Yo desvelo:
pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18y20 19 (MLXXXIII-MCXLIV) MLXXXII | MLXXXIII | MLXXXIV | | Igual que el vacío prende en la hierba y la vivifica, mi palabra prenderá en el corazón del hombre sediento de ella y lo vivificará para su eternidad, no volverá a padecer la sed de su ignorancia, ya que quien me sabe, me tiene en sí y quien me tiene, sabe de mi y sabe lo que debe saber, ya que todo saber de mi proviene y en mi palabra se halla. | Los muros del silencio que guardan a los que ya no están, se derrumbarán con estrépito y ellos volverán a estar como estuvieron, pero libres de amenazas y sufrimientos. Sus huesos recuperarán su carne y su carne sus huesos, aunque ya nada será como fue, su tiempo pasó y su vida se cumplió. Ocuparán un espacio que no es y estarán en un tiempo y lugar distinto a lo que conocieron. Ya no necesitarán ni el tiempo ni el sitio, ya que no son lo que fueron. No sentirán frío ni calor, hambre ni sed y sus emociones no serán las que fueron antes de dejar de ser. Los que quieran venir a mi, a mi vendrán y los que no, sin mi se quedarán: Nada volverá a ser como fue. | La montaña volverá a ella y las gotas de agua del aire volverán a sus ríos, lagos o mares. Todo volverá a su lugar y el hombre no será una excepción. La tierra mezclada con polvo del hijo de la tierra, se separará de él y el agua que le pertenezca, también volverá a él. Lo que es del hombre, volverá al hombre, y lo que es de la tierra, volverá a ella. Nada quedará fuera de su lugar y todo volverá a su ser. Más la tierra ya no tendrá vida, sino existencia y será como fue y será distinta sin el don de la vida: Lo etéreo sustituirá a lo corpóreo y guardará su forma y apariencia. Sólo el hombre será igual que fue y será llevado a mi presencia. Y se verán unos a otros como fueron y los muertos reconocerán a los vivos y éstos a los muertos, y vivos y muertos serán iguales, pues nada los separará, excepto su materia que ya no será, sino su energía que proviene de mi, y a mi volverá. |
MLXXXV | MLXXXVI | MLXXXVII | | Yo no soy duda, sino certeza. Quien me busque en su duda no me hallará, pues allí no estoy, sino en su verdad, en la que no admite la duda de su razón. La verdad no está en la duda, ya que no se puede creer en algo y en lo opuesto al mismo tiempo. La duda es el engaño de la razón a la evidencia de la verdad. Quien duda, distrae su verdad hasta no reconocerla, ni en su mente, ni en su corazón. Seguir el camino de la duda es querer ir por dos caminos opuestos al mismo tiempo: La duda inmoviliza. La duda es la indecisión de la ignorancia. | No solo con su fe y su esperanza de eternidad, llega el hombre a mi. Para ello habrá de cumplir mis preceptos, que lleva dentro de sí, y de los que ningún hombre puede alegar ignorarlos, ya que le son repetidos desde su interior y por otros hombres durante su vida: Quien los cumpla, me ganará, quien no, me perderá. El hijo de la tierra ha de saber que no hay mayor mal para él, que verse privado de mi por su equivocada elección de mal. | Los hijos de la esperanza caminarán a oscuras, pues ellos extraviaron la luz que los guiaba y ya nada les diferencia de los demás hijos de la tierra. La esperanza no se hereda, ha de buscarla cada cual en las profundidades de su alma indefensa. La esperanza camina con la fe en el sendero de luz que lleva a mi. Nadie que la posea dejará de llevarme a su lado en el camino: Yo soy la Luz de la esperanza que nunca se apaga para el hombre de fe y amor. |
MLXXXVIII | MLXXXIX | MXC | | Camina el hombre hacia su noche más larga y solitaria, sin más compañía que su fe y su esperanza de eternidad. Yo estoy ahí con él y yo estoy en él. El hombre incrédulo cree que su existencia puede continuar y se abandona al vacío de su desesperanza, a su inutilidad de vida y a su pérdida de lo que ama, nada puede consolar su espíritu, pues en nada cree. Sólo reconfortará a su indefensa alma si confía en lo que no ve, si se entrega a lo que presiente sin temor, y se da a lo que oye en su corazón y tanto ha negado. Sólo así, me hallará en él. | Muros de temor jalonan la vida del hombre, son muros falsos llenos de artificio y maldad. Sólo el hijo de la tierra que cree en mi, es capaz de derribar esos muros. Conmigo no hay temor y nada puede el hombre hacia otro hombre, ya que yo estoy con él y él lo sabe, yo soy para el hombre su bien profundo, su valor de verdad y la seguridad de su existencia eterna. En mi está la Gloria que no cesa y el hombre que ame más que dañe, habrá de conocerla. Yo soy el silencio que habla a su corazón en su angustia más callada. El trigo que lleva el pan a su alma hambrienta y el agua que le sacia. | No hay duda en la certeza ni certeza en la duda, una y otra son incompatibles entre sí. No hay verdad en la mentira ni mentira en la verdad, una y otra son opuestas. No hay amor en el odio, ni odio en el amor, uno y otro son antagónicos entre sí. No hay bien en el mal, ni mal en el bien, uno y otro son tan distintos como distantes entre sí. Sólo yo puedo hacer bien del mal y el mal, tratará de hacer mal del bien en toda ocasión que se le ofrezca flaqueza o debilidad de espíritu: Sé fuerte en tu bien y las fuerzas del mal nada podrán contra ti. |
