad. Si escoge el de su maldad, su ignorancia le acompañará mientras vida y si escoge su camino de bondad, la verdad se le mostrará en él y esa verdad le llevará a mi Verdad y a mi. | Vosotros Peregrinos de Aire llevareis mi palabra al hombre. Ella se extenderá como el polen de las flores por el viento y llegará al corazón de los hombres que quieran oírla. A los espíritus que las necesiten para alcanzar la verdad que reclama. Vosotros alcanzaréis a ver mi Verdad prender en el alma necesitada de los hombres ya que mi Verdad antes llegó a vosotros y en vosotros quedará para siempre. Mi Bien os cubrirá con su Luz de amor y eternidad. | El hombre se alza en el pedestal de su ignorancia en busca de su nada. Ese hombre, busca acabarse en sí mismo y que su fin sea su propio final y cualquier otro pensar que sea distinto al suyo, lo apaga con su indiferencia. Ese hombre no cree, ni con la razón de su inteligencia, ni con la razón de su corazón. Su vacío lo domina y su esperanza acaba en lo inmediato o lo próximo. Ese hombre sin esperanza en él ni en mi, no acabará en él como cree, sino que llegará a mi en su momento de eternidad, si así lo desea en su alma. Nadie está tan vacío de bien que no me quiera en él. |
MCLI | MCLII | MCLIII | | La duda desconcierta e inmoviliza la razón. La duda hace que el hombre detenga su camino antes de iniciarlo y aun iniciado, lo detiene. La duda es el impulso negativo del espíritu del hombre que recurre a su razón para poder explicarse lo inexplicable. La duda apaga, o no quiere ver, la luz que señala el destino del hijo de la tierra, tan seguro como su nacer y tan cierto como su morir. Después de la mentira, la duda es el desconcierto de la razón y del espíritu. En la duda, en el temblor de la flaqueza y debilidad humana, se halla la mano del Mal, la mano que desvía la esperanza de la fe hacia el abismo estéril de la nada, hacia el vacío inconsistente del camino distinto, del camino desviado de su Verdad y certeza. | Lágrimas de sangre derraman los ojos doloridos de los que ven morir a sus hijos. Lágrimas de silencio que sus espíritus sufrientes vierten ante su pérdida. Dolor insoportable, dolor inconsolable, dolor inmenso. Ese fue mi dolor ante mi hijo, y ese s el dolor, dolor del alma, pena más profunda que el propio morir, más intenso que la propia ausencia. Dolor sin límites, dolor continuo, dolor de la memoria y desconsuelo hasta el final del camino, hasta el fin de la vida, el dolor que sienten, lo que padecen los que ven morir, los que ven sufrir a sus hijos y no pueden evitarlo. Su dolor, como el mío, se tornará en gozo eterno: Quien sufre en vida, tendrá Gloria infinita. | En la duda se mueve sinuoso, entre el miedo a la verdad y la inseguridad de la propia certeza, el espíritu de la maldad que porta el hijo de la tierra. Él detendrá su camino de fe y lo llevará hasta el sendero de la indiferencia y de allí lo envolverá con su mentira hasta hacerle olvidar su verdadero y único camino, el de su destino infinito. La duda cegará la luz de su verdad y sus ojos no verán la verdad más cierta que esté ente ellos. Su razón despreciará la verdad en beneficio de la duda y la mentira cierta: Quien apaga su duda, enciende la luz de su fe con el brillo de su esperanza eterna. |
MCLIV | MCLV | MCLVI | | El hombre que alcanza su armonía interior y es capaz de oír y sentir su propia música vital, podrá escuchar lo que le rodea y será capaz de sentir a otros seres y a los demás hombres. T de él partirá la paz de su espíritu a los demás seres. Ese hombre será capaz de sentir la naturaleza y el mundo cercano y aún sentirá el Universo dentro de él. Sabrá que todo lo que existe, está hecho de la misma materia: mi amor hacia lo creado, y en ese amor se fundirá su conciencia de bien hasta formar un solo cuerpo y un solo espíritu con lo existente. Ese hombre ya ya llegado a él y ha llegado a mi. | Los frutos de la tierra son de la tierra y a ella vuelven. Lo que no es de la tierra se queda en ella. Los frutos que no son de la tierra vuelven a su lugar, al lugar al cual pertenecen. El hombre como hijo de la tierra, en ella vida es y a ella volverá, pero lo que del hombre no es de la tierra en ella no se queda, viene a mi, ya que a mi pertenece. Dad a la tierra lo que es de ella y a mi lo que a mi es. Cuando llegue su tiempo, la tierra y todo lo que a ella pertenece a mi volverá, ya que de mi todo proviene y de mi todo es. | Cuatro son las verdades que el hijo de la tierra debe saber: Todo lo que hay es de mi y a mi volverá. El hombre es suyo, ya que su voluntad prevalece en su obrar, es de la tierra, ya que en ella nace, vive y muere, y es mío, ya que de mi procede y a mi volverá. Yo estoy en el hombre y él está en mi, lo que él pase, yo lo paso, lo que él viva, yo lo vivo, lo que el muera, a mi vendrá. Si el hombre es fiel a él, cumplirá su destino con él y con los demás ya que el hombre no es sólo él, sino lo que de los demás es. Si el hombre se ama y ama será amado y en él me complaceré. |
MCLVII | MCLVIII | MCLIX | | Cada vez que el hombre venza al mal y se venza a sí mismo, más fuerte se hará y cada vez que el hombre se deje vencer, más débil será. En su fortaleza el hombre me tiene en él y más aun en su debilidad, ya que en sus momentos de flaqueza más me necesita y más me sentirá a su lado en su interior de bien. Yo soy el Espíritu Santo, el Espíritu del Bien y de la Verdad que siempre le acompaña, ya que en él estoy. En mi hallará su fortaleza y yo seré su escudo. Mi mano lo alzará en su caída y señalará su camino de bien, de él depende su paso y su dirección. | En el lamento apagado de la inteligencia, en el suspiro de la razón dolida, en el trozo de cerebro perturbado por la locura, en el suplicio de la injusticia, en el malestar del sinsentido, en el goteo inacabado que destila la desdicha, en la tristeza de la inconsistencia de la melancolía, en el fruto amargo del dolor del alma, en la pasión delicada de quien ama sin esperanza, en la pérdida de la confianza de lo confiado, en el último deseo de vida, en la piedad absurda del cruel. En esos lugares insospechados del hombre que no son lugares, sino estados compungidos de su alma, se halla la parte de verdad que el hombre necesita par completar la verdad de su vivir y la verdad de su morir. | Un velo invisible cubre como una neblina, la verdad en la razón del hombre. Esa neblina se retira de él cuando acepta la verdad de su verdad y desvela, entonces, la verdad de Verdad. El hijo de la tierra que me coma y me beba, como y bebe de la fuente de la Verdad y del alimento que nunca sacia. Esa agua que calmará su sed de eternidad y ese pan que formará parte de su ser, se hallan en mi palabra que nunca sacia, ya que en ella estoy y en ella vivo para él. Mi palabra desvelará la neblina y descubrirá a su razón mi Verdad, quien quiera beberla, la beberá y quien quiera comerla, la comerá: En ella estoy. |
MCLX | MCLXI | MCLXII | | En la pureza más pura y limpia del corazón del hombre, estoy. Allí, dentro de su bondad de bien, estoy. En lo desvelado al hombre, estoy. Lo dicho es para él, para que sepa lo que sabía y olvidó en su desesperanza. Quien vuelve a él, vuelve a mi y quien de nuevo a él se encuentra, a mi me encuentra de nuevo, yo nunca me alejé de él, sino que él se marchó de mi, aunque no se fuera, ya que de él no me fui y en él siempre estuve. Si el hombre se elige a él y ser el que era, me elije a mi con él, aunque siempre me tuvo. | Yo no inspiro ni revelo ni desvelo, yo doy. Doy al hijo de la tierra lo que es, lo que posee de mi, su ser que no acaba, su bueno en la quietud de su alma. Yo no soy inquietud, sino paz. Yo no soy pesadumbre, sino alivio, yo no soy desilusión, sino esperanza continua, yo no soy temor sino alegría de venir a mi. Yo no soy culpa, sino perdón al alma compungida. Quien de mi sabe, sabrá para siempre y quien a mi me busque, en su corazón de bondad me hallará. Yo estoy en él y en todos los hombres que quieran tenerme en sí, y aunque no lo deseen, estaré en ellos. | La furia del mal daña el corazón del hijo de la tierra y le arrebata lo mejor de sí. No hay bien en su mal, ni en su daño que perturbará su corazón de bien mientras viva y ensombrecerá su razón calma de bien. El mismo no sabrá explicarse las causas de su mal, Y yo digo: Su mal está en la soberbia de su corazón que ciega su razón de bien y de existencia y pretende imponer su violencia de mal. No sólo daña a su hermano, sino a si mismo y no sólo ha de curar a su hermano, sino a su mismo corazón de bien, fracturado por su maldad y violencia. |
MCLXIII | MCLIX | MCLX | | Los sacrificios que el hombre ha de realizar para poder perdonarse sus faltas, son los que su corazón de bien, herido por su mal, indiquen a su arrepentimiento. El hombre necesita ser admitido en su bien por el mismo, ya que para el bien fue creado y sin el bien su razón se oscurece por su maldad. El hijo de la tierra necesita recuperar su bien, perdido por su soberbia, debilidad o flaqueza, para no ser despreciado por el mismo. Las excusas de su razón no sirven a su corazón de bien y ha de volver a su equilibrio de bien. Su verdad ha de prevalecer en él, si quiere ser el que es y no el reflejo perdido de su maldad. | Mi palabra sanará el corazón enfermo. Mi Luz alumbrará la sombra de su corazón y el hijo de la tierra sentirá que estoy con él. Nunca mi espíritu lo dejará solo en su desolación. Él sabrá que estoy en él y con él y aunque el Mal quiera eliminar cualquier bien de su corazón con su daño, no lo logrará. Lo que su razón no entiende, lo sabrá su corazón, ya que mi Luz alumbra de saber lo que su razón ignora y la verdad apartará a la mentira, y el bien a la maldad, y el daño no lo será, pues puse más allá de su mal y su daño estoy yo, y en su existencia de bien, sólo bien hay: El hombre no ha de temer el mal de otros, sino el suyo hacia lo demás y hacia él. | Yo no he de perdonar al hombre, sino es él el que ha de perdonarse, pues a su bien ha ofendido con su mal. |
