Yo desvelo:
pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14, 15,16,18y19 17 (CMLXII-MXXI) CMLXII | CMLXIII | CMLXIV | | Muchos son los amargos caminos del infortunio humano y pocos los remedios que lo alivian. El hombre no ha de dejarse vencer por la adversidad que lo hiere, ha de curar sus heridas y seguir su caminar. Mi luz lo guiará hasta mi, cuando llegue su momento. Cuanto mayor haya sido su dolor, más será su dicha en la eternidad. Lo que se le negó en vida, en su existencia se le concederá. Si conservó su esperanza, pese a su sufrimiento, ganará un puesto a mi lado en la Esperanza Eterna: El que hoy no tiene, en el mañana tendrá para siempre. | Pocos me celebraron cuando llegué, pocos me despidieron cuando me fui y menos aún lo sintieron, pues la duda corría sus corazones. Mis palabras prendieron en la esperanza de los corazones y esa esperanza se extendió entre los hombres de buena voluntad, como la buena semilla prende y germina en la buena tierra. Quien tiene mi palabra y la sigue, a mi me tiene y me seguirá en la Gloria Eterna. | Cuando el hombre venza la desconfianza de su ignorancia, su razón lo acercará a mi. Lo llevará de la mano de su saber y en ese saber, me hallará. |
CMLXV | CMLXVI | CMLXVII | | Un mismo origen y un mismo destino hermanan al hombre. Sólo los distingue la sed y el hambre de poder. Cuando el hombre se guíe por la sed y el hambre de saber, cambiará la vida del hombre. Y si se deja guiar por la sed y el hambre de ayudar a los demás, cambaría más aún la vida del hombre. El hombre sólo se hermanará al hombre, cuando quiera considerar y considerarse hermano de los demás. | El hombre ha de amar lo que le rodea, ya que para él fue creado. Si el hombre, en su ambición no ama lo que posee y lo destruye, se destruirá él mismo, pues le fue dado poder sobre el mundo, no para su destrucción o aniquilamiento, sino para su cuidado y su uso. | Sólo la inteligencia de su bien puede liberar al hombre de la esclavitud de la ignorancia y de la necedad de su mal. En el bien de su razón y en la razón de su bien posee el hombre su verdad de eternidad y su Bien Inconmensurable: La bondad me ganará, la maldad me perderá. |
CMLXVIII | CMLXIX | CMLXX | | La luz del mundo se muere en mis ojos. Sólo oigo sonidos apagados risas y voces que nada significan. Hago un esfuerzo y veo la silueta de los míos, oigo sus gemidos de dolor en mi corazón. No puedo hacer nada por ellos ni ellos por mi. Ya no siento nada, el dolor también me ha abandonado. Él por fin me tiende sus manos, mi espíritu se entrega, ya ha dejado de luchar por la vida, la paz me gana y mis ojos sólo a Él ven, sólo a mi veo. | No hay mayor ignominia en el hombre que dañar con intención a su hermano. Todo daño que el hombre haga al hombre, me lo hace a mi y todo bien que el hombre haga al hombre, me lo hace a mi y así será considerado por el Que Puede Hacerlo. | No temas peregrino de luz que buscas tu rayo entre las tinieblas de tu alma atormentada. Tú lo hallarás y no sólo un rayo, sino mi Luz que alumbrará tu camino de sombra que ya no lo será. Tú me has buscado en tu corazón y en él me hallarás. Tu tiniebla resplandecerá y tu camino será el mío. |
CMLXXI | CMLXXII | CMLXXIII | | Las almas perdidas que equivocaron su camino por su debilidad y error, lo hallarán en mi Luz que iluminará su senda. Yo seré la fortaleza y la guía que las conducirá hasta el remanso infinito de tu paz. Yo, peregrino de tu Luz guiaré en tu nombre a los destinados a ti, a los pobres y débiles de espíritu. A los desterrados, a los ignorados, a los que su vida es una desventura continua y por ello reniegan de ti. A los olvidados de tu Gloria. A los equivocados en el extravío de su espíritu. A los que no saben de ti. A los engañados por espíritus de maldad. A todos los llevaré hasta ti y ellos elegirán entre su error y la Verdad. | Mi palabra no es para que el hombre la apruebe o no, mi palabra es para que la oiga, quien quiera oírla y la guarde en su corazón, quien quiera guardarla y la siga y viva acorde a ella, quien quiera seguirla y vivir conforme a ella. Mi palabra es de aire y es tan libre como el. Nada ni nadie podrá sujetarla ni cambiarla a su antojo. Mi palabra no es para algunos, sino para todo el que quiera saber de ella. | Yo soy mi palabra y mi silencio. Yo soy cualquier sonido y cualquier silencio. Yo soy lo que hay más allá de tu vista y que es invisible a ella. Y también soy lo que ves y sientes cercano a ti. En mi está el Todo y la Nada, lo creado y lo no creado, lo vivo y lo existente más allá de la vida. En mi está lo que es antes y lo que es después. Todo está en mi y nada es sin mi. |