MXCI | MXCII | MXCIII | | La ignorancia es como el cielo del día que el hombre ve, donde no se distinguen las estrellas de la noche. El hombre al no verlas puede pensar que no están en el firmamento y sólo aparecen en la noche para ocultarse durante el día. Sin considerar que puede existir tanto lo que ve, como lo que no ve y que lo que existe, no existe en función de que él lo vea o perciba o no, sino que es independiente de él y nada influye en su existencia el hombre. La vanidad y el orgullo del hijo de la tierra, le hace creerse que es mayor y más poderoso de lo que es y en su soberbia, llega a creer que el mundo gira a su alrededor. Lo único que engrandece lo minúsculo del hombre en el universo, es su eternidad de Bien y mi preferencia por él: El hombre no debe mirar sólo con los ojos de sus ojos, sino con los ojos de su razón y con los de su corazón. | Cuando el hombre se atreva a tocar lo intocable, a ver lo invisible y a sentir lo impalpable, podrá decir lo indecible y expresar lo inexplicable y se acercará a la Verdad que se le oculta. Podrá pensar lo impensable y su mente no conocerá límite que lo aprisione. Lo que antes estaba lejos para él, se le acercará y podrá saber lo que ignora, desde la certeza de lo cierto hasta la mentira de la duda: Su saber lo llevará a mi. En su intangible estoy yo. | Quien no cree en mi, se abandona a su muerte. El desamparo de su espíritu lo llenará del vacío de la nada, y su propia vida no tendrá para él ningún sentido. Quien en mi cree, llenará su vida de esperanza y su espíritu se reconfortará en mi ante su aflicción . Su vida será plena y buscará mi Luz allá donde esté y mi Luz encontrará y lo guiará en su camino a mi. |
MXCIV | MXCV | MXCVI | | Os hablo a vosotros a los testigos silenciosos del dolor ajeno. A aquellos incapaces de sentir ante el sufrimiento de otros seres. Vosotros también pasareis por momentos de dolor y sufriréis por ello y os gustará sentir el calor de la mano amiga y el consuelo de la esperanza de los demás. Vosotros no querréis padecer la soledad del mal cuando éste se cebe en vuestras carnes y mente. Por eso os digo: Quien no padezca con el dolor de su hermano, no será acompañado en el suyo y su mal se duplicará. Quien sienta con su hermano, sabrá que yo siento con él y nunca se sentirá solo con su padecer. | Señor del Universo: Sé que no soy devoto de tu Verdad y que me olvido con frecuencia de ti y de lo que significas en mi. Sé que sospecho de hasta el aire que uso para respirar y sólo confío en la realidad a mi alcance. Sé que me escondo en la cobardía de mi razón para no aceptar la Verdad de tu Palabra. Sé que huyo de lo que no comprendo con mi sola razón y no me molesto en buscar dentro de mi. Sé que mi ambición, mi orgullo y yo mismo no son nada que a nadie pueda interesar. Sé que mis hechos y mis obras son pobres y tan escasas como insignificantes. Sé que mis pensamientos y yo mismo estamos en manos de mi propia debilidad y flaqueza. Sé que no merezco y menos aún te merezco, ya que olvido a los demás si no me interesan para algún beneficio propio. Sé que mi piedad está muy lejos de lo que debiera ser y que procuro olvidar lo más pronto posible el dolor y las carencias de los necesitados. Sé que he olvidado cómo consolar al sufriente y sólo en mi cerrado egoísmo, de mi me ocupo. Sé que la duda atenaza mi espíritu y me desvía de ti. Sé que tu presencia me intimida y tu claridad de Bien y Verdad me abruma. Sé Señor, así y todo, que te necesito como el aire que respiro y sin ti nada significaría algo, ya que sé que tu eres el Todo. Sé que sin tu agua y tu pan me moriría de hambre y sed de ti. Perdona. | Quien no cree en mi, se abandona a la soledad de su penumbra. Su espíritu sentirá la angustia de los abandonados y su alma no podrá venir a mi, ya que la incredulidad del que fue hijo de la tierra, se lo impide. Quien no cree, no halla consuelo ni en él , ni en los demás, ya que nada ni nadie podrá llenar su vacío de mi, excepto yo. Quien cree en mi, lleva una vida plena de significado cercano y último, ya que sabe que yo soy la razón de su ser y el ser de su razón y de su espíritu. Quien me siente dentro de sí, nada teme pues sabe que yo estoy en él y con él por la eternidad de su existir. |