MCLXI | MCLXII | MCLXIII | | No hay daño ni mal que el hombre cause o pueda causar, que pueda apartar mi bien de él: Quién reciba mal y daño, recibirá Bien y Gloria Infinita y quién haga mal o daño, habrá de arrepentirse de él, tanto en su razón como en su corazón, o el mal lo arrastrará al Mal: Quien no enmiende el mal de su corazón, no será digno de él. | El mal no presta consuelo, sino angustia y desolación en el corazón conturbado por él. Cuando el hombre deja a su razón de bien y a su espíritu de bien en manos de su mal, conoce su propia humillación en su debilidad y flaqueza y aunque su soberbia pretenda engañar a su verdad, no lo consigue. Si quiere ser el que es, deberá recuperarse a sí mismo y defender su bien ante su mal y su verdad ante su mentira. Sólo siendo el que es, se tendrá y sabrá y recuperará la paz y la armonía de su bien y de su verdad. | El mal del hombre hace llorar los corazones y los ojos de los hombres y no encuentran consuelo ni excusa a su maldad. Lo que al hombre hiere, a mi me hiere, lo que al hombre hace sufrir, a mi me daña, lo que al hombre ofende, a mi me ofende, lo que al hombre tortura en su dolor, a mi me duele. Cuando el hombre daña al hombre, se daña a sí, lo daña a él y a mi daña. La voluntad de mal del hijo de la tierra es poderosa, ya que el Espíritu del Mal que lo guía en su mal, lo es. Si el hombre se deja llevar por su maldad, el Mal se apoderará de él y sólo mal verá. Sólo quien quiera volver a mi, me hallará y se hallará. |
MCLXIV | MCLXV | MCLXVI | Quien quiera verlo, lo verá, quien quiera oírlo, lo oirá. Nada se ocultará a los ojos y oídos del alma esperanzada. Su destino se demostrará en lo profundo de su espíritu de bien antes de que llegue. su momento de eternidad. Él verá y oirá lo que es para él. Su espíritu de bien palpará mi Gloria infinita antes de llegar a ella, sentirá el bien en su bien y sabrá del Bien, verá el Bien y lo oirá y nada más deseará pues poseerá El Todo y El Todo lo tendrá a él. Quien de mi quiere saber, sabrá, quien a mi quiere venir, vendrá, quien a mi quiere tener, me tendrá. Quien a mi busca en todo lugar, allí me hallará. | No puede el hombre imaginar a lo que no alcanza su pensar. Ante lo infinito y ante lo eterno, no es capaz de imaginar un espacio inacabable e inabarcable y un tiempo que no acabe ni empiece. Yo soy para el hombre y para todo lo que exista y es, Luz inabarcable e inacabable, Luz que vencer cualquier oscuridad posible e imposible. Luz de infinita claridad y bondad, Luz de Verdad, Luz de Amor y Cuidado eterno. Luz que llega a lo existente y a lo que no. Luz que todo lo abarca y Amor que todo lo da. Está imposibilitado el hijo de la tierra para saber lo indecible y conocer lo inimaginable. La razón de su inteligencia y la inteligencia de su razón limitan su pensar y sólo con la Luz de su bien y de su verdad y la bondad de su conciencia y la claridad de su espíritu, podrá llegar a donde no llega y alcanzar a donde no alcanza. Así podrá sentir mi presencia en él y en cuanto le rodea y percibir el sentido de mi Gloria antes de llegar a ella y mi amor por los seres que hay y existen que han habido y existirán. Quien me sienta en sí, me sabe y conoce antes de su momento, y después de su momento de eternidad me tendrá en él y en mi. | Sólo a la luz de la razón y a la claridad de la bondad del espíritu de Bien y de Verdad que el hombre lleva en sí, es capaz de percibir lo que de mi hay en él y lo que le rodea de mi en los demás y en lo demás, ya que en todo estoy. Sólo la ceguera de la razón y la oscuridad del alma, nublan lo que debe ver y sentir para verme y sentirme en él y en cuanto le rodea. Quien mira con el corazón, verá con los ojos del alma. Quien sólo mira con los ojos de la razón, verá confusión y quien mire con los ojos de su cara, verá a donde lleve su vista, nunca más allá de ella. Quien mire con los ojos de su imaginación, verá lo que su fantasía quiera que vea. Sólo quien mire con los ojos del alma, podrá verme y sólo quien me sienta en su corazón de bien, sabrá de mi. |
MCLXVII | MCLXVIII | MCLXIX | | No debe buscar el hombre donde no hay. Nada diferencia con los ojos del alma, a un hombre de otro. Mis enviados, mis profetas que toman mi palabra y la dan entre los hombres, son iguales a los que las reciben, unos y otros son hombres que están hechos de espacio y tiempo como las sombras del firmamento ellos se acabarán entre los hombres ya que hombres son y de heridas de sus indefensas almas brota su sufrir. Mi mensaje no son ellos, sino mis palabras por ellos dichas. Quien me reciba, me oirá y quien me oiga, me tendrá en él, en su espacio y en su tiempo de eternidad y de vida. | Se diluye el tiempo entre los recovecos de la ignorancia del hombre, nada puede el hijo de la tierra contra él, pero sí contra la ignorancia que asola su espíritu. Si el hombre quiere en su voluntad de bien ser el que es, habrá de abrir su corazón a su esperanza de eternidad. Su vida de bien le llevará a su eternidad de Bien. Mi mensaje. mis palabras, son para él y si las escucha y las sigue, seguirá su camino de verdad y él le llevará a mi. Y ellas iluminarán su soledad. | Mis enviados no saben que lo son y mis profetas hablan por mi, no porque quieran hacerlo, sino porque hallan la felicidad de la Verdad en sus corazones. Ellos son los primeros que reciben mi palabra y sus corazones sedientos de verdad y sus espíritus hambrientos de esperanza y consuelo, de mi son hartos. A mis enviados es encomendado abrir las fuentes de la inspiración humana y ellos son reconocidos por los hombres como bienhechores, ya que bien procuran con su ciencia y su saber. Quien usa mi Bien para su mal, será maldito, ya que mi Bien sólo bien ha de procurar a los hombres y no su daño. Quien use mi palabra para su burla o desprecio, será despreciado allí donde no llegan las maldades, ya que al hombre no compete lo que hay más allá de él, y nada pude contra la maldad de su alma, sino mi Bien y mi Verdad es lo único que prevalecerá más allá del Mal y de la Mentira. |
MCLXX | MCLXXI | MCLXXII | | Quien traspasa la puerta de la vida, traspasará la puerta de la muerte, y quien ésta pasa, llega a su eternidad, al fin de su camino de existencia y al inicio de ella. | Yo desvelo, descubro al alma cerrada por la ignorancia, lo que quiere saber, lo que necesita conocer para guiar la luz de su razón más allá de ella misma. Yo no hablo al oído confundido del hombre, sino a su espíritu necesitado, a su alma solitaria y perdida entre mentiras. Mi Verdad es la verdad del hombre y si la escucha, a él llegará. Con mi Verdad, con mi Palabra, a mi me halla y al hallarme, me tiene en él y si el hombre no rechaza lo que le ofrezco, en él estaré, en él viviré y será reconfortado por mi Esperanza en vida y más allá de ella. El hombre llega a mi y yo llego a él. | Mi Espíritu alcanza al alma desvalida del hijo de la tierra, la sustenta y la lleva a mi en su momento de eternidad, nada separará de mi esa alma, su espíritu se unirá al mío y uno solo será. La paz infinita de la Gloria será en él, nada turbará su presencia en mi. No hay sufrir que no acabe, ni mal que lo impida. En mi se halla el Todo y él en El Todo estará. El Bien Absoluto será en él: el alma que me siga y quiera hasta la eternidad, a mi llegará y en mi estará por la eternidad de su existencia infinita. |
MCLXXIII | MCLXXIV | MCLXXV | | No hay dolor que a mi no llegue, no hay lamento que no escuche, no hay gemido que no oiga, no hay dolor que yo no sienta, no hay padecer que no padezca, no hay suspiro que se pierda, ni negrura que no ilumine mi Luz, no hay llanto ni dolor que no consuele, ni pena que no se aplaque al llegar a mi. Yo se del sufrir del hombre y digo: Ese sufrir se acabará en mi, ya que en mi no hay sufrimiento ni dolor, sino lo contrario hasta donde no acabe el tiempo. El que a mi llega, llega al amor absoluto y será Gloria Infinita. No vendrá a mi quien no no quiera venir, y vendrá a mi quien quiera venir. | No te alejes del mundo de los hombres, pues ellos se alejarán de ti, y a la soledad de tu alma indefensa se unirá la de tu lastimado ser. No huyas del miedo y afronta tu temor con el valor que te infunde el saber de tu eternidad. Comparte tu alegría con los demás y guárdate tu pena, ya que sólo a ti debe atener. No propagues la tristeza pues de nada vale en extender tu ignorancia, ya que no es más que ignorancia de mi. Yo soy alegría de vivir y alegría de morir, pues el don de la vida es aumentado con el don de la existencia eterna hasta el infinito. No sigas los dictados de los hombres, pues todos yerran, ya que de esa materia están hechos. Sigue el dictado de tu razón de bien y de tu conciencia de bondad y verdad y ellas te llevarán a mi y la bondad y verdad te harán resplandecer entre los demás hombres: Ama y serás amado. No temas hablar a los hombres de lo que no conocen, pues aunque el temor de su ignorancia los haga alejarse, otros regresarán y se unirán a ti por su deseo de saber y conocer lo ignorado. No temas perderte por el mundo, pues si a mi me has hallado, yo te hallaré. No te apartes de los hombres, pues tu los necesitas y ellos a ti. No te apartes de mi, pues yo en ti estoy. | Busca el hombre y no halla una razón de su vivir, de su ser. Busca alumbrado por la luz apagada de su ignorancia. Busca y no ve lo que se le muestra a sus sentidos. Busca una señal que le muestre la Verdad, su verdad y con ella, seguir su camino de vida. No es capaz de ver lo que le rodea y no es capaz de verse el mismo en su esencia de ser y de sentir. Espera una señal y está rodeado de ellas, y él mismo es una señal para él y no ve, y no se ve, y no siente, y no se siente. Todo es orden, exactitud, simetría desde lo más mínimo a lo más máximo. En ese orden no es capaz de ver mi deseo de que así fuese, y que no sea de otro modo. Sino es capaz de verlo, está ciego del alma y ciego de la razón y no podrá ver y sentir mi mano en todo lo que hay y más aún en él mismo. Quien no crea en él, no creerá en mi, quien no vea lo que ve, no me verá a mi, quien no sienta la maravilla de su alma iluminada, no me sentirá en todo cuanto hay y no gozará con la maravilla de su vivir, con el don de la vida y de la no vida a su alrededor. |