CMLXXIV | CMLXXV | CMLXXVI | | Desharé las cadenas de tu miedo, si me oyes en tu corazón y me sigues con tu alma. Iluminaré tu espíritu con la luz de mi verdad y en tu esperanza me hallarás. En tu bien verás el mío y el te llevará a mi. | Quien se abandona al vacío de su soledad y no me busca en su corazón de bien y de verdad, no me hallará. Quien no me busca en el vacío de su soledad, no me hallará. Quien no busca en los demás lo que de mi hay en ellos, no me sentirá. Quien se envuelve en el vacío y el silencio apagado de su miedo, no será capaz de ver más allá de sí. Quien se quita la mano de sus ojos, aún sin ojos, me verá y quien me vea y me sienta, estará conmigo. | Quien me busca lejos, me hallará. Quien me busque cerca, dentro de sí me hallará. Quien no sepa donde buscarme, me verá a su alrededor, en los demás seres y en todo lo que le rodea. Si quiere hallarme, me hallará y quien me halle, me tendrá para sí en todo momento, en todo instante, ya que yo estaré en él y él en mi. |
CMLXXVII | CMLXXVIII | CMLXXIX | | No muere lo que no puede morir, lo que no es materia viva, sino esencia del espíritu del Espíritu. Sólo lo vivo muere cuando es materia su sustancia, sino no morirá y existirá para siempre, tan lejos o tan cerca como queráis sentirlo. Yo no volví, ya que no me fui, seguí con vosotros y en vosotros sigo. | El hombre pierde su cuerpo y nada queda de él, más su imagen no se pierde y queda en la esencia de su alma. Su imagen le acompañará en su existencia eterna. | No te entregues al vacío de tu nada, sino al infinito de tu alma eterna. En tu alma se guardan todos los secretos de tu vida, desde su principio hasta su fin, y en ella está tu distinto a otras almas. |
CMLXXX | CMLXXXI | CMLXXXII | | Nada de lo que digas, pienses o sientas, influirá en mi, ya que te juzgué hace tiempo y mi juicio fue favorable para ti. Sé que tú también eres carne de mentira, pero tu verdad es más fuerte y poderosa y se abre paso entre tu turbiedad. Tu pequeña luz de verdad resiste los impulsos a negarla y alumbra tus titubeante camino. Tú mentira acaba retrocediendo ante el valor de tu verdad. Él te hará victorioso: Quien entrega su vida, gana mi eternidad. | Muchos son los que buscan la verdad por caminos equivocados. Sus espíritus se resisten a dejar la mentira que los sustenta y aunque busquen, no una vida, sino varias, nada hallarán. Sólo podrá hallar la verdad, quien se desprenda de sí y me busque en los demás. Deberá usar su razón de bien y de verdad y mirar, oír y sentir con su alma limpia de la mentira del camino. Su alma ha de ser tan pura e inocente y tan sabia como la de un niño, sólo así podrá saber lo que busca y en ese camino me hallará. | En el misterio de lo posible late el mensaje de lo imposible, nada hay más verdadero que la existencia y la misma existencia es un posible de lo imposible. Lo existente es un inimaginable de lo imaginable. El hombre en la duda de su ignorancia desea saber, conocer la certeza de lo cierto, lo verdadero de su propia evidencia y para ello parte de lo posible, de lo cercano o lejano que conoce por sus sentidos. Pretende en su error, llegar a lo imposible a través de lo posible. El hombre desconoce que sólo es posible llegar a lo cierto y verdadero desde lo imposible a lo posible ya que todo lo conocido al hombre y él mismo, son imposibles que fueron posibles. Todo el universo es imposible que llegó a ser posible. Por El Imposible de lo Posible es Posible cualquier Imposible como eres tú. Él es lo Posible de lo Imposible y lo Imposible de lo Posible. Él es la Certeza Absoluta. |