MXCVII | MXCVIII | MXCIX | Siento como se clavan en mi frente las espinas del silencio, de la ingratitud y de la cobardía de los que me temen sin motivo. Ellos no han de temerme, pues mis espinas serán flores para ellos y llenarán su espíritu de mi. Siento como los clavos atraviesan mi piel y mi carne, son los clavos del odio, del rencor y del resentimiento sin culpa que los ampare, de enemigo sin enemistad de mi. Ellos no tendrán mi odio, sino que mi amor los inundará de fe y creerán en mi, mi venganza es amor, y en ella se diluirá su dolor por el daño causado. Sus corazones vendrán a mi y yo lo acogeré en mi perdón eterno. Los que me golpean y me escupen o me insultan al pasar, verán que sus golpes, insultos y ofensas a mi no llegan, pues yo no los recibo en mi, sino que llegan a ellos mismos envueltos en amor a ellos y en forma de caricias en sus asustados corazones. La crueldad de los crueles se volverá haz en sus espíritus atormentados y en todos ellos estaré siempre. Ellos vendrán a mi. | En todo misterio hay ocultación, ignorancia y mentira. El misterio no es verdad oculta, sino engaño de verdad, es una fruta agusanada con apariencia de sana. El hombre cambia lo que no sabe en misterio y esa forma de ignorancia lo reconforta en su duda. En mi no hay misterio, ni ocultación ni ignorancia, sino Luz y Verdad. Quien a mi me busca, busca la verdad y quien a mi me halla, la encuentra. | Señor ilumina la ceguera de mi corazón con la luz de tu verdad, haz que vea lo que no veo, lo que se me oculta por la muralla de mi ignorancia. Por la mentira que aflige mi espíritu. Haz que oiga lo que no escucho y mi corazón sienta tu presencia. Que mis oídos se liberen de palabras engañosas y se reconforten con tu palabra. Que mi espíritu se entregue a tu verdad sin temor ni desconfianza, sino con la entrega absoluta de quien en ti confía más allá de su propia vida. |
MC | MCI | MCII | | Muchos son los que pretenden hablar por mi, porque repiten lo que creen son mis palabras. Ellos son falsarios, ya que lo hablado por mi, no es para uno, sino para todos y el que los repite ha de saber que mi palabra es para ser escuchada o leída desde mi, no desde él, y ellos sólo en ellos creen. Ellos utilizan mi palabra para su enaltecimiento o provecho, no para su enseñanza de saber y de hacer. Ellos no creen en mi, ni en mi palabra, ni en mis hechos. | Señor, Señor, ilumíname con tu Luz para que no yerre mi camino y siga al que a ti lleva. Haz que no me aparte de ti ni la debilidad de la tentación, ni el dolor de mi ignorancia. Hazme Señor de ti y en ti estaré en vida y más allá de ella. | Sal de tu encierro peregrino del viento, ven a mi y olvida lo que fuiste y quien eres. Ahora ya no perteneces al pasado que te vio nacer, sino a lo que te espera más allá de lo más lejos. No temas peregrino del viento, yo estaré contigo y nada podrá contra ti. Sé que tu valor cubre tu peligro y los que no quisieron dejarte partir, te anhelan con su dolor desesperado, con el dolor que no tiene cura ni remedio. No te entretengas en el camino, tu nada puedes hacer por ellos, ni ellos por ti. Tu tiempo ha pasado y el de ellos pasará, sigue hasta mi. Mi sendero de Luz te recibirá jubiloso, pues la bondad adorna tu alma y ella eres tú. Lo que de mi partió, a mi regresa. Lo que se fue solitario, solitario vuelve. Lo que se marchó puro, puro viene. No te cuides de los que dejas, ellos serán amparados por mi y tu mediación a todos ellos acogerá. |
MCIII | MCIV | MCV | | El saber que yo doy nadie puede darlo ya que sólo yo lo sé. El hombre sólo conoce lo que se le muestra a su razón, lo que descubre a la luz de su inteligencia. Donde no llega la luz de su razón, llego yo y donde su inteligencia se apaga como una vela sin mecha, se enciende mi Luz de saber. Quien quiera saber, a mi ha de venir, pues fuera de mi, sólo hay ignorancia y vanidad de falso conocimiento. Todo saber proviene de mi y toda ignorancia proviene de la oscuridad de Mal: Quien posea voluntad de saber, sabrá, quien quiera ignorar, ignorará. | Yo soy la Verdad, la verdad única de la que parten las demás verdades, pues toda verdad de mi procede. Quien a mi me busca, busca la verdad y la verdad irá hacia él como los rayos de luz llegan a penetrar las tinieblas, mi Luz alcanzará su ignorancia y la deshará como el viento deshace el humo y lo dispersa. Muchos son los hombres que usan mi Verdad para enmascarar su mentira y aún éstos podrán poseerla, pues de la mentira yo saco verdad y de su mal saldrá bien. | Camina el hombre a oscuras en un mundo de luz. Camina el hombre en la ignorancia, en un mundo de saber. Camina el hombre en la mentira en un mundo de verdad. Camina el hombre en el temor, en un mundo del que nada ha de temer pues yo estoy en él y con él. Camina el hombre en el sufrimiento de dolor y él será mi preferido. Camina el hombre por caminos erróneos y no sigue el suyo. Camina el hombre en busca de tesoros y riquezas y el mayor tesoro y la mayor riqueza es él mismo. Camina el hombre tras el poder y en él no hay poder que se le iguale. Camina el hombre por caminos de espinas y los hay de flores perfumadas. Camina el hombre empujado por el viento de su ambición y descuida lo que de él es de él. Camina el hombre detrás de otro y cada cual debe seguir su camino. Camina el hombre humilde con la cabeza baja y ha de mirar su firmamento ya que debe gozar de su belleza. Camina el hombre sin valorar lo que posee y llorará con amargura su pérdida. Camina el hombre ciego al bien, a la belleza y cuanto le rodea es bien y belleza. Camina el hombre perdido y rehúsa tomar mi mano. Camina el hombre en la incertidumbre de su duda sin querer ver, sin querer verme. |