MCLXXVI | MCLXXVII | MCLXXVIII | | Tú que puedes curar, no podrás curarte a ti, tú que puedes salvar, no podrás salvarte a ti, a ti habrán de curarte y habrán de salvarte. Sólo en mi está la curación y la salvación eterna, si el alma enferma y necesitada, confía en mi, se salvará y curará, sino enfermará y nadie podrá curarla y se perderá y nadie, podrá salvarla. | En mi está el consuelo, en mi está la piedad infinita, la piedad eterna, mi sola y única piedad para el hijo de la tierra, en ella y más allá de ella. No hay pena, ni dolor, ni desesperanza amarga que no cese ante mi consuelo, no hay desdicha que no deje al hombre ante mi presencia. Yo soy el consuelo del afligido que me busca y la piedad del que me necesita e implora. | Mi Piedad es para el hombre y para las demás criaturas, ya que todo abarca y a todos alcanza. Mi consuelo va más allá de la vida y mi perdón a todos lo que lo quieran alcanza en mi Gloria: Quien sienta gratitud hacia mi por el don de su vida, será y estará en mi, en vida y en existencia. |
MCLXXIX | MCLXXX | MCLXXXI | | Y digo: El hombre que se compadezca de su hermano necesitado de ello, tendrá mi compasión infinita y mi piedad será para él un manto que le cubra hasta en su eternidad. Mis ojos están puestos en el hijo de la tierra y todo cuanto haga, diga o piense, será recogido para él en su eternidad y formará parte de él cuando sea esencia de su ser. Nada del hombre se pierde y lo que es él, él será. Yo soy la piedad y el consuelo infinitos y el infinito consuelo y piedad. Mi perdón es eterno y mi Gloria infinita. | Quien quiera ser perdonado en su culpa y en su mal, lo será, para ello deberá enmendar el daño hecho en la medida que pueda enmendarse. Si persiste en su mal y en su daño, sin propósito de bien ni de arrepentimiento por ello, el mal y el daño con él irán y a él irá, y formará parte de él y él y el Mal serán uno en su eternidad infinita: No hay culpa sin perdón, ni perdón sin culpa, siempre que así lo desee y quiera la conciencia de bien del hacedor del mal o daño. Mi Espíritu de Bien y Bondad lo guiará en su búsqueda de su bien y bondad y en su perdón estaré. Nada ha de temer quien se guíe de su conciencia de bien y aparte de sí su mal. | La compasión de mi piedad a todos llega y a todos alcanza, ya que todos necesitan de ella. Aún el que la rechaza la tiene en sí, siempre que esté arrepentido de su mal o culpa y sus consecuencias no pueda cambiar, ya que su voluntad de mal fue más fuerte en él que su voluntad de bien. Su conciencia de bien prevalecerá en su perdón. |
MCLXXXII | MCLXXXIII | MCLXXXIV | | Cuídanos Señor del Universo, Señor del Cuidado Infinito, Señor del Amparo Absoluto, Señor de Todo lo Creado, Señor de la Eterna Protección, Señor de la Inmensidad Visible y de la Invisible, Señor de la Verdad y del Bien Ilimitados. Líbranos del desamparo de la soledad y de la perfidia del Mal, de la aflicción dolorosa que daña el corazón y la razón del sufriente, de la vanidad y la soberbia que nos debilitan ante el poder del Mal. Líbranos de la ignorancia que envuelve nuestras almas y de la flaqueza de nuestro espíritu y nuestro cuerpo. Danos tu Gloria Infinita y la Paz de tu certidumbre que anhela nuestra razón. Danos tu Verdad que anule la indiferencia y la ponzoña de la mentira. Danos tu Bien Absoluto y eterno. Aleja de nosotros el Mal que corroe los corazones y anula las conciencias. Muéstranos tu camino de Bien y Verdad y Guía nuestro perdido espíritu. Acércanos a ti en todo momento tanto en vida como en existencia eterna. Haz que tu Espíritu Santo de Bien y Verdad, nos inunde de su Paz y Amor y nada más necesitamos, pues Todo en Ti se halla y Todo en Ti tenemos. Que tu Esperanza nos lleve a ti y la duda se desvanezca de nuestra razón y nuestros corazones. Tú eres mi Certeza y sin Ti, nada es. Que tu Verdad nos llene de luz, de Tú Luz de Bondad y Amor Perpetuos. | Sólo cuando tu aliento huela a rosas, podrás predicar mi Verdad y decir mi Palabra a los hombres. Sólo entonces serás escuchado y mis palabras en tu boca fructificarán en los que las oigan, serán comprendidas y seguidas y vencerán a la indiferencia que sobrecoge al hombre. Mi Bien descenderá sobre ti y serás reconocido por los hombre como su hermano y ellos te seguirán a donde vayas, ya que mi Palabra y yo están contigo y ellos lo sabrán y querrán verte y oírte, ya que en ti me oirán y verán a mi. Mi Palabra saldrá de tu boca sin necesidad de pensarla, ya que yo Soy quien por ti habla. | Sólo serás reconocido cuando seas tan puro que merezcas llevarme y hablarme, entonces los que te oigan sabrán quien habla y escucharán tus palabras que salen de tu boca y que no serán tuyas, sino mías y dichas por ti. |
MCLXXXV | MCLXXXVI | MCLXXXVII | | Mis palabras son rosas sin espinas que hará florecer a los corazones que las acojan. Ellas portarán mi Luz y sentirán mi Bondad en su interior y los demás lo percibirán en sus semblantes y querrán ser como ellos. Mi Luz se extenderá entre los hombres y se amarán con sus almas de Bien. | Señor Santo y Bendito te amo con el corazón. Señor Santo y Bendito te amo con el corazón. Señor Santo y Bendito te amo con todo mi corazón y todo mi ser. Señor Santo y Bendito llévame a ti. Señor Santo y Bendito ven a mi. Señor Santo y Bendito estoy en ti. Señor Santo y Bendito nunca te vayas de mi sin mi. | Yo soy la Certeza de lo Cierto, La Esperanza de lo Oculto, La Luz que Siembre Brilla, La Verdad de la Verdad, La Respuesta a Todas las Preguntas, La Seguridad de Todas las Dudas. El Bien de Todos los Bienes. La Bondad de Todo lo Bueno. La Serenidad de Toda Paz. La Presencia que Confía y Nunca Decae. El Amor de Todo Amor. La Felicidad de Toda Alegría, La Memoria del Universo, La Causa de las Causas. El Principio y Fin de la Vida y la Propia Vida. El Hacedor y Dador Universal. Yo soy la lágrima que asoma en el ojo del Mundo ante el dolor y el sufrir de lo creado por mi. |
MCLXXXVIII | MCLXXXIX | MCXC | | Saldrán ligeras las palabras de tu boca como palomas mensajeras, ellas llevarán por ti mis palabras a los que quieran oírlas, a los que sepan oírlas y no ensordezcan sus oídos con el zumbido de la indiferencia y la mentira. Quien quiera verme, me ve donde mire, ya que en todas partes estoy, me verá en el firmamento, me verá en la naturaleza, me verá en todos los hijos de la tierra, me verá en las piedras, en el agua y en el aire, y me verá más aún en su hermano y en él mismo. Quien no quiera verme, permanecerá ciego y tampoco querrá oírme y será también sordo. Su espíritu se agostará entre sus manos y su pecho sólo albergará materia y su corazón no brillará luz de esperanza alguna. Sus ojos mirarán sin ver y sus oídos escucharán sin oír. Sólo la piedad de sus actos podrá llevarlos a mi en su momento de eternidad. | Muchos son los hijos de la tierra que caminan por ella sin esperanza. Ellos llevan cansados sus cuerpos y sus espíritus y son incapaces de ver más allá de sus doloridos pensamientos. Para ellos son mis palabras más consoladoras y para ellos son mi siembra, pues su tierra es fértil y en ella prenderá mi Luz que iluminará sus corazones sedientos de Bien y Verdad. Ellos son mis preferidos, pues me necesitan en su árido caminar y la Luz de mi Esperanza a ellos llegará antes que a los demás. Mis puertas se abrirán a su paso y donde irán, nada les será negado, pues su sufrir y padecer a mi llega. Mi piedad los acogerá en mi Gloria. | Los que me usan en su beneficio, y los que se escudan y guarecen en mi para sus negocios, y se creen por ello que tienen ganada la tierra y la eternidad, para ellos y los suyos, les digo: Nada de lo que ellos hagan, para ellos o los suyos, cuenta más allá, ya que no quieren saber mi mensaje, sino sólo quieren su lucro sin importarles nada más allá de él: Quien no ame a su hermano como a él mismo o como si fuese de su misma sangre, no me verá y no sabrá de mi Gloria, y su eternidad no será de Paz, sino de tratar de llegar a mi. |
MCXCI | MCXCII | MCXCIII | | Quien no mitigue en su medida el dolor de los demás, cualquier dolor que les afecte, se aleja de mi, ya que yo estoy en sus hermanos tanto como en él, y si no ama a su hermano, no me ama a mi y si no merece a su hermano, no me merece a mi. | Por muy despreciable que parezca a sus ojos cualquier otro ser, debe recordar que estoy en él tanto como en él y que lo amo tanto como a él y que él debe amarlos igual que a él se ama: Ama a tu hermano y serás amado por él y por mi infinito. | El que me usa para su mal o su beneficio y se escuda en mi, ha de saber y conocer que en mi no hay mal, no existe la mentira ni el beneficio, yo todo lo doy y todo lo perdono. El que cause dolor o aflicción en mi nombre, sigue una senda equivocada, ya que a quien llama y a quien se encomienda, es el Espíritu del Mal que lo posee desde su interior y las palabras que cree dirigir a mi, las dirige a él por lo que solo mal se obtendrá de ellas y de los actos que cometa. Su espíritu se alejará de mi, aunque él crea que está cerca de mi. En mi no hay protección ni ayuda para ejercer el mal: Yo soy el Bien Eterno y Absoluto y sólo Bien en mi hay. |
MCXCIV | MCXCV | MCXCVI | | Yo sólo Bien y Verdad concedo, quien busque el mal y la mentira para sentirse fuerte y seguro en su beneficio, a mi no me llama ya que su voz es oída por el Espíritu del Mal Eterno que le concederá lo que su espíritu de mal ansía. Aunque a mi se dirija, yo no oigo al que mal me implore, ya que sólo Bien soy y sólo Bien doy. | No hay paz en el corazón del Mal, no hay paz en nada que proceda del mal, ya que su Espíritu porta la inquietud que el mal genera. En el corazón de bien brilla la Luz de la esperanza eterna y esa Luz guía al hombre en las desventuras de su vida y le concede la paz a su espíritu, ya que sabe que nada puede el Mal hacia él y que en mi Esperanza se halla su Gloria. Es estrecho y tenebroso el camino del Mal y venturoso, ancho y luminoso el amino del Bien. Cuando camines hombre, elige bien tu camino y no te desvíes de tu senda de bien, aunque tu mal te empuje a ello, no lo oigas y sigue sólo tu voz de Bien, bondad y verdad. En esa voz está mi Espíritu en ti. | Todo en el Universo tiene su camino, su senda de destino. Las estrellas del firmamento siguen su camino de cielo y los planetas y demás astros del espacio siguen su órbita marcada de antemano por Él Que Puede Hacerlo. Las aves, peces e insectos siguen sus migraciones igual que otros animales. Las semillas brotan de la tierra cálida cuando llega su momento y todo cuanto hay y existe, está marcado en el Libro del Destino. Sólo el hombre es capaz de elegir su camino, ya que así está dispuesto por El Que Puede Disponerlo, el hombre podrá elegir entre su camino de Bien o de Mal, sólo él elige ya que de esta cualidad fue dotado por mi. |