CMLXXXIII | CMLXXXIV | CMLXXXV | | Yo soy la espada que corta la duda y la aleja del alma indefensa. Yo soy la certeza de la razón que diluye la sombra de la duda, como la sal se confunde con el agua y sólo es una. Yo no soy un suspiro de fe que se apaga con la duda como una vela al viento. Yo existo porque soy y estoy en la razón del hombre: Quien me niegue se niega y quien me afirme, se afirma. Quien sabe de mi, sabe de él. Quien ignora de mi, ignora de él y de todo lo que le rodea. | El que cree, solo ve por un ojo, el que sabe, ve por los dos. El que cree, siente que debe creer aunque ignora lo que no sabe. El que sabe, sabe por su razón y su inteligencia y no ignora y no necesita de su fe, ya que su saber es certeza de verdad. Yo no vine a dar fe, sino verdad. Yo no vine a sembrar esperanza, sino a que el hombre supiera. Quien me sigue, sabe, y quien sabe, nada más necesita. | Quien de mi sabe, sabe y por eso cree. Quien en mi cree, cree por el saber que de mi proviene. Mi saber le alcanza y ese saber que de mi le llega, me llega a mi. Yo estoy en el corazón de la razón de su inteligencia y quien a mi llega, sabe por su inteligencia y cree por su saber. Quien a mi alcanza, se alcanza y el saber ilumina lo oscuro y ciego de su corazón. Ninguno que sabe caerá en la ignorancia ya que la ignorancia es ceguera de corazón y el ve y verá para siempre: El que cree, sabe y el que sabe está cerca de mi y yo de él. |
CMLXXXVI | CMLXXXVII | CMLXXXVIII | | Yo estoy en la certeza de lo inimaginable, en el suspiro del moribundo. En la risa de la muchacha que juega. En el último pensamiento del hombre. En el temor del hijo de la tierra. En su conciencia de bien. En la certeza de su duda y en la estrella que alumbra el cielo. Yo estoy en el agua de la nube y en la arena de su desierto. Yo estoy en la vida y más allá y también antes de ella. Yo no necesito ir a ninguna parte, pues estoy en todas: Yo soy, yo estoy. | En la duda de lo incierto y en la certidumbre de la verdad, se halla el dominio entre saber e ignorar, entre la verdad y la mentira. Entre lo justo y lo arbitrario. No busca saber el que sabe, sino el que ignora, como no busca alimento el saciado, sino el hambriento. Por cada gota de saber que beba el hijo de la tierra, ha de beber ríos de ignorancia y necedad. Sólo quien sabe distinguir esa agua, la beberá hasta saciarse de verdad, pero es destino del hombre el permanecer hambriento y sediento y no comer o beber, sino lo que su cuerpo necesita y dejar tan hambrienta y sedienta su alma como cuando llegó a la vida. | No hay justicia en el caminar del hombre sobre la tierra. El hombre en su debilidad, se deja influir por sus preferencias y su justicia se aparta del equilibrio de la equidad. No ha de esperar el hombre que el hombre sea ecuánime, todo en él es duda y debilidad y el miedo atenaza su alma. El hombre cree que en su preferencia está la razón de la verdad y hacia ella inclina su juicio, como el viento inclina la rama y al árbol mismo, pero el hombre no conoce al hombre, como no se conoce el mismo, sólo yo sé del hombre y sólo de mi ha de esperar justicia eterna. |
CMLXXXIX | CMXC | CMXCI | | Sólo el hombre posee conciencia de bien y de mal. Sólo el hombre, en su debilidad, elige su camino de bien o de mal. Sólo el hombre se le tendrá en cuenta su obrar y sólo el hombre podrá acceder a mi, si así lo merece y desea. Para seguir su camino de bien el hombre ha de vencerse a sí, en su debilidad, y vencer la acechanza del Mal. En su camino de bien le acompañará el Espíritu de Bien que lo protegerá y fortalecerá ante el Mal. Mi Luz lo guiará hasta su destino de eternidad. | Mientras más sabio sea el hombre, mientras más sepa más se acercará a mi. Yo soy el fin de todo conocimiento. Y todo conocimiento llega a mi. Donde acaba la ignorancia se inicia el saber y en ese saber estoy yo. Quien ahí busque, ahí me hallará. | Yo soy el Ser y el no Ser. Yo soy el ser de todos los seres y el no ser de los no seres. Yo soy lo que es y lo que no. Lo que es y lo que existe y lo que ni es ni existe. |