MCVI | MCVII | MCVIII | | Si el hombre deja que yo entre en él, él entrará en mi y no conocerá la soledad de la ausencia, pues su alma estará tan llena de mi, como de él. La bondad del bien llenará su vida y el mal nada podrá contra él, amará y será amado en la tierra y más allá de ella. | Al principio fue el principio, el origen de lo originado y ese principio primero que no depende de nada y del que parte cualquier inicio y fin, soy yo. Yo soy el Principio del principio y el fin de Todo fin. En mi no hay límite, pues todo lo abarco, lo existente y lo que no, lo pasado y lo por venir. Yo todo lo contengo y todo soy yo, ya que yo soy el Todo. | Caen mis espinas una a una, como las gotas de sangre de una herida abierta en el corazón de lo vivo. Mis latidos son tuyos, como son tuyos todo lo que de mi hay: Mis pensamientos son tuyos, mis hechos son tuyos, mis palabras son tuyos y todo lo que yo soy, hasta el don de la vida, es tuyo. Lo mío has de emplearlo en ti, en tu propia medida, pues nada puede albergar quien nada tiene para ello. Y mucho puede albergar quien mucho posee de mi. Quien en mi vive, sabrá de la alegría del Bien, quien de mi huye, conocerá la tristeza de mi ausencia en él. |
MCIX | MCX | MCXI | | Nada es el hombre sin su voluntad de bien, ya que es el camino que merece su don. Quien pervierte su voluntad de bien y sigue otras voluntades de él mismo o de otros, no sigue el camino de su don y deberá volver a iniciar el sendero que debe caminar. Sólo así irá por donde debe ir y llegará a donde debe llegar. Mientras más se adentre por lugar equivocado para él más deberá retroceder hasta el inicio de su mal y mayor será el esfuerzo por hacerlo. Su mérito lo salvará. | Espíritu del Bien, guarda mi débil espíritu y protégelo de los malos presagios y de sus propias flaquezas. Guárdalo del Mal y de sus acechanzas y fortalece la fe que lo sostiene y la esperanza que lo alimenta. Sálvalo de la ingratitud, de la dureza de corazón y del olvido de ti. Levántalo cuando caiga una y otra vez y dirígelo hacia ti, pues en ti confío y en tu Bien de eternidad. | Todo mal que aflige al hombre, viene del Mal y todo bien que alegra y reconforta al hombre, viene del Bien. La muerte es la última victoria del Mal, ya que nada puede más allá de ella, más allá empieza mi camino de Luz, Paz y Gloria y quienes renuncien al Mal, lo caminarán hasta mi eternidad absoluta. Todo mal es pasajero y mi Bien es absoluto y eterno. Quien tome mi camino no se separará de mi, mi mano lo tomará y mi Luz, será la suya. El Mal nada podrá contra él, mi Bien prevalecerá ante él. Antes de llegar a mi, él hijo de la tierra habrá de apurar su cáliz de hiel, su dolor y sufrir ya no será. |
MCXII | MCXIII | MCXIV | | Yo nunca dejaré de hablar al corazón que quiera escucharme, al que desee oír la Verdad que de mi viene y al que necesite mi consuelo para su dolor de vida. Mi palabra y mi mano nunca faltarán al hijo de la tierra, ya que yo estoy en él y con él. | Cuando el corazón se libere de su culpa y su pensamiento me siga y me desee, yo apareceré en el espíritu del hombre, yo fortaleceré su debilidad. Su conciencia será de bien y el Mal se retirará de él. Su espíritu será libre y el hombre ofrecerá al hombre lo mejor de sí. | Si el Mal se apodera del espíritu del hombre, sólo generará mal y sólo cuando el hombre quiera vencerlo y apartarlo de él, lo vencerá y se irá de su lado. El Bien lo llevará al bien y todo cuando haga o diga asistido por el Espíritu del Bien será bien para él y para los demás. Igual que la enfermedad avisa de su presencia en el cuerpo y lo daña, el Mal se apodera del espíritu indefenso del hombre y lo daña. El hijo de la tierra habrá de vencer la debilidad de su espíritu, fortalecerlo y vencer su mal, sólo así el bien volverá a él. |
MCXV | MCXVI | MCXVII | | Ciego es el hombre que sólo ve lo que le muestran otros hombres y no ve lo que yo les muestro. Sordo es el hombre que sólo oye lo que le dicen otros hombres y no oye lo que yo le digo. Insensible es el hombre que sólo se emociona con lo que del hombre viene y nada siente ante lo que de mi llega a él. Así, ciegos, sordos e insensibles, caminan muchos hijos de la tierra sin querer escucharme y sin querer sentirme en cuanto les rodea. Ellos no me verán, no me oirán y no me sentirán hasta que no me lleven en sus ojos, no me oigan en sus oídos y no me sientan en sus corazones. Mi Verdad y mi Bien es para ellos y sin ello, su senda será de mentira y mal y no sabrán de la gratitud del Bien y de la Verdad en sus vacíos ojos, oídos y sentidos. Sus espíritus vacíos han de llenarse de mi para ser Gloria infinita y eterna. | Ella caminaba en la soledad de su noche más triste. Sus pasos eran tan leves como los pétalos de una flor al posarse en la tierra. Sin embargo, en su corazón puro, la angustia y el dolor de lo vivido pesaba más que el