Yo desvelo
pulsar 1,2,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17y18 3 (CXXII - CLXXX) CXXII | CXXIII | CXXIV | CXXV | Antes se oirá un gran estruendo y la tierra se abrirá por muchas bocas que engullirán a los hijos del Maligno. Los míos se librarán del horror y no perecerán. | Nada volverá a ser como antes y renacerá un mundo distinto la paz reinará y mis hijos gozarán de mi presencia. La verdad será reina en la tierra y nadie la temerá. | Los hijos de la tierra se quedarán en ella. Los hijos de las sombras en ellas morarán y los hijos de la luz serán por siempre iluminados junto a mi Padre. Cada cual elige su camino según sus deseos. | Las mujeres no se mirarán en María y sus huellas se borrarán de ellas. Su perdición será la de todos. Sus risas se tornarán llantos eternos. |
CXXVI | CXXVII | CXXVIII | CXXIX | El estrépito aún resuena. Gritos de agonía llenan el aire. Nadie escucha sólo huyen despavoridos en cualquier dirección. Lo que ha de quebrarse se quebrará y lo que ha de morir, morirá. Lo que principia acaba. | Mis carros de fuego salvarán a mis elegidos que se unirán a mi. Sólo ellos se librarán del horror. | Espíritus malignos pueblan las tinieblas. Sus halagos son demoledores. No los escuches. Por su boca salen serpientes venenosas que te infectarán con su ponzoña. Son los aliados de Zoeltebec. | Quien fue maligno en vida lo será más en espíritu. No escuches su voz engañosa y evita su aliento fétido. Ellos contaminan el aire con su maldad. |
CXXX | CXXXI | CXXXII | CXXXIII | El camino del Bien está alfombrado de pétalos de rosa. El del mal está lleno de espinas y abrojos que te herirán hasta quitarte tu preciosa sangre: No lo transites peregrino de luz. | Yo soy la Verdad y la Vida. Quien crea en mi tendrá vida eterna y quien no quiera saber de mi no conocerá la Verdad ni la eternidad. | Lo que digo y hago es para todos aunque unos lo recibirán y otros no. A quien no alcance mi mensaje le bastará con desear el bien. | El rey del mal es Zoeltebec, Satán es el príncipe de las tinieblas y rey de los ángeles caídos. Tanto uno como otro son aliados inmortales. |
CXXXIV | CXXXV | CXXXVI | CXXXVII | El temor al gran día no lo parará hasta el fin. Sólo queda orar. | Señor otórgame tu gracia para que no me aleje de ti. | Las montañas del Averno son resbaladizas y nadie puede subirlas. Quien cae no subirá por mucho que lo trate. Sólo saldrá si quiere ver a mi Padre. | Sin Mí nada se explica conmigo todo se sabe. El que no cree está muerto. Sin mí nada vivirá porque ya nació muerto. |
CXXXVIII | CXXXIX | CXL | CXLI | | Muros insalvables separan a los hombres. Viven unos sin querer saber y otros me buscan en sus corazones. Los que me niegan se mienten y vivirán en la mentira y los que me busquen encontrarán mi verdad. | Ríos vacíos mares secos tierras estériles De ahí hice surgir la vida que todo llenó llegará el tiempo en el que lo mío me llevaré a su lugar primigenio. | Quien no conozca la compasión no será digno de mi. Su soberbia le perderá y lo alejará de mi Padre. Limpia tu corazón. | La voz del dolor llega muy alta y Él la escuchará su sonido apaga las risas de la tierra |
CXLII | CXLIII | CXLIV | CXLV | Quien no consuele no será consolado y será una piedra arrojada a un lado del camino. | Yo soy el Profeta de mi mismo. Anuncio lo que tendrá que ocurrir. El hombre debe preparar su espíritu para acercarse a su hora final. | Señor apiádate de los pobres hombres indefensos ante la maldad de Zoeltebec. Él los arrastra a su mundo de perdición. | El mal es Zoeltebec. Él es el origen de todo daño. Su figura es la serpiente, líbranos Señor de su mal, `protégenos de su veneno infecto. |
CXLVI | CXLVII | CXLVIII | CXLIX | María nos ayudará en el trance mortal. Ella es la luz que nos acerca a Él. | He apurado hasta la última gota el cáliz amargo de mi Padre. Muchos que creían en mi ya no creerán. | Mi momento final se acerca es la voluntad de mi Padre: sólo queda obedecer. | Mis huesos crujen el dolor es inmenso lágrimas de sangre brotan de mis ojos. Las risas multiplican mi dolor. Sólo cabe esperar el fin. |
CL | CLI | CLII | CLIII | ¡Padre, Padre, imploro y no parece oírme, mi desesperación es infinita! Sólo queda encomendarme a Él. | No, no debo dudar Él no me ha abandonado. He de apurar la hiel. | Mis discípulos sufren conmigo ellos tomarán mi relevo y extenderán mi mensaje de amor y eternidad. | El nombre del mal es Zoeltebec su poder destructivo es inmenso. Su nombre permanece secreto al hombre para que no sea invocado por sus seguidores. |