MCXCVII | MCXCVIII | MCXCIX | | Quien se niega al Mal refuerza su espíritu de Bien, su voluntad de bien y su conciencia de bien. Quien se resiste al Mal y logra vencerse y vencerlo, se acerca a su propio bien y a través de él, se acerca a mi. La negativa al Mal es la fuerza secreta que abre la entrada a su propio bien, a través de su voluntad de bien. A mayor fortaleza de bien, más voluntad de bien y más corazón de bondad. Él me sentirá en sí y su espíritu sentirá tocarme. | Nunca llegará el hombre más allá de él mismo, sino me busca en él, en los demás y en lo que le rodea. Yo soy lo que busca, la respuesta a su eternidad, la respuesta a todas sus preguntas, a sus dudas y temores. Yo soy la Certeza de lo Cierto, la Respuesta de Eternidad, lo Cierto que disuelve la duda, el Valor de la Verdad que acaba con cualquier temor. Si busca la verdad sin mi, no la hallará, pues sólo yo soy la Verdad, la única que comprende todas las verdades y acaba con todas las dudas, temores y mentiras. Fuera de mi nada hay y en esa nada estoy, ya que Todo Soy. El hombre que quiera saber, habrá de buscarme con la inteligencia de su espíritu de bien, sino, no me sabrá y navegará en el mar de su ignorancia hasta su momento de eternidad. | Cuando el Mal visita el corazón del hombre, lo hace para quedarse en él y anular su espíritu de bien. Su insidia corromperá su razón y su pensamiento será guiado por el mal que anida en su interior. Su conciencia de bien será apartada y su espíritu de mal tratará de apoderarse de su ser. Si el hombre no se opone a su mal, se verá arrastrado por él y guiará su vida. Sólo podrá vencerlo si implora la ayuda a su espíritu de bien del Espíritu Santo, Espíritu de Bien, Verdad y Bondad Eternos. El Mal se alejará de él y podrá obrar con su voluntad de bien. |
MCC | MCCI | MCCII | | El hombre que en la torpeza de su mal, dañe, hiera o mate en cualquier forma y manera, con la intención de causar ese mal a otro hombre, le priva del Don de la vida dado por mi. Su voluntad de mal se ha impuesto a él y no es capaz de discernir la gravedad de su acción realizada a su hermano. Todo en él, su mente, su razón y su inteligencia, se ha rendido a su mal, su espíritu de bien ha sido apartado por su maldad y su ser ya no es él, ya que su conciencia y su voluntad de bien han sido alejadas de él por su espíritu de maldad y su voluntad de mal prevalece. Eses hombre deberá arrepentirse de su mal en lo más profundo de su ser y por todo su tiempo de vida o en su momento de eternidad será apartado de mi por toda la eternidad, sólo si busca mi perdón desde su conciencia de bien, podrá acceder a mi. | Recuerda, te llamé y no viniste a mi, te mostré mi Gloria y no la quisiste, te mostré mi rostro y lo olvidaste. Te señalé con mi intención de bien y no lo aceptaste. Te elegí entre muchos y te apartaste. Te hablé y no quisiste oírme. Ahora hablo a tu pensamiento porque sé que quieres verme, oírme, sentir mi bien y saber mi Gloria. Sé que ahora estás dispuesto a seguirme, pero no estás preparado, ni es tu momento para ello. Cuando llegue lo sabrás y tu camino no será solitario ni numeroso, pocos te creerán y menos aún querrán seguirte: Haz de saber que el hombre teme a la verdad y tus palabras lo serán, ya que de mi son, aunque salgan de ti. | Querías saber quien soy y ya lo sabes, querías reconocerme y ya me reconoces, querías saber de mi y ya sabes, querías ser más sabio y ya lo eres, querías ser mejor y ya lo eres, querías conocer el alma humana y ya la conoces, pues tu alma es como la de los demás. Querías distinguirte de los otros y ya lo eres, pues nadie es igual a ti. Querías una prueba de mi y ya la posees, pues mi palabra es compartida por otros. ¿Quieres amar a tu hermano?, lo amarás. ¿Quieres volver a tu pureza primigenia?, la poseerás. ¿Quieres amarme?, me amarás amando lo que te rodea, a tus hermanos y a ti mismo. ¿Quieres verme?, mira en tu recuerdo, pues allí estoy. |
MCCIII | MCCIV | MCCV | | Señor del Universo: No somos dignos los hijos de la tierra de tu Gloria infinita, ni merecemos los dones de tu cuidado, ni tu Santa Palabra Perpetua que nos muestra lo que no alcanzamos a ver y nos dice lo que no podemos saber sino es por ti, por la Gracia de tu Verdad. Tu Palabra de lo que ignorancia del hombre no alcanza: Paz, Verdad y Bondad. | Caminan los hombres a oscuras buscando su luz, la Luz que mana como un manantial de Bien que nunca se acaba del Espíritu de la Bondad Eterna. Sólo les llega en su camino la luz tenue y débil que sus espíritus les donan. Luz que las debilidades y flaquezas del hombre mengua hasta casi desaparecer. Los Peregrinos de Luz guiarán sus doloridas almas hasta la Luz que no cesa. La Luz del Bien Eterno donde sus espíritus se reconfortarán y se inundarán de la Gloria Infinita. Su esperanza les llevará a mi. | No temas al mundo ni temas al hombre, él es como tú, es tu hermano y a ti está unido por lazos invisibles que van más allá de la apariencia. Al mundo tampoco debes temerle, ya que tu perteneces a él y él a ti. Conoce lo que te rodea y no te sorprenderá, pues siempre hay señales que lo anuncian y sentidos capaces de distinguir esas señales. No temas ni a lo visible ni a lo invisible, pues tu vida discurre por ambos cauces. Siente al mundo de la naturaleza en ti, pues a él perteneces y de él formas parte indisoluble. Habla al corazón de tu hermano y su corazón te hablará, ríe con tu hermano y contigo reirá, llora con él y también lo hará. No dejes que las alabanzas desvíen tu camino cierto, pues no debes apartarte de ti, te perderías. Sigue tu sendero de luz y no te apartes de su haz, pues es tu camino de bien, de verdad. No temas dejar tu mundo de vida, pues viniste para dejarlo y seguir otro mejor. No envidies lo efímero, pues tú eres esencia de eternidad. No temas amar en exceso, pues nunca es bastante para el hijo de la tierra. No dejes que tu elección de bien sea distinta a tu bondad de corazón. No tardes en recurrir a mi cuando tu corazón sea mecido por la angustia y el viento del Mal quiera alejarte de mi. Mi Espíritu acompaña al tuyo para confortarlo y consolarlo en su tristeza y que mi Esperanza sea la Luz del túnel de tu amargura. |
MCCVI | MCCVII | MCCVIII | | En la invisible oscuridad del Mal Absoluto se disuelven las esperanzas del alma dolorida por su propia decisión. El mal se funde con el Mal y forman una única forma y conforman la desesperanza de lo perdido. Habrá de esperar más allá del tiempo, al inicio del inicio y al final del final para ser el alma que fue, pura como toda alma en su principio. Entonces ya no habrá Mal, pues no existirá ni tendrá razón de ser, ni su influjo influirá en nada de lo visible ni de lo invisible. El Bien Absoluto será lo Único y en ese Único se disolverá como la sal en el agua el Mal que ya no será más, sino Bien Absoluto y Eterno: El Inicio volverá a su Principio. | Quien no quiere ver la verdad, no la ve, aunque la tenga delante de sus ojos. Sólo el que quiera verla, sentirla y escucharla, la verá, la sentirá y la escuchará, si no con sus ojos de vista, con los de su corazón y con los de su razón. La verdad no se hurta al hombre, es el hombre el que se aparta de ella porque no cree convenirle a sus falsos intereses. El que no quiere ver la verdad, se deja mecer por el viento de la mentira y la falsedad que anida en su razón y llega hasta su corazón. Pero por mucho que quiera disimular y hacer como que no la ve y no existe, la verdad se le presentará de forma inevitable en su momento de verdad, cuando la vida del hijo de la tierra no sea ya sino existencia de eternidad. | El hombre que llora, estremecido por la belleza que le rodea, me siente en sí y me tiene en sí, pues me reconoce en lo que ve, oye o siente. Ese hombre ama hasta lo más profundo de su ser, el don de su vida y con él, me ama a mi, ya que yo estoy en su vida y en lo que le rodea. Ese hijo de la tierra sabe ver lo que los demás no ven, sabe oír lo que los demás no oyen y sabe sentir lo que los demás no sienten, y por eso me sabe y me reconoce, aún sin saberlo. |
MCCIX | MCCX | MCCXI | | Yo soy la única medicina que cura el alma dolorida del hombre, el único alimento que necesita su espíritu, la única agua que sacia su sed de saber. La única Luz que ilumina su camino de soledad. La única presencia que siempre está y estará. El único amor que siempre ama, la única Verdad que nunca defrauda. El único fin que nunca acaba. El único camino que no yerra. La única Esperanza Cierta: Quien de mi come, nunca se harta, quien de mi bebe jamás se sacia. Yo soy la Luz de su luz y el Espíritu de su espíritu. | Se estremeció la tierra pesarosa de su culpa, sus hijos no creyeron ni palabras, ni prodigios. Sólo quisieron oír lo que les convenía y ver lo que les ayudaba a sus torcidos intereses. Mis ojos, vacíos de vida, ya no los veía y mi cuerpo, vacío de alma, no sentía. Pero sabía que los míos, los más míos, seguían allí. A los míos no los expulsó ni la oscuridad, ni el temblor, esperaban mi última señal, la que abatiera a mis enemigos y me salvara de morir. Ellos tampoco habían comprendido, no los culpo, su esperanza era mi vivir, y mi morir los sumía en la tiniebla de su duda, ellos deberían esperar, así estaba escrito. | Yo estoy en lo eterno del hombre, yo soy la sustancia de su insustancia. Su visible de su invisible. Su eterno y lo eterno, lo que siempre está y nunca dejará de Ser y Existir, Su Infinito Verdadero y su Inmensidad de su insignificancia. El hombre es de mi y por mi, y a mi ha de tender sus manos hasta alcanzar las mías en su momento de eternidad. Su bien ha de ser más poderoso que su mal y alcanzar el Bien Eterno en mi Gloria Infinita. |