plomo derretido en lingotes de sufrir. Le hablaban, le decían, pero nada oía, nada era capaz de oír, nada podía penetrar del aire a su oído y de allí a su comprensión. Sabía que eran palabras de consuelo, pero qué podía aliviar su pena, qué podía arrancar de sus ojos y oídos lo que había visto y oído, lo hecho a la carne de su carne, a su bien más preciado, a la luz de sus ojos, a su hijo querido, a su más preciado bien, a lo mejor de su vida, al Bien del Bien. Sintió un brazo en su hombro y una mano firme que la guiaba. Una amiga la sujetaba por el brazo y la ayudaba en su penoso caminar. Volvió sus ojos velados por el llanto y la neblina del dolor, y allí, junto a ella lo vio. Él la llevaba y él la sonreía, su corazón no quería comprender, sólo sabía que su hijo estaba allí, junto a ella y por eso supo que sus pasos eran como pétalos de rosa al acariciar la tierra. | Quien no quiera saber, no sabrá, quien prefiera vivir en la ignorancia, ignorancia tendrá. Quien no quiera creer, no creerá y quien no quiera aceptar su vida, no la aceptará. Quien no quiera vivir, no vivirá. Quien busque morir, morirá. El hombre es el dueño de su vida y él elige el camino que desea. Pero el hombre ha de saber que dentro de él, en su espíritu, se hallan dos voluntades adversas una de bien y otra de mal y en la elección del hombre, ha de seguir una u otra y según su voluntad de bien o de mal elija, así será su camino, tanto en vida como en eternidad. |
MCXVIII | MCXIX | MCXX | | Igual que hay un tiempo de nacer y de morir, hay un tiempo de dudar y un tiempo de obrar, un tiempo de creer y un tiempo de verdad en el que la mentira se disuelve en sí misma. El hombre debe dejar atrás el tiempo de rencor y de venganza, ya que es tiempo de perdón y olvido de las ofensas. Es tiempo de amar al hermano cruel, despiadado, al que sigue el camino del mal a sabiendas, es tiempo de cambiar el desprecio por aprecio, el miedo con temor hacia lo irremediable, por el valor de la esperanza en lo venidero. Es tiempo de buscar lo que no puedes hallar en tu ceguera de corazón. Es tiempo de entrega, no de ruindad. Es tiempo de enmendar no de seguir por la senda equivocada. Es tiempo de mirar lo que temes ver y de oír lo que tus oídos ansían. No es tiempo de preocupación, sino de decisión hacia la bondad del espíritu propio y abandono de flaquezas y debilidades. Es tiempo de fortaleza en el bien y en la verdad y de perdón hacia el mal y la mentira. Es tiempo de alzarse con la bandera del bien y de la verdad y de reconfortar a los que no dejan de temer en su desesperanza. No es tiempo de dudar, sino tiempo de amar y obrar en dirección a mi, en dirección a ti y en dirección a tu hermano. | El bien no es sólo renuncia al mal, sino obrar en él. El mal no es sólo renuncia al bien, sino que obra en él. Quien ejerce el mal, conoce su influjo dentro de él y la debilidad le impide desafiarlo y vencerlo y se deja llevar por la fuerza negativa y maligna de su espíritu. Su cobardía le impide luchar y prefiere ponerse de parte de lo que su alma rechaza en lo profundo de su ser. Quien sigue el sendero del mal, se acostumbra a transitarlo y su espíritu se debilita más en cada ocasión. Su voluntad ha sido vencida en su bien y sólo queda el mal para seguirlo. Mientras más se interne en el camino de oscuridad, más le costará hallar su luz. Sólo quien de la vuelta sobre sus pasos, podrá llegar a mi: Sólo su valor de bien podrá llevarlo a su camino de bien. | Sólo el que vea su luz podrá seguirla y sólo el que la siga llegará a mi. Mi Luz se halla donde mire el que quiera verla, donde mire el que quiera seguirla. Mi Luz está en él, en su hermano y en cuanto le rodea. Mi Luz llega a su oído y a su pensamiento. Mi Luz se siente en el corazón del alma y en el espíritu que la desea. Mi Luz está en el Espíritu Santo, el Espíritu del Bien y de la Verdad que le acompaña. Mi Luz es amor y mi Amor es Luz, quien la sigue, me sigue, quien la busca, me busca y quien la halla, me halla. |
MCXXI | MCXXII | MCXXIII | | Igual que plantas y animales disimulan sus intenciones y aparentan lo que no son, el hombre aprende a usar el disfraz engañoso de una falsa apariencia y presentan a otros hombres un aspecto diferente a como es. Es el lobo disfrazado de cordero y el cordero disfrazado de lobo. El hombre aunque use el disfraz más engañoso y el disimulo más acorde con su disfraz, no puede engañar al que mira en su corazón más allá de sus palabras. La mentira flaquea ante la verdad y descubre la maldad de sus intenciones: Más hombres sucumben al engaño de la mentira, que siguen el camino de mi Verdad. | Mal retrocede de este cuerpo enfermo, retírate de él, apártate de su lado, aléjate de él y nunca vuelvas a apoderarte del bien de su salud. Mal, yo te lo mando, te lo ordeno con la fuerza de la invocación del Bien que represento. ¡Espíritu del Bien, devuelve la salud a este cuerpo enfermo por la Gracia de tu Bien, haz que mis manos transmitan tu Bien más allá de mi y alcancen a sanar lo que enfermó. Haz que su espíritu se purifique en tu Bien y lo que en él haya de Mal se aleje de su lado!. ¡Te invoco Espíritu del Bien, Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad, Espíritu de Él Bien, Sana su espíritu, Sana su cuerpo!. | Yo te bendigo en el nombre Del Que Todo lo Puede, Yo te bendigo en el nombre Del Que Todo lo Ama, Yo te bendigo en el nombre Del Que Todo lo Espera, Yo te bendigo en el nombre Del Que Siempre Te Ama, Yo te bendigo en el nombre Del Que Siempre Está Contigo, Yo te bendigo en el nombre Del Que Nunca Te Abandona, Yo te bendigo en el nombre Del Señor de La Luz de la Vida. Yo te bendigo en el nombre De Él. |