CLIV | CLV | CLVI | CLVII | La familia del mal está regida por Zoeltebec, su mayor seguidora y fiel discípula es Jezabel y el hijo de ambos es Lucifer, príncipe del infierno y rey de los espíritus demoniacos. | El mal se vale de argucias para atraer a sus víctimas y devorarlas en su fuego maligno y destructor. ¡No caigas en sus halagos! | Mi Padre está atento a tus súplicas. Él te librará del Mal si lo imploras. | El mal ataca a los débiles y se hace fuerte en ellos. No te debilites con ayunos y placeres, se fuerte y el mal no accederá a ti. |
CLVIII | CLIX | CLX | CLXI | No seáis hipócritas como esos que son incapaces de sacrificar un cordero y no dudan en comerlo después. No participes del festín del mal. | Para llegar a mi Padre y padre de lo creado debe mediar el Espíritu Santo, mi madre María o yo. Sin nosotros no llegarás a Él. | No debe haber sacrificio en el bien, debe ser tan natural como es el hombre recién nacido. Sólo así será recibido donde ha de llegar. | Quien quiera hallarme ha de buscarme en su corazón. Yo estoy dentro del hombre y si quiere escucharme me oirá. |
CLXII | CLXIII | CLXIV | CLXV | Dentro de ti se halla la luz y la oscuridad: debes elegir. | Si amas al hombre, amas lo que de mí lleva. | Las montañas de Cafarnaum caerán con estrépito horrísimo, la tierra se abrirá y tragará lo que se sustenta sobre ella. No se oirán los gritos de los desterrados. Sólo cabe orar. | Vientos de guerra soplan sobre la tierra. Los jinetes dejarán sus monturas y abandonarán sus casas. La lucha es a muerte, sólo uno de los contendientes quedará en pié. Después la paz reinará duradera. |
CLXVI | CLXVII | CLXVIII | CLXIX | No hablo para los hartos, sino para los hambrientos. No hablo para los satisfechos, sino para los necesitados. No hablo par los felices, sino para los afligidos. No hablo para los ricos, sino para los pobres. No hablo para los que no tienen sed, sino para los sedientos. Mi palabra es para ellos y en ellas hallarán su consuelo. | Todo lo que es me lo debe el hombre, más yo no se lo exijo. Cada cuál dará según los dones que haya recibido. | No vengo a ocultar, sino a desvelar. No vengo a oír gemir, sino a llorar contigo. No vengo a llorar contigo, sino a consolarte. No vengo para los que ríen, sino para los que sufren. No seré yo el que venga a ti, sino tú a mí. Quien quiera seguirme ha de venir al resplandor de mi luz eterna e iluminarse de eternidad con la luz que nunca acaba. Yo soy el resplandor de mi luz y tú mi acogido. Bajo mí se guardarán los que me aman y serán iluminados. Sus almas no conocerán la angustia de las sombras tenebrosas. | Yo haré que no sufra el moribundo. Su paz será conmigo y su corazón se entregará a mi sin lucha ni dolor. |
CLXX | CLXXI | CLXXII | CLXXIII | | Las cinco señales que anunciarán mi llegada son: El Sol aumentará su tamaño y nubes rojizas envolverán la Tierra. Vientos calientes y poderosos barrerán todo a su paso. Los ríos se secarán y los lagos seguirán su misma suerte. Lluvias torrenciales arrastrarán todo con la fuerza de lo imparable. Bolas de fuego se abatirán sobre la tierra. En medio del caos se escuchará mi voz en todos los confines de la tierra, quien me siga se salvará y quien me ignore se perderá. No será tiempo de duda, sino de seguir mi verdad o negarla. | Nunca ha sido nombrado, su sola invocación atrae su mal. Ha sido llamado el Innombrable y su nombre es Zoetelbec, Zoaltebec o Zoeltebec. El Espíritu Santo lo aleja para siempre. Vengo a descubrir no a ocultar. | ¿Qué crees, que puedes desafiar la Gloria Infinita del Creador? No temas a tu miedo y ven a mí cuando te llame. | No atormentes tu espíritu con nimiedades. Déjalo en paz que se acerque a Mí. |
CLXXII | CLXXIII | CLXXIV | CLXXVI | | Estoy con Él y con los que me amen en su corazón. No permitas que la duda prenda en ti. Ella es serpiente sibilina que repta por las hierbas de la ignorancia. | No desbarates la obra de mi Padre. Lo vivo debe vivir y lo inerte ser útil. | No temáis vuestro momento, yo os tomaré de mi mano y os llevaré junto a mi Padre. | Resuenan las trompetas celestiales. El mundo de los hombres se derrumba. Se acerca un reino que no tendrá fin. |
CLXXVII | CLXXVIII | CLXXIX | CLXXX | Gritos de angustia se oyen de la tierra son las voces de los perseguidos, de los ignorados y maltratados. Mi Padre las atenderá a todas. El dolor y la pena serán desterrados para siempre. | Las heridas que se causa el hombre no son suyas, es Zoeltebec que actúa a través de los débiles. Él llena de llanto y dolor la tierra. Su influjo maligno es poderoso. | Todo mal no es sino debilidad humana. Todo bien no es sino fortaleza. Si me necesitas para fortalecer tu corazón, ora. | Caminas cabizbajo negros pensamientos mortifican tu ánimo. Negro nubarrones revolotean por tu cabeza. Has de salir de tu desdicha, tú ánimo es sólo tuyo y sólo a ti corresponde elevarlo. Ora a mi Padre en nombre de mi Madre María, el Espíritu Santo o en el mío propio. Y aliviarás tu desventura. |
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