MCCXII | MCCXIII | MCCXIV | | Igual que las hierbas y árboles y arbustos crecen libres sin el cuidado del hombre y aceptando que la tierra y el cielo les deparan, el hombre debe crecer libre en la tierra y aceptar lo que la naturaleza les ofrece. Yo procuro por todos los seres y más aún por el hombre que debe aceptar su destino como ser vivo y su destino de existencia, ya que yo estoy en ambos y le acojo en mi, en su destino de vida y de existencia. | Mi palabra no es sólo aire que se lleva el viento del olvido del hombre. Mi palabra es mi mensaje al hijo de la tierra y mi enseñanza de vida y de existencia. Mi mensaje es mi Verdad desvelada a la ignorancia de la mentira y a la niebla de su razón, con mi mensaje se abre el aire puro de la Verdad y el aire perfumado del Bien al corazón que de mi quiera saber. Mi palabra es el aire que aparta el vuelo del Mal y descubre al hombre lo que quiere y debe saber y que ha sido ocultado a sus ojos y oídos. Mi palabra es la desvelación de lo que estaba velado al hombre y que el hombre debe y merece conocer: Mi Palabra soy yo. | No temas hijo de la tierra que tu ignorancia te lleve por caminos distintos a los que tu razón te obliga, tu mente es tan libre como el viento y se dirige a donde tu razón la guíe. Si tu razón ama y busca su verdad, la verdad, la única y verdadera razón de ser y existir, tu razón vendrá a mi y tu mente en mi se reconfortará. Tu ser buscará el bien que en él hay y lo usará en los demás y en él mismo, ya que el bien no se agota en el hombre, ni la verdad deja de serlo. Tu espíritu seguirá a tu razón y tu mente querrá oírme, verme y saberme y tú me sabrás y conocerás porque así lo deseas en tu razón y en tu corazón de bien y de verdad. |
MCCXV | MCCXVI | MCCXVII | | Una luz incandescente, un resplandor infinito, un bienestar incalculable, una dicha de inmensidad, una paz inconmensurable, un amor de bien al Bien, una alegría ilimitada nacida de la profundidad del Bien eterno, así es mi Gloria Bendita en la intemporalidad del perpetuo. | Lo que del hombre viene, es del hombre. Lo que de mi viene, también es para el hombre, aunque de él no provenga, ya que yo soy de él y él es de mi. El hombre no es más que el niño que fue, más lo que aprende en su vivir. En su aprendizaje vital gana en conocimientos y pierde o adormece cualidades suyas que aparta o esconde. El hombre complica su propia vida sencilla, ya que su ambición de poseer lo pasajero envuelve su razón, hasta distraerla de su camino de bien y verdad. Haz de mirar a tu hermano con los ojos que ven su corazón y descubrir sus cualidades de niño que esconde en él, entonces verás lo hermoso de su corazón y lo más valioso de su ser, descubrirás lo que de mi posee y la belleza de su alma inocente. Y aunque él no se vea, tu podrás verlo. | Quien desprecia el don de la vida, me desprecia a mi, ya que ese don es por mí dado. El que desprecia su salud y se perjudica en ella, me desprecia a mi, ya que su salud es parte de su vida dada por mí. El hijo de la tierra ha de cuidar su vida y salud y de los que de él dependan, ya que toda vida me lleva en sí, ya que de mi proviene. Plantas y animales llevan mi soplo vital y como tales han de ser tratados por el hijo de la tierra que podrá usar de ellos y no destruirlos por utilidad caprichosa o estéril. |
MCCXVIII | MCCXIX | MCCXX | | Busca el hombre en otros hombres el remedio a su ignorancia y cree hallarlo en otros como él mismo. Y yo digo: Nada hay donde no hay nada, no hay agua en un pozo seco y de él nada puede extraerse que no sea arena o piedras o lo arrojado allí. De la ignorancia sólo puede sacarse lo mismo y del saber puede el hombre aprender lo que ignora. No hay saber que de mí no provenga, y el hombre que quiera saber, a mí ha de venir. No hay verdad en el hombre, ya que la mentira usa sus mil disfraces para penetrar en su razón y en su corazón. Yo soy la Verdad y en mi está el Saber que el hombre busca. Fuera de mi prospera la mentira y la ignorancia, pues sin mí nada es cierto y con mi todo es: Busca en mi y me hallarás, busca en ti y te hallarás y me hallarás, busca en ti y te hallarás y me hallarás. En ti está la verdad y la vida, mi Verdad y tu eternidad: En ti estoy yo y en mi estás tú. | Es inútil que el hombre busque en el hombre lo que no tiene. Lo que es de mí, sólo en mí se halla y sólo en mí ha de buscarlo quien quiera hallarlo o saberlo. El hombre posee lo que es del hombre y su saber sólo llega hasta donde él puede llegar. Más allá de su saber estoy yo y el que quiera saber, a mi habrá de venir, pues el saber del Universo en mí se halla: Yo soy El Saber Infinito. Hombre, busca en tu razón y en la razón de tu razón y allí me sentirás y allí sabrás. | En el desierto contrito del alma atormentada en su desesperanza, late el corazón de su despertar y brilla la luz de su verdad. Yo soy el agua que mitigará su sed y el pan que saciará su hambre. No hay ninguna alma solitaria de mi, pues yo estoy en cada una de ellas y en todas. Quien me aparte de sí, no saciará su hambre ni su sed, pues fuera de mi nada hay que pueda satisfacer al espíritu del hombre. Yo conformo al afligido, al triste en su despertar apagado por su melancolía, al alegre en la fuerza secreta de su vitalidad y fortaleza, yo soy la espiga que despunta entre la arena desnuda de vida, la gota de rocío que acude a la hierba sedienta. El aire que respiras en la fiesta de la vida. La voz que guía en la luz y en la oscuridad, el pozo amargo de los que no desean saber de mí en su ignorancia de maldad. Yo soy para ellos, la sal que seca sus campos, la tempestad que derriba sus casas, la ola que hunde su barca, el movimiento que mueve la tierra hasta hundirla, el rayo que parte sus árboles, la enfermedad que quita la vida, la muerte que asola la tierra. Yo soy para ellos el sufrir de la pobreza y la angustia de su final, el causante de tanta desdicha y sufrimiento. El hacedor de Mal Perpetuo que Nunca Cesa. El horror agazapado que no descansa en su dañar. Y yo digo al hijo de la tierra. No hay sufrir en el que no esté la mano agazapada del Espíritu del Mal. Él hiere y herirá la vida de muerte y destrucción. Él daña y dañará lo que existe, su poder de mal trata y tratará de borrar todo Bien que de mi proviene. No hay mal que no proceda del Mal. Su influjo es poderoso y atrae al hombre de mil formas y maneras, pero mi Espíritu de Bien es más poderoso que Él y lo vence y vencerá siempre en vida y en existencia de eternidad. Quien en mi confía, confía en la verdad y en el bien de su Espíritu de Bien y Verdad que en él se halla. Él lo protegerá de todo mal. En la apariencia de la vida se halla la realidad del espíritu del hombre y esa realidad es una realidad eterna. |
MCCXXI | MCCXXII | MCCXXIII | | Cae el hombre en el pozo sin fondo de su desdicha sin una mano amiga que lo rescate. Su desconfianza lo empuja más allá de su razón y su miedo lo hunde más en el abismo sin límite. Sus espinas se hunden en su frente y los clavos atraviesan sus miembros. Sangra por la herida del costado y nadie es capaz de ver su dolor, de sentir la tremenda soledad de su espíritu perdido, la grandeza de su alma empañada por la incredulidad de su existencia. Su conciencia sometida como las demás a los dictados de su razón. La desesperanza que anima su temor y la ignorancia que aprisiona su ánimo. Cree que está solo, abandonado por todos y en la ceguera de su desánimo es incapaz de ver más allá de su dolor, más allá de la pena que asfixia y sobrecoge a su hermano. No ve, no siente que yo deshago sus espinas sin que las sienta perderse, desclavo sus clavos y libero sus cansados miembros, devuelvo la sangre a su costado y curo sus heridas, seco su sudor y enjuago su frente con agua fresca, de mi agua bebe hasta saciar su sed y sus labios y boca reseca ya no están, sino dispuesta a recibir mi alimento que no harta. Mi agua de Luz que es la suya, la que nunca le abandona y cubre de amor y verdad su ignorancia, la que guía su camino a través de su miedo, de su dolor, de su desesperanza y de las flaquezas que rinden su ánimo hasta llevarlo a mi. | Se estremece la tierra sacudida por la maldad sin culpa hacia los desheredados de los hombres, hacia los desprotegidos y desamparados de los bienes de la tierra, hacia los perseguidos por la adversidad, hacia los que no poseerán sino dolor y daño, hacia los perjudicados por la injusticia de la desgracia, hacia los que el sol de la ignorancia amenaza con quemar y abrasar sin remedio, para sus espíritus, engañados por hombres sin conciencia, estoy yo. Ellos me tienen, me portan en sí y ellos se hartarán de mi dicha infinita que nunca sacia. Yo estoy en ellos y ellos en mí. | Todo bien de mi viene, pues yo soy el Bien. Toda verdad de mi es, pues yo soy la Verdad. Todo saber de mi proviene, pues yo soy El Saber Eterno. El Bien, la Verdad y el Saber del hijo de la tierra, son de mi Bien, Verdad y Saber que él lleva en sí, en su Espíritu y en su fortaleza de su voluntad de bien, verdad y saber. Mi Espíritu está en el hombre y con él, todos sus dones. Su conciencia de bien, de mi procede y su sacrificio de bondad, es de la luz de su interior. El bien emana bien y a su alrededor la paz calma a los hombre y consuela sus doloridos espíritus. Lo que no es verdad, bien y saber y fortaleza ante la adversidad, no viene de mi, sino del Espíritu del Mal que sobrecoge la debilidad del hombre en su flaqueza. No hay culpa en el hombre que no venga de la maldad de su propio mal: En mi Bien no hay debilidad, ni flaqueza, ni culpa, sino fortaleza, voluntad de bien y perdón de mal. Yo soy El Amor del Universo. |