MCXXIV | MCXXV | MCXXVI | | El que haya de enfrentarse al Mal e invoque mi Bien, ha de hacerlo sin resquicio de mal en su espíritu y sin otro interés que no sea el bien que ha de procurar. Si lleva el mal en él, la duda invadirá su certeza y la esperanza no podrá contra su propia incertidumbre: Sólo quien me lleva, podrá darme. Sólo el espíritu sano, podrá sanar. Sólo vencerá el mal de otros, quien halla vencido el suyo. | Cuando el hombre oiga lo inaudible, me oirá, pues mi voz llega a él desde su propio corazón, si quiere oírme me oirá y mi palabra le dirá cual es el bien que busca y donde lo hallará, pues nada se ocultará a lo humano y el hijo de la tierra todo lo sabrá, pues todo lo que hay es para él, pues para él fue hecho. En mi nada es oculto, yo estoy en cuanto hay y quien quiera hallarme, en todo cuanto hay me hallará. | Mis palabras son para ser dichas y repetidas hasta que lleguen a todos lo que quieran oírlas. Quien no quiera oírlas permanecerá sordo a ellas y sólo el que abra su mente y su corazón a ellas, llegará a ellas y llegará al Bien que en ellas hay. Quien accede a mi Bien, accede a mi y quien a mi accede tendrá Gloria eterna. |
MCXXVII | MCXXVIII | MCXXIX | | El velo de la vida y la luz del sol cubren la tierra durante el día y por la noche, el cielo desvela su grandeza y la luz del firmamento nos señala lo que existe. El hombre no debe temer su pequeñez en el universo, pues su alma lo hace ser el más grande entre los seres creados y el preferido de Él. | Para conseguir el hombre la pureza de su corazón y que su espíritu brille con la alegría de la inocencia de la niñez, ha de disciplinar su pensamiento, ya que toda maldad de allí proviene. Debe impedir que el mal se apodere de su pensar y lo haga suyo. Debe rechazar cualquier debilidad que le incline hacia donde no se halla la pureza del Bien. Debe pedir ayuda para fortalecer su debilidad al Espíritu del Bien eterno que en él está. El hijo de la tierra no debe dejarse arrastrar por otro camino que no sea el suyo de bien y de verdad y no debe temer desafiar crudeza del mal, pues su bien es más fuerte y lo vencerá. | Donde no ha luz hay tiniebla y en los recovecos de su oscuridad se refugia lo siniestro del espíritu, allí, encuentra la paz del desesperado, la paz donde no llega la voz que le avisa del peligro, la voz que clama y no llega. Quien en ese lugar se guarda, se guarda de lo que de mi hay en él, se esconde de mi, no quiere oír la voz de su interior, ni siquiera ver su daño. Su espíritu atormentado allí no lo es, es el lugar donde el Mal escoge a sus elegidos y donde el Bien es rechazado o ignorado. Mi Luz daña su tiniebla y de ella huye. Quien no venga a mi Luz, a la claridad de su espíritu, vivirá en su oscuridad y morirá en ella. Aún así, será guiado a mi y podrá elegir su camino de eternidad. |
MCXXX | MCXXXI | MCXXXII | | Señor del Universo haz que tu Espíritu de Bien y de Verdad proteja mi espíritu de las tentaciones del Mal. No permitas que entre en mi lo que de ti no provenga. Preserva mi débil espíritu de las acometidas de la maldad y expulsa de mi lo que de ti no es. Haz que sea una coraza donde el mal no pueda llegar y sólo de ti sea. | No temas hijo de la tierra que tu luz se apague, pues también tú eres hijo de la luz y ella alumbra tu camino de eternidad. Sólo hallará tiniebla el que quiera hallarla y la busque en su corazón de maldad, su luz se apagará y su camino será de oscuridad, pero aún así, yo tenderé mi mano hacia él y si él quiere, me seguirá a mi Luz de eternidad. Pero el que no quiera mi mano, se perderá en su tiniebla y su oscuridad no tendrá fin. Su alma caerá en el vacío eterno de la nada, la desesperanza absoluta del Mal será su único camino. Sólo hallará su luz, si desea el Bien con la fuerza de su esperanza de bien y renuncia la oscuridad a él y él al Mal que lo domina. | Cuando el hombre sienta el vértigo de lo imposible, me sentirá y sabrá de la fortaleza de Bien de su espíritu. Su debilidad y flaqueza no existirá para él pues él sabe que me lleva en sí y que ningún mal puede herirle. Las llanuras infinitas del firmamento son para él y la dulzura de la Verdad llenará su esencia. Los ríos mansos del saber le darán sus aguas más puras y por su esencia fluirán los Bienes sin límite de la bondad. La esperanza ya no será, pues se ha alcanzado y en ella está. El halo infinito de mi Gloria lo cubrirá y él sabrá que en él soy y que en él estoy. |