CMXCII | CMXCIII | CMXCIV | | Las fuerzas del Mal no podrán contra el Ser de Seres ni contra sus criaturas. La fuerza del Espíritu del Bien y de la Verdad, será la coraza que proteja al hijo de la tierra. | Van los hombres de aquí para allá buscando algo que intuyen y que no encuentran, y cuando lo tienen cerca, lo ignoran y siguen en su estéril e inacabable búsqueda. Mientras el hombre no se busque a sí mismo en su corazón, será incapaz de hallar lo que de valioso posee y de hallarlo en los demás seres. | En la angustia de la soledad extrema, en la soledad del desterrado de la vida. En la profunda sima de la desesperación sin límites de la desesperanza. Allí, perdido en el infinito de su nada, se halla el hombre incrédulo en el momento de su muerte. Nada hay donde asirse y la negrura del vacío absorbe el alma vacía de mi. Aún así, yo estoy en él y él en mi, y si él quiere, salvará su abismo. |
CMXCV | CMXCVI | CMXCVII | | A los que nadie ama, yo los amo. A los que nadie escucha, yo lo hago. A los que nadie mira, yo los miro. A los que nadie considera, yo los considero. A los que nadie aprecia, yo los aprecio. A los que nadie consuela, yo los consuelo. A los que nadie visita, yo los visito y estoy en ellos. A los que nadie quiere a su lado, yo estoy con ellos. No hay ser al que yo no ame y procure por él. | En el camino de la noche eterna, no es sólo mi luz la que ilumina el camino de las almas, otras luces tratan de guiar a las almas extraviadas en la agonía de su desesperación. Esas luces son las de mis enviados que, como luciérnagas en la noche del hombre, rescatan a las que merezcan serlo y las conducen hasta mi Luz. | No hay final más sobrecogedor en el hombre que el final en el vacío de su desesperanza. En ese final el hombre sólo contempla ante sí, el vacío de la negrura sin límites, sin lugar alguno, el vacío estremecedor de la nada en el que avanza a velocidad mayor que el terror de su vértigo. Si él me llama en su pensamiento y es capaz de sobreponerse al pánico de su horror, yo acudiré a él, detendré su caída, y calmaré el dolor de su vacío. Si él despierta de su sueño de incredulidad, mi Luz iluminará el frío de su temor y podrá acudir a mi, mi mano sostendrá su espíritu y mi infinito lo acogerá. |
CMXCVIII | CMXCIX | M | | Yo soy la esperanza de la desesperanza del hombre, la luz de su vacío y la mano de su soledad. Quien a mi acude, se saciará y quien no, tendrá hambre y sed perpetua. Yo soy lo que el hombre sabe y conoce en su corazón, el que siempre lo espera y nunca lo rechazará, pues el hombre es tan mío como de él y más aún, ya que él es de mi y yo de él. | Yo soy la verdad, la única verdad de la que proceden todas, en mi no hay lugar para lo que no es. Yo soy el Todo. Yo soy lo que vive y lo que existe, en mi está el Todo y la Nada, sin mi nada es, conmigo Todo es. | Siempre el Mal atacará al hombre en su debilidad, en su momento de duda. Cuando la duda debilita su razón, el mal entrará en el centro de su verdad y la anulará. Sólo podrá ver a través de los ojos engañosos de su mentira, disfrazada de una u otra forma de falsa verdad. El hombre deberá fortalecer su debilidad y desterrar la duda de su espíritu, sólo así y con la ayuda de su Espíritu de bien y de verdad alejará de sí el mal y se acercará a mi Bien y Verdad Eterna: Su fortaleza será la mía y de su victoria seré. Mientras el hombre más debilite su debilidad, más débil será y mientras más fortalezca su flaqueza, más fuerte será. |
MI | MII | MIII | | Nada descubre la mentira, aliada del error y la ignorancia, sólo en la verdad se halla la razón de la vida del hombre, pero esa verdad, esa razón, se halla oculta en la inteligencia primera del hombre y hasta ahí ha de llegar el que quiera saberla. | En la incertidumbre de la noche eterna, el hombre habrá de elegir su camino de luz y de oscuridad. Nada ni nadie podrá aconsejarle en su elección, la decisión es sólo suya, su momento decisivo habrá llegado, ya no valen dudas ni argucias. La hora decisiva de la verdad eterna le espera. Los que le aman, le esperan, el Espíritu del Bien y de la Verdad, le espera, y yo le espero: La decisión de eternidad es suya. | El poder y la riqueza en la tierra, nada significan más allá de ella. La salud o la enfermedad en la tierra, son insignificantes más allá, tanto que nada significan. Más allá de la tierra sólo es tenido en cuenta tu dedicación a los demás, el sacrificio de tu ser por otros seres. Esa es la significación del Bien y de la Verdad, pero hay otra significación, la del mal que halláis ocasionado, si ese mal fue enmendado o arrepentido hasta lo más profundo del alma, no contará como mal, pero sino es así, significará para el Espíritu del Mal que tratará de atraer hacia sí al espíritu causante de mal y que persista en su maldad. A esos espíritus irredentos la eternidad del Mal los espera. |