MCCXXIV | MCCXXV | MCCXXVI | | Doce son los estados del alma. Doce son las puertas que el hijo de la tierra ha de abrir. Doce son los pasos que el hombre ha de dar para llegar a mi. Doce son los momentos en los que el hombre ha de vencerse a sí mismo, a su propia debilidad y naturaleza, a sus miedos y temores y a sus enemigos que acechan en él y fuera de él. Si el hombre llega a ese estado, se fundirá en mi, pues su alma ha recuperado su pureza y fortaleza de amor y él y yo seremos uno mismo, ya que de mi es. En ese su camino, su alma habrá de desprenderse de lo que no es suyo y que a lo largo de la vida ha ido incorporando a ella de forma accesoria y siempre contraria a su propio ser y sentir: Cuando su alma sea la suya, vendrá a mi. | Los estados del alma son los momentos por los que atraviesa el alma del hombre hasta llegar a mi. Esos momentos de pureza son: Momento de verdad, en ese estado el hombre llega, tras prescindir de la mentira, a fortalecerse y a fortalecer a los que le rodean, pues su ejemplo de verdad prende en otros corazones que lo imitarán en su valor y lucha contra su mentira. Nada que no sea verdad saldrá de sus labios o gestos y esa su verdad lo acercará a la Verdad de mi. En la verdad se halla el bien del hombre y en la mentira se hallan tanto su mal como su cobardía de bien: Lo que no deba ser dicho, no se dirá, lo que deba ser dicho, se dirá. En la mentira se cobija el Mal en los corazones débiles de la cobardía o del interés. En la verdad no hay mal, sólo bien en ella y valor humano. Para llegar a ese Estado no has de mentir. La verdad adorna el alma como una guirnalda de flores adorna la cabeza. Si la verdad es en ti norma de vida, te ganarás el respeto de los hombres y tu alma se engrandecerá con ella. | Quien descubre mi Palabra, me descubre. Quien encuentra mi palabra, me encuentra. Quien halla mi palabra, me halla. Mi Palabra es distinta a la de los hombres, aunque venga de ellos, pues no procede de ellos, sino de mi. Sólo mi Palabra, soy yo, lo que no es mi palabra es de los hombres, aunque muchas pretendan ser de mi, no lo son y sólo sirven para engañar al hijo de la tierra con su falsedad. |
MCCXXVII | MCCXXVIII | MCCXXIX | | La conciencia de bien lleva al alma al estado de bien, para ello el hombre ha de guiarse por su voluntad de bien. La bondad de espíritu es la cualidad del hombre más necesaria, ya que ayuda a otros seres necesitados de ella. La Bondad de Bien de mi proviene y con ella el alma del hijo de la tierra conoce el Estado de Bien Perpetuo, el que ya nunca le abandona pues vive en él, en ese Estado de su alma, la benéfica influencia y el bienestar de espíritu se llenan de él y se extiende a los demás. Ese Estado del Alma es un Estado de Amor Perdurable en lo eterno de su Bien. | En el camino de la esperanza el hombre me halla, me siente y sabe de mi. La esperanza es querer saber de mi, querer hallarme, querer encontrarme y buscarme para ello. Ese momento de búsqueda, ese camino es el Estado de Esperanza. En ese estado el alma apesadumbrada en su soledad del hombre, me busca hasta hallarme y sentirme. En ese estado del alma que es el Estado de Esperanza se abre a mi el alma esperanzada. Y ese abrirse en mi búsqueda, ese querer hallarme es ya hallarme y tenerme en sí. Cuando el sueño y la ilusión del hijo de la tierra es hallarme y llegar a mi, alcanza el alma buscadora del hombre el Estado de Esperanza en el cual me siente en sí y en lo que le rodea. | En el Estado de Amor del Alma, el alma de bondad del hombre ama cuanto le rodea, pues reconoce mi mano en lo que hay y sabe que de mi proviene. Esa forma de amor es hacia mi, ya que a mi me siente y a mi viene. En ese Estado del Alma el hijo de la tierra me reconoce en su hermano y en los demás seres y en ellos me ama a mi. El espíritu de su amor le precede y es reconocido por los que ama. Su amor viene hacia el mío y en ese Amor Supremo se fundirá en Gloria Absoluta y Eterna. El será yo y yo él. No temas hijo de la tierra amar en el vacío, pues el amor no se pierde nunca, queda para reconfortar a la humanidad. |
MCCXXX | MCCXXXI | MCCXXXII | | No hay un Estado Absoluto del alma sin la piedad hacia el dolor, hacia el daño que asola al hombre y lo sumerge en el pozo de la desesperación de su soledad, en la negrura de su noche inacabada. En el Estado de Piedad del Alma, el alma se conturba y siente como propio el mal ajeno, y en esa piedad hacia el hermano necesitado, el alma se engrandece y se une al alma del dolor ajeno y su alma es la suya, su bien es el suyo y su dolor a él atañe hasta la última fibra de su ser. En ese sentir con el apesadumbrado, el alma se eleva hasta mi y su desgracia es tanta o mayor que la de su hermano y por ello su Gloria y la del sufriente serán en mi una sola Gloria eterna. Mi piedad está con la desgracia y no hay dolor que a mi no llegue, ni consuele. | En el Estado de Luz, el alma ha de ser guía de tinieblas, sólo así el hombre verá su propia luz, la que emana de él y le muestra su sendero de eternidad. Quien se deja guiar de su luz encuentra su camino y él le llevará a mi, pues su luz de mi procede y a mi lleva. Cuando el hijo de la tierra esperanzado de mi, llega a su Estado de Luz, se le abre un infinito de Verdad y un eterno de Bien y Amor y ha de seguir por su sendero de Luz hasta alcanzar su infinito y su eterno, en donde a mi se unirá. Hijo de la tierra, no temas caminar por tu luz, pues a mi lleva y en mi no hay temor, sino Gloria Infinita y Eterna. En ese Estado el hombre es Peregrino de Luz y su luz alumbrará a otros hombres sedientos y hambrientos de ella. | En su camino de Perfección el hombre y su alma han de sobrepasar su Estado de Perdón. En ese Estado el hijo de la tierra ha de ser capaz de perdonarse sus culpas y las de los demás, él sabe que no hay culpa que yo no perdone y así como yo perdono, él debe perdonar. El hombre sabe que no hay perdón sin arrepentimiento, ni arrepentimiento sin perdón. En su culpa lleva su dolor y su sufrimiento de esperanza en su perdón. En el Estado de Perdón, la conciencia de bien y la voluntad de bien han superado cualquier momento de mal y el alma del hombre se presenta limpia y tan pura como su alma llegó a él. Así llegará a mi. Yo soy la Misericordia del Perdón y de la compasión. |
MCCXXXIII | MCCXXXIV | MCCXXXV | | Yo soy la Misericordia Infinita y eterna y quien a mi viene, tiene mi perdón. Quien a mi viene, me ama y quien me ama, me lleva en sí, él es de mi y yo de él. En mi no hay culpa ni pena, ni temor oculto, yo soy la Claridad del Bien y de la Verdad. Si quien porta Mal viene a mi, portará Bien y el Mal de él se irá. | Es el Estado de Pureza del Alma el Estado que más se acerca a su Estado de Perfección, pues en él el hijo de la tierra lleva la pureza de su alma al momento en que la recibió en sí. Su alma limpia de las impurezas de la culpa y del Mal, se presenta a mi con la inocencia pura de la infancia y esa alma entrará en mi y de mi se hará. Para lograr esa pureza el hombre debe recuperar lo perdido y limpiar lo ensuciado en el camino de su vida. No sólo habrá de renunciar al Mal, sino que habrá de enfrentarse a él donde lo halle. Deberá cubrir su alma con un manto de bien que atraiga más bien en él y en el arrepentimiento y el sacrificio de su lucha por la verdad y la razón de su bien tendrá a su lado la fuerza de mi Bien en forma de mi Espíritu Santo de Bien y Verdad: La Bondad de su Alma lo llevará a su Estado de Pureza. En su alma no se albergará ni una sola mota de culpa o debilidad. Su Pureza será su fortaleza y nada que no sea Bien y Verdad podrá entrar en ella. El Mal huirá de ella, pues su luz hiere a la tiniebla en lo más profundo de su Mal. | Sólo cuando el espíritu del hombre es capaz de entregarse, es capaz de su Perfección y capaz de llegar a mi. Para llegar al Estado de Entrega del Alma, el hijo de la tierra ha de amar a su entrega tanto o más que a él mismo. Esa Entrega ha a de ser sin esperar por ello ninguna Gracia o recompensa, ha de ser con convencimiento de razón y de corazón. Su conciencia de bien y su voluntad de bien lo superan a él mismo. La Entrega ha de ser hacia el Bien y con el Bien y por el Bien y en esa acción de Bondad el hombre llega a mi. Quien recibe el bien del Estado de Entrega del Alma, me recibe a mi y quien entrega el alma, me entrega a mi, pues yo ya estoy en él y mi Gracia Eterna lo inundará de mi en su momento de eternidad. Su Alma de Entrega será tan llena de mi que rebosará mi Gracia Infinita. |
MCCXXXVI | MCCXXXVII | MCCXXXVIII | | Cuando la angustia recorra tu alma, recurre a mi. Cuando la desolación asole tu espíritu, recurre a mi. Cunado la pena sobrecoja tu corazón, recurre a mi. Cuando la desesperanza halle en ti cobijo, recurre a mi. Cuando la tristeza conturbe tu ánimo, recurre a mi. Cuando la ausencia de la muerte te arrebate lo querido por ti, recurre a mi. Cuando la debilidad te venza, recure a mi. Cuando la culpa se apodere de tu paz, recurre a mi. Cuando la muerte amenace tu vida, recurre a mi. Cuando el peligro de cualquier mal te amenace, recurre a mi. Cunado el miedo a lo desconocido haga temblar tu cuerpo, recurre a mi. Yo estoy siempre en ti y fuera de ti. Yo soy tu Bien, tu Verdad y tu Fortaleza. Yo soy el Espíritu de tu espíritu. Tu Espíritu de Bien y Verdad. El Que Siempre Está, El Que nunca Abandona, El Que Consuela al que a Él se encomienda, El Que Siempre Está y Estará y ha Estado Contigo. | En el Estado de Paz, el alma alcanza la beatitud perfecta y está conforme y segura en la fortaleza de su bien. A este Estado llega el hombre, una vez recorridos los demás Estados del Alma. En el Estado de Paz, la luz irradia del alma hacia el cuerpo y la felicidad del espíritu se trasluce hacia los demás. El Estado de Paz del Alma, es previo al Estado de Perfección y es un Estado cercano al Bien Supremo o Estado de Unión Perfecto. En el Estado de Paz del Alma, el hombre ya no lucha ni consigo, ni con los demás, pues sólo su deseo es venir a mi. | En la tremenda soledad de la mente perdida, siempre brilla la luz de una esperanza cierta. No te niegues a verla viajero del tiempo, porque en esa luz se halla tu salvación del vacío de la nada, acércate a ella sin miedo, además, para qué temerlo si todo para ti ya está perdido. Síguela y esa luz te llevará a mi, te llevará a donde tu imaginación no es capaz de imaginar, donde tus ojos no son capaces de ver y donde tu mente no es capaz de vislumbrar en su ceguera. Allí no existe el temor, ni la soledad agarrotará tu alma, allí se te abrirá el infinito y allí volverás a donde vinistes. Allí estaré yo siempre contigo. |