MCXXXIII | MCXXXIV | MCXXXV | | Brilla mi Luz en el corazón generoso que se entrega al bien, sin más recompensa que el bien que produce el bien en los demás. El que así obra, será tenido en mi y él me lleva a otros como será traído a mi. No hay bien que no crezca, ni mal que no acabe. El hombre que ayude a su hermano, sin doblez, será ayudado a su vez, y mi bien se extenderá y su amparo cubrirá la tierra. Cuando la semilla del bien fructifique, sus frutos alimentarán a todos y todos querrán comer de ellos y quien de ellos coma, dará de ellos a otros y el bien no tendrá fin. | Mi palabra es para el hombre, para que siga su camino hacia el Bien y la Verdad, para su consuelo en su dolor, para su esperanza en el desamparo de su soledad, para vencer la oscuridad de su tiniebla, para alegrar el corazón compungido del perdido de sí. Muchos son los que dicen hablar por mi y usar mi palabra en ellos, pero éstos sólo hablan por ellos y por su beneficio de poder y seducción. Sus palabras son tan equívocas como falsas y habrán de responder por ellas: Lo que no viene de la Verdad y del Bien, viene de la mentira y de la maldad. Quienes la sigan, seguirán un camino que a nada y a ningún lugar lleva. | Mi palabra es verdad, pues yo soy la Verdad. Mi palabra es bien, pues yo soy el Bien. Mi palabra fortalece, pues yo soy la Fuerza del Universo, mi palabra consuela, pues yo soy el Consuelo Eterno. Mi palabra ama, pues yo soy el Amor Supremo. Mi palabra da, pues yo soy el Dador Infinito. Mi palabra es vida, pues yo soy lo que Nunca Muere. Mi palabra es existencia, pues yo soy la Existencia . Mi palabra es paz, pues yo soy el Calmador de los Espíritus Afligidos y Atormentados. Mi palabra es alegría, pues yo soy la Felicidad que no Acaba. Mi palabra es luz, pues yo soy la Luz del Mundo. Mi palabra es esperanza, pues yo soy lo que Espera el Alma. Mi palabra es fe, pues quien en ella cree, cree en mi. Mi palabra es eterna, pues quien me ame, la llevará siempre en su corazón. Mi palabra es perdón, pues el que la lleva en sí, me lleva y ya no lleva culpa en él. Mi palabra es agua y alimento, pues quien la recibe en sí, calma el hambre de su espíritu y la
sed de su alma: Mi palabra
soy yo
y yo soy mi palabra.
Mi palabra
es misericordia,
pues yo soy
La Misericordia del Mal. Yo soy
la Primera
y la última misericordia
del hombre. |
MCXXXVI | MCXXXVII | MCXXXVIII | Yo soy la eterna compañía de lo que es y de lo que no es. Yo soy El Que Siempre Escucha. Yo Soy El Que Está en lo grande y en lo pequeño. En lo que mires estoy y en lo que no mires. Yo soy la paz infinita del crepúsculo y la voz de la tormenta que sobrecoge el ánimo. Yo soy el refugio de la desdicha y el hacedor de la dicha. Sin mi la oscuridad se hace la dueña de la vida y la muerte. Yo soy la Luz de la Esperanza que siempre Acude. Yo soy el Auxilio del perdido de sí. Yo soy la Gloria del fin que nunca abandona. Yo soy El Que todo lo comprende y el Que Nunca abandona a lo que a mi va, a lo que a mi viene. Yo soy el suspiro apagado de la vida y El Que siempre acoge. Yo soy El Saber de la Verdad porque yo soy la Verdad y la Vida y la no vida. Yo soy el Todo Absoluto y en mi Todo es. | En la angustia de su soledad, en la soledad de su desesperanza, en la desesperanza de la desesperación, en la desesperación de lo inevitable, en lo inevitable de la ausencia de la vida que sobrecoge al espíritu del moribundo, el hombre podrá invocar la ayuda de mi Espíritu en auxilio de su consuelo desconsolado, de su temor irrefrenable, de su duda existencial, de su dolor inacabado, de su pérdida vital, de su ausencia infinita, de su horror al vacío, de su miedo a perderse para siempre en su no retorno, de su acabarse perpetuo, de quedarse sin él y volver a la nada de la que llegó. De partir hacia un viaje sin retorno a su no ser. De olvidarse hasta del olvido. De no ser nada, ni siquiera menos que algo. En ese su sufrir hallará mi mano tendida a él. Yo mitigaré hasta eliminar, las dudas y temores que acudan al espíritu del hombre. Conmigo no sentirá su salida de la vida, ni la angustia de la desesperación se apoderará de su ánimo. El hombre deberá decir: Te llamo Señor del Universo, quiero volver a ti, Te llamo para siempre estar en ti. Os llamo espíritus de los míos para que me llevéis a Él, yo soy de vosotros y vosotros de mi y todos somos de Él. Señor acógeme en ti. | Lo que es de mi, a mi vuelve, lo que es de la tierra, a ella va. Yo soy El Espíritu de los espíritus y a mi vendrán, a mi vienen y a mi han venido todos los espíritus que son, han vivido y serán hijos de la tierra. Mi Espíritu a todas acoge cuando a mi llegan una vez que desean llegar a mi. No hay alma que no busque en mi su Bien Eterno. Y no hay alma que no lo halle. |
MCXXXIX | MCXL | MCXLI | | Sólo quien es adornado por los atributos de la fe, la poseerá, quien no, habrá de recurrir a la esperanza en lo venidero para su consuelo. Quien no posea ni una ni otra, se debatirá entre la duda de su fe y la duda de su desesperanza y ni una ni otra le consolará de su falta de fe y de esperanza. No por querer creer, se cree y no por querer amar se ama, ya que tanto la fe como el amor, son frutos del corazón generoso y no de la razón de la inteligencia. Quien posea fe, posee el don más preciado, ya que él le llevará a mi y le librará de la tortura de su duda y de la desesperanza de su miedo. El bien de la fe es mi bien más señalado para el hombre y él lo llenará de esperanza en mi: En la ceguera de la fe se halla mi Luz. La fe es el amor ciego en mi que le llevará a mi. Mi Luz lo guiará. Y su confianza lo salvará. Él me verá. | El hombre se pierde en la agonía incesante de su intrascendencia. En el laberinto insondable de su duda. Y en la sombra de su inconsistencia, el hombre ha de hallar la esencia de su consistencia. Lo que le hacer ser humano y diferente a cualquier otro. El hombre ha de saber quién es y qué es respecto a él y a los demás. El hombre ha de saberse, ha de conocerse hasta donde alcance con su razón. El hombre ha de saber llegar a él para llegar a los demás. El hombre debe buscar su distinto y, en ese su peculiar, ser el mismo, el único que a su vez es capaz de ser él y los demás en él. El hombre no sólo ha de amarse, sino ha de amar y si no es capaz de lograrlo, no llegará a él y él será un desconocido para él. Alguien a quien no importa ni él mismo. Y menos aún los demás. Cuando el hombre se ame y se distinga en su unicidad, podrá amar a los demás y a través de ellos, llegará a mi como yo he llegado a él: Sólo quien se sepa, me sabrá, sólo quien se ame y ame, me amará. Sólo quien se busque y me busque, me encontrará,. Sólo quien me halle, me tendrá. | Abrázate a la montaña y ella te prestará su fuerza, abrázate al árbol y sentirás el fluir de su sabia. Abrázate al viento, lleva el aire que respiras. Abraza la tierra, ella es lo que fue y lo que será, lo que fuistes y lo que serás. Siente el agua resbalar en tu piel, ella eres tú y los que fueron , los que son y los que serán. Abraza a tu hermano y te sentirás tú, ya que tú eres él y él es tú. Lo que hay es para ti, tú eres su dueño y tu dueño. Y todo lo que te pertenece, me pertenece, ya que de mi es. |
MCXLII | MCXLIII | MCXLIV | | Siente el sol en tu piel y el frío que encoge tu cuerpo para guardar su calor. Escucha y siente dentro y fuera de tu ánimo. Me oirás, si quieres oírme y me sentirás, si quieres sentirme. Yo estoy y soy para ti, pues de mi vienes y de mi proviene lo que ves y sientes dentro y fuera de ti: Sigue mi voz y siente mi aliento en ti, es el aliento de la vida y de la esperanza, es el aliento de tu existencia, la existencia de tu inicio y la existencia de tu siempre. | En el desamparo de la duda, en el desamparo de la desesperación, en el desamparo de la angustia solitaria de la soledad. En el desamparo de la desesperanza de la razón, en el desamparo del vacío que envuelve el espíritu de los perdidos en ellos mismos. En el desamparo del que ya no es, sino un rayo apagado del reflejo del que fue. En el desamparo de la debilidad de espíritu. En el desamparo del desasosiego de la voluntad entristecida por su camino sin resistencia hacia su mal. En el desamparo por la muerte de la vida sin la fe en la existencia eterna. En el desamparo de los desamparados por otros hombres. En el desamparo del dolor imposible, del dolor que vence a la razón y el cuerpo. En el desamparo del que vislumbra en su interior el misterio de la noche eterna sin ninguna luz de esperanza que ilumine su camino. En el desamparo de la noche más triste del hombre que ama la vida. En el desamparo del que logra vencer su temor a la muerte y a la vida, y nada espera de ninguna de ellas. En cualquier desamparo que atribule el alma humana con el vacío de su nada, se halla el espíritu del Mal que trata de vencer y apoderarse de su voluntad de Bien, de su esencia de Verdad y de su esperanza infinita. El hombre sabe y siente que nunca está desamparado, ya que yo estoy con él en él y nada podrá contra él ningún mal, si él no se deja engañar por la sombra entristecida de su razón, ni por la hiel que en su espíritu vierte la maldad. Si la voluntad del hombre se entrega a mi, a mi me llevará y a mi llegará en su momento de eternidad. | En la angustia desolada de la muerte, brilla la Luz de mi esperanza eterna. Esa esperanza en la existencia, ayuda al hombre a sobreponerse de la pérdida de la vida y que su dolor no lo arrastre a la desesperación de la nada perpetua. No debe olvidar que entre su primer aliento y su último suspiro de vida, yo estoy con él y aún antes y después de ellos. En su camino impalpable de eternidad, yo soy mi Luz y ella, le llevará a mi. No debe olvidar que no hay vida sin muerte, ni muerte sin vida, ya que una y otra van unidas y son inseparables entre sí. No debe olvidar que él es de mi y yo soy de él y nuestra unión es de eternidad voluntaria. |
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