MCCXXXIX | MCCXL | MCCXLI | | En la angustia del alma angustiada, el hombre teme lo que supone, lo que cree que le va a pasar, sin pensar que lo que le vaya o pueda ocurrir, él no lo sabe y no puede imaginarlo, por lo que no puede prevenirse de ello o protegerse de sus consecuencias. Nada de lo que ocurra o pueda pasar está en las manos del hombre y el creerlo así, es sólo soberbia y vanidad humana: Lo que acontece a mi concierne y sólo yo lo sé. | Al Estado de Perfección llega el alma una vez llegado a los otros Estados anteriores, es un Estado Pleno de Verdad, Bien, Esperanza, Amor, Piedad, Luz, Perdón, Pureza, Entrega y Paz, el alma llena de mi, se acerca a mi, se acerca a su último momento de Perfección Infinita y Eterna. En este Estado del Alma, el hombre ya no es cuerpo, sino alma. Su cuerpo es sólo albergue de su etéreo, no siente frío ni calor, hambre ni sed ni otras necesidades. Su alma ocupa su espacio visible y su invisible, se comunica conmigo y yo con ella, pues es más alma que ser, está conmigo y sabe que nada podrá ya contra ella el Mal, está dentro del bien, de mi Bien y mi Gloria está ya cercana. Su camino llega a su fin. | Cuando el alma del hombre se entrega en su totalidad a mi, llega el Estado de Unión Plena o Estado de Eternidad o del Bien Supremo. El Alma ha conocido los Bienes del Espíritu del Bien y los ha seguido hasta llegar a mi. Ya no es el Alma de un hombre, pues ya forma parte de mi, es yo y en mi está como yo estoy en ella. Mi Gloria es suya y no hay Gloria que se le pueda comparar, pues en ella están todos los Bienes que hay y que el hombre ni siquiera puede imaginar. Yo soy El Bien Inimaginable y en mi Bien está el Alma unida a mi. La Gloria de la Infinita Felicidad del Bien y de la Verdad ha iluminado su camino hasta llevarlo a mi. Nuestro Espíritu y nuestro Bien y Verdad es la misma. El Alma a mi unida, está en mi Absoluto Infinito y Eterno. |
MCCXLII | MCCXLIII | MCCXLIV | | Fuera del tiempo y del espacio conocido por el hombre, fuera del amanecer del tiempo y del ocaso de lo infinito, se hallan las almas de los hombres. Ellas van hacia su Luz, hacia mi y yo las acogeré en mi, pues de mi son y a mi vuelven | Una mota en el espacio, un suspiro en el tiempo, un rayo de luz que ilumina como un destello la tiniebla y después se apaga para siempre. Nada más que eso es el hombre, aunque él se crea mucho más porque su sueño de esperanza le habló de mi y de mi predilección por él. A qué viene su orgullo y su soberbia, su vanidad y su indeferencia. Yo lo digo, son las muestras de su ignorancia y de la maldad que tantas veces anida en los corazones, son el pulso de quien se cree la realidad que fabrica en su torpe pequeñez y en la crueldad egoísta de los espíritus sin piedad. | Yo soy lo Imposible y quien a mi me busca, busca la belleza de lo imposible y quien a mi me halla, halla su imposible y lo Imposible. Lo posible es apreciación del hombre y para el hombre, lo imposible es sólo lo que a mi concierne y es. Lo que no alcanza a la razón del hombre es su imposible y su sola mención inquieta al hombre y lo aleja con temor de lo que desconoce y no alcanza. Donde el hombre no llega, llego yo, donde el hombre no alcanza, yo alcanzo. Si buscas en tu imposible, alcanzarás tu posible y a través de él llegarás a mi, El Imposible de lo Imposible. |
MCCXLV | MCCXLVI | MCCXLVII | Cuando el mal prende en el corazón de un hombre indefenso ante su influjo, en él germina la semilla de la maldad y crece en su interior hasta vencer su resistencia de bien. El árbol de la maldad extiende sus ramas dentro del espíritu del hombre entregado, hasta hacerlo suyo. Su corazón se tiñe de maldad y se hace uno con el Mal. Nada parecer poder detener su influjo y la crueldad de su condición de mal. Pero sigue en él su Luz de Bien, la Luz que señala su camino a mi. Si renuncia al Mal su Espíritu de Bien y Verdad lo llevará a mi. No hay ningún Mal que pueda vencer a mi Bien, si la voluntad de bien del hombre y su conciencia de bien así lo quiere. | Yo soy el Saber de lo Ignorado, la Sabiduría de la Verdad y de mi alcanzan al que de mi quiere saber. Quien bebe de mi, a mi me tiene y quien de mi no bebe, a mi me ignora y su corazón y su alma permanecerán cerrados a la luz de la Verdad y del Saber. Quien fuera de mi busca el saber y la verdad, sólo halla el fruto amargo de la desesperanza tan amargo como la hiel y tan salobre como el agua del mar. La ignorancia cerrará su razón y será incapaz de ver más allá del alcance de su mirar. Fuera de mi nada hay y fuera de mi nada hallará quien allí busque. | En lo infinito de lo increado se abate la permanencia inconclusa de la nada, de lo que no ha sido, no es y no será. Allí no busques Peregrino del Tiempo, allí en la nada, nada hay, ni siquiera una sombra de desdicha es capaz de penetrar en la inconstancia de lo que no fue, no ha sido, ni será. Sólo la inconsistencia de la duda puede quebrar el velo de la nada y comprender su inexistencia, el valor de lo neutro, la desesperación de su no ser y no llegar a ser ni siquiera un poco de algo, un soplo de existencia, un hálito de vida, un silencio apagado en un tiempo ni acaecido, ni por acaecer, un imposible perdido en el vacío. De allí nada parte y allí nada llega, ya que no hay espacio ni tiempo, ni energía, es un hueco ilimitado y ausente de cualquier sustancia o materia, sin forma de hueco o de cualquier otra forma. |
MCCXLVIII | MCCXLIX | MCCL | | Yo desvelo el fruto amargo de la maldad en el corazón del hombre y cómo se vuelve dulce ante la presencia de su bien. No hay mal que no se venga en bien ante la voluntad de bien. No hay desdicha que no se torne en paz en el corazón herido, ante la presencia de la conciencia de bien. No hay bien que de mi no provenga, ni mal que pueda vencerlo. Yo soy El Bien que guarda el hombre en sí. Y por muy pesada que sea la piedra de su mal, se volverá liviana hasta desaparecer ante mi presencia de Bien en mi Espíritu de Bien y Verdad. No ha de temer el hombre su mal, sino que su bien no se apreste a vencerlo. No ha de temer al fuego, sino que su pozo esté seco de mi agua. | El camino del Bien fortalece y el camino del Mal debilita. Uno y otro son ofrecidos al espíritu del hombre. Uno es lento y dificultoso, es como la ascensión sinuosa a un monte que prueba los músculos y la fortaleza del espíritu, es el camino del Bien y de la Verdad. El otro es un camino de descenso en el que es muy difícil ascender, ya que todo parece ayudar más y más para que se caiga el espíritu, para que llegue a los espacios más bajos del ser y que no pueda remontar su caída. Es el camino del Mal. Es el camino de la Perdición humana y sólo el que logre detener su caída y mirar hacia arriba, podrá enmendar su destino y comenzar su Camino de Bien y Verdad, su Camino de Perfección. | El Mal se nutre de la debilidad y flaqueza humana. Nada puede contra la fortaleza del espíritu, ya que su propio bien lo arrojará fuera de sí. Al contrario, en la debilidad de espíritu, el Mal se afianza y se fortalece hasta hacerlo suyo, hasta fundirse en él y destruir su humano, su bien, su voluntad y conciencia de bien, hasta que el hombre, mi preferido, sea sólo una sombra de lo que es, una sombra de lo que fue, y sólo será si se vuelve hacia mi, si se vuelve hacia sí, hacia su bien y hacia mi Bien. |
MCCLI | MCCLII | MCCLIII | | Todo lo que nace y es, tiene su razón de ser y existir y aun lo no vivo la posee, pues lo no vivo, lo inerte, es el asiento de lo vivo y sin lo no vivo, no existiría lo vivo y latente. Todo lo que hay y existe de mi procede y por mi causa es. En un principio nada había excepto yo, las tierras se separaron del espacio al que se hallaban unidas y formaron astros y estrella. El fuego se separó de la tierra y el aire y fue en si mismo materia incandescente. Del aire se formó el agua y del agua y la tierra la vida acaeció. Nada de lo hecho fue sin mi, en todo estuve y en todo estoy y estaré pues el espacio, el tiempo, la luz, la energía, la vida y la no vida, de mi son. Es de mi lo que hay y es, y lo que no es, y será, lo pasado y lo venidero, lo actual y lo que nunca será y lo que siempre es y será: Yo soy el Todo y la Nada. | No debe el hombre temer su eternidad, pues en ella estoy yo y en ella están lo que le precedieron en mi y los que le sucederán en mi. No hay desdicha, ni pena, ni temor en la eternidad. No existe en ella ni la culpa ni el dolor. No hay mal alguno que pueda interponerse o entrar en mi eternidad. En mi Todo es Bien, Un Bien eterno e infinito que llena pero no harta, que inunda el espíritu y que no sacia al que en mi Gloria está. Todo se vendrá a mi, pues lo que de mi es, a mi volverá. | Es más fácil no creer mi palabra en el hombre que creerla, ya que no creerla no produce ningún efecto distinto y creerla sí, ya que obliga a modificar el principio de existencia y vida y comportamiento, y todo cambio profundo causa desazón e inquietud, ya que no sabe a donde le llevará en su falsa y artificial realidad. El hombre débil flaqueará y el hombre fuerte sabrá que en mi sólo hay verdad, ya que soy la Verdad y que en mi todo es vida, ya que soy la Vida más allá de la vida. Sólo el que me siga en mi Palabra, llegará a mi, sólo el que crea en mi, me sabrá, sólo el que me sepa, conocerá mi Verdad, mi Bien y mi Gloria. |
MCCLIV | MCCLV | MCCLVI | | Hombre, no dudes de ti cuando te hablo a tu oído inaudible, el oído de tu alma, el oído de tu espíritu invisible. Te hablo a ti porque así deseo hacerlo. Mi palabra no es sólo para ti, sino para darla y repartirla entre los que la esperan, entre los que la desean, entre los que la necesitan, entre los que la quieran seguir, entre los que busquen su consuelo, mi consuelo, entre los que busquen su verdad, mi Verdad, entre los que busquen su bien, mi Bien, entre los que sepan que yo estoy en ellos y ellos en mi. | Hay dos hombres en tu mismo cuerpo, uno visible y otro invisible. Uno humano y de forma física y otro invisible y de forma no física, aunque igual a ti. El hombre humano es de vida limitada en su espacio y tiempo. Ha de vivir sujeto a vicisitudes físicas que no puede evitar. El hombre no físico que hay en el hombre, no está sujeto a sus mismas limitaciones y su vida no muere con el cuerpo, ya que no lo posee, es sólo espíritu y en él se halla lo no visible del hombre. Ese hombre igual al hombre físico, aunque inmaterial y de sustancia y esencia distintas, será el que queda en su eternidad. | Yo no hablo al hombre palabras invisibles, mis palabras el hombre no sólo ha de verlas, sino tocarlas y sentirlas en él. Cuando el espíritu del hombre me siente, me vea y me toque, sabrá de mi y sabrá que no está solo y que nunca lo ha estado, ya que yo estoy en él desde antes de nacer y seguiré en él después de su muerte corporal. Yo no hablo con palabras misteriosas o difíciles de entender, yo hablo para cualquier hombre que me quiera oír, que quiera ver la Luz de Verdad y Bien que en ellos hay: Mi palabra yo soy, pues de mi viene. |
MCCLVII | MCCLVIII | MCCLIX | | Doce son los impulsos principales del hombre: Impulso del Bien, en el que el hijo de la tierra se inclina hacia la bondad de su espíritu. Impulso de la Verdad, en el que la verdad de su verdad no admite dudas en él y hacia su razón se vuelve. Impulso de Amor, en el que su afecto hacia otros seres, le hace entregarse a ellos sin ninguna condición que lo limite. Impulso de Esperanza, en el que lo venidero se abre ante su espíritu claro y luminoso en su Luz de eternidad. Impulso de Fe, en el que la fuerza y poder de su creencia ante lo que cree, es tan firme y duradero que hacia él encamina su vida, sin nada que lo pueda menoscabar o impedir. Impulso de Entrega, en el que su cuerpo y espíritu se entrega en bien y beneficio de otros sin considerarlo sacrificio, sino deber querido. Impulso de Ambición, que empuja al hombre en poseer más de lo que puede abarcar o poseer. Impuso del Mal, que en los espíritus vencidos por él los lleva hacia su maldad. Impulso de Odio, que en los espíritus subyugados por él, los hace suyos. Impulso de Poder, que hace que el hombre quiera hacer suyos a los demás y manejarlos a su antojo y capricho. Impulso de Vanidad, en el que el hombre se esfuerza por distinguirse de los demás y parecer más que ser, ya que la apariencia es su fin. Impulso de Crueldad, en el que el Mal empuja a su espíritu en unión a él, hacia el sufrimiento a otros seres y en afán de su dominio perverso. | Mientras más camina y se adentra el hombre en su mal, más se aleja de él y de mi. Deberá desandar su camino mal andado y volver a su comienzo y principio para ser él, el que fue y el que es. No habrá de desfallecer en su camino de vuelta, ya que si no logra llegar, se quedará en su mal y no será él, si no una sombra apagada de sí. Su identidad única se quedará prendida en la mentira del Mal y él nunca será él, un espíritu de bien y verdad creado para el bien y la verdad, será una mentira de sí mismo y una maldad adquirida en su errado camino. | Hijo de la tierra, no dudes de tu fortaleza de bien. Ella te llevará hasta tu bien. Ella será suficiente para vencer cualquier mal que te aflija en tu camino de bien. Tu bien es más fuerte que tu mal y tu mentira es menos fuerte que tu verdad, la verdad que llevas en tu corazón, la verdad con la que naciste y de la que te has alejado. Tu valor es más fuerte que tu cobardía y aunque tu camino de bien y verdad sea largo y difícil, lo deberás emprender, ya que mientras más te hayas alejado de ti, más te costará volver a ser tu. Mi Espíritu de Bien y Verdad sostendrá tu bien y verdad. Tu voluntad de bien y tu espíritu de bien y verdad prevalecerá en ti. |
MCCLX | MCCLXI | MCCLXII | | Sólo es valioso en el hombre lo que es él, lo que es verdad, lo que proviene de mi desde que fue concebido. Lo que el hijo de la tierra adquiere durante su vida, nada tiene que ver con él ni conmigo. Son los frutos artificiales y engañosos del mal que lo tientan en su camino de vida y le convencen de su cierto, de su importancia y de la duración de sus bienes. De su falsa verdad y de su cierta mentira. El hombre en su necesidad, debilidad y flaqueza se ve inclinado a seguir los caminos que acaban en sí mismos, caminos que no van a parte alguna. Son los caminos vacíos del hombre en los cuales entretiene su vida y que nada tienen que ver con él ni conmigo. El hombre deberá retroceder hasta él y hallarse a sí mismo y al hallarse, me hallará: Quien no se halle, no sabrá quien es y vagará en su mentira, la mentira que creyó y siguió, la mentira de los demás que venció su verdad y su cierto. | Señor del Universo, abre mis ojos que permanecen ciegos a ti, abre mi mente que permanece cerrada de tu Luz, de tu Bien, de tu Esperanza y de tu Verdad. Abre mis oídos a tu Palabra, a la obediencia de tu Voz y a tu Suprema Sabiduría de Bien. Haz que perciba lo que mis sentidos me niegan. Haz que comprenda lo que mi razón desea. Haz que ame lo que de ti hay en todo lo que hay. Haz que mi duda se disuelva con el aire de tu Infinita Presencia. | Doce son las inquietudes del alma de hijo de la tierra. Inquietud de vida, en ella el hombre lucha por ser uno más entre los hombres, por ser reconocido entre sus iguales y por dejar una constancia de su paso vital, por perpetuarse en hechos, objetos o personas, es un impulso vital que lo lleva a protegerse de los peligros con los que se encuentra. Inquietud de pensamiento, por el que cada hombre piensa en él y para él. Inquietud de sentimiento, por el que se inclina su sentir ante lo que ve o piensa. Inquietud de hacer, esa inquietud de su alma le lleva a realizar lo que piensa o siente y sin ella ninguna obra humana existiría. Inquietud creativa, es un impulso del alma que se trasluce al exterior de si y nos muestra parte de su oculto. Impulso que crea prosperidad, comodidad y belleza alrededor del hombre. Inquietud de saber, por el que desea conocer lo que ignora y se esfuerza en conseguirlo. Inquietud de futuro, en el que la incertidumbre de su duda le abrirá su esperanza. Inquietud de porvenir, en la que siente sobre sí la espada de la muerte amenazando su conseguido y su vida. Inquietud de muerte, por la que siente el aleteo de su final y el principio de su esperanza. Inquietud de enfermedad, por la que teme que el mal de la salud se apodere de él, de su bien de salud. Inquietud de espíritu, por el que su espíritu recorre su principio vital, su principio de vida hacia su eternidad. Inquietud de eternidad, por la que el espíritu eterno del hombre se va hacia su fin último. Su Principio de eternidad, en ese estado cesa toda inquietud. |
MCCLXIII | MCCLXIV | MCCLXV | | Doce son los misterios que envuelven el alma humana: Misterio de Vida, Misterio de Muerte, Misterio de Sabiduría, Misterio de Santidad, Misterio de Bien, Misterio de Mal, Misterio de Infinito, Misterio de Eternidad, Misterio de Existencia Eterna, Misterio de Inicio, Misterio de Final, Misterio de Mi. Esos Misterios le serán devueltos al hijo de la tierra cuando su visible y su invisible se separen y cada uno siga su eternidad. | Si escuchas la voz de tu alma, oirás mis palabras en los oídos de tu razón, ellas elevarán tu espíritu por encima de la cadencia apagada de tu alma y por ellas, abandonarás la voz simple de tu cotidianidad. En ellas descubrirás lo que de mi hay en ti y lo que de ti hay en mi. Mis palabras te dirán quién eres y quien soy, y por ellas te sabrás y me conocerás. Mis voz no desprende sonido alguno y mis palabras pueden ser rechazadas por ti en tu pensamiento y entregarte tú a tu sencillo y aparente, a tu conocido, a lo que poco a nada te exige, ya lo que poco o nada elevará tu ser: Puedes vivir apegado al suelo de tu falsa realidad o escuchar la razón de tu alma y ascender en vida los peldaños de tu escalera de eternidad. | Sólo quien sea capaz de prescindir de sí, de renunciar a su realidad, a la seguridad de su cotidiano, podrá hallarme y hallarse. Sólo quien entregue su alma y su razón a su verdadero, podrá hallar la verdad de lo cierto. Sólo quien sea más de los demás que de sí, podrá verme en los demás y en sí. Sólo quien se escuche, podrá oírse y oírme. Sólo quien sienta a los demás, podrá sentirme en él. |
MCCLXVI | MCCLXVII | MCCLXVIII | | Sólo el hombre que es capaz de ver lo invisible en el hombre, es capaz de saber su visible, es capaz de distinguir su distinto, su valioso, su poder de espíritu único. Sólo quien ve y siente lo invisible, puede verme y sentirme, en lo que ve y toca. Sólo quien oye lo inaudible, es capaz de oírme en su callado espíritu y en el silencio de su alma. Sólo quien sufre por el sufrimiento de los demás, es capaz de sentirme en su alma atormentada, es capaz de percibir mi Gloria en su aire y mi Haz en su olvido. Sólo quien ama al hombre, es capaz de amarme en ellos. | Una palabra me sanará, una mirada, me salvará. Luz de las Tinieblas, Luz de Luz. Un pensamiento en ti, me elevará. Tu Verdad me confortará y tu Bien me inundará de dicha eterna. | Mi Palabra, la Verdad de mi Palabra no es para ser guardada, sino para ser dicha, para ser mostrada, para ser conocida por quienes busquen llevarla en su corazón y albergarla en lo más cálido de su alma. Mi Palabra no sólo es guía de vida para el hombre, sino esperanza de eternidad y parapeto de Bien contara las acechanzas del Mal. Mi Palabra es la sonrisa en la noche eterna del hombre, el sueño inacabado de una vida que se acaba y la razón más poderosa de la razón, capaz de abrir la inteligencia a la razón eterna y capaz de descubrir lo que de oculto posee el hombre de mi. |
MCCLXIX | MCCLXX | | | Quien albergue mi Palabra en su corazón, no temerá la vida ni nada de lo que de ella provenga, no temerá el Mal, pues mi Palabra lo protege y no temerá la muerte, pues nada muere lo que es de mi, ya que en mi no hay muerte, sino Gloria infinita y eterna. Quien alberga mi Palabra en su alma, me lleva en sí. | Al descorrerse las cortinas del velo de ignorancia que asola al hombre, se descubre un manto de luz de esperanza que ilumina su camino, un empedrado de amor y una antorcha de Verdad que guiará su tránsito de eternidad. Ninguna alma irá sola, ya que yo iré con ella. | |
pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18y19 ^ |