MIV | MV | MVI | | La verdad es el saber, el conocimiento de lo que es. El saber se halla en la razón y en el corazón del hijo de la tierra. En la verdad se sabe. Nadie que huya de la verdad podrá Saber, ya que el saber es el fruto del árbol de la Verdad, el árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Quien busque la Verdad sabrá y quien la evite, vivirá en la ignorancia del espíritu, la peor de las mentiras. | El que se acerca al Mal se infecta con su ponzoña y generará mal. El Mal no cede en su maldad, aunque finja aceptar el Bien. Muchos son los engañados por el Espíritu del Mal que pretenden, al acercarse a él, no contaminarse de él y aceptar sus ofrecimientos y halagos. Más el Mal no cede en su condición y corrompe y degenera lo que alcanza: Mantén al Mal lo más lejos posible de ti con la ayuda del Espíritu Santo, María o del Hijo del Hombre, ellos, y yo, son los únicos que podrán apartarlo de ti y vencerlo. No caigas en sus redes de falsa felicidad, el Mal jamás cede a sus presas sin lucha. | Ya no es tiempo de ignorar, sino de saber. Ya no es tiempo de mirar, sino de ver. Ya no es tiempo de oír, sino de entender. Ya no es tiempo de apaciguar, sino de luchar. Ya no es tiempo de ambición, sino de oración. Ya no es tiempo de esperar, sino de obrar. Ya no es tiempo, sino de amar. Ya no es tiempo sino de mi. |
MVII | MVIII | MIX | | A quien no tiene el consuelo y la esperanza de la fe, sólo le queda el malestar estéril de su indiferencia. En esa indiferencia gastará lo mejor de si y sus frutos serán iguales a los de la tierra, frutos no de eternidad, sino tan efímeros como la propia vida del hombre. | Sólo quien busque la verdad única e inconmensurable, podrá hallarla. La verdad no va hacia el hombre, ya que él la lleva en sí, es el hijo de la tierra el que habrá de ir a ella y buscarla en lo profundo de su espíritu. Sólo hay una verdad y distintos caminos para llegar a ella, pero sin el deseo de hallarla, ningún hombre la hallará. | En la esencia de todo se debate la existencia de la nada. Antes que la nada, fue la esencia del Universo, después el mismo Universo con su materia que ondula con la caricia de las ondas. Más tarde apareció la vida y su afán por existir, ser y ocupar un espacio entre la nada. Después vino la muerte que acortó la existencia de la vida. Todo cuanto llenó la nada, ocupó su espacio y también su tiempo. Pero la nada seguía vacía hasta que fue ocupada por la vida que ya no era, sino vida vacía, existencia hueca de lo que fue y quiso ser. Esa forma de vida vacía llenó la nada. La nada se llenó de muerte y la muerte se llenó de vida que ya no era, sino la esencia pura de ella. |
MX | MXI | MXII | | Más profundo que el vacío de la muerte. Más oscuro que el vacío de la tiniebla. Más triste que la ausencia de esperanza. Más vacío que el vacío silencioso de la nada. Más pavoroso que el temor a lo desconocido eterno. Más quieto que la soledad inmóvil de lo que no es. Más apagado que el fondo insondable de la nada. Más etéreo que el vuelo de la luz. Más frío que el desprecio de la vida por la vida. Más oculto que el misterio de lo ignorado. Más doloroso que la pérdida del dolor por el dolor. Así es el enemigo eterno del hombre que lleva en su espíritu. | El hombre se empeña en poseer lo que perderá y no se ocupa de lo que de él quedará, de su espíritu eterno. Todo cuanto el hombre posea, incluso su don de vida, lo perderá. Sólo lo inaprensible de él guardará su esencia. Más habrá de esforzarse en lo que de él perdura que de lo que en la tierra quede: Quien cuida su alma, llenará de paz y Gloria su eternidad. | Nada sabría el hombre si yo no quisiera que supiera. Todo saber del hombre viene de mi. Y todo don que posee no es, sino prestado por mi. Los que saben, enseñan su saber a los demás y la humanidad prosigue su camino en busca de su luz y del saber que los lleve a mi. Mucha es la ignorancia del hijo de la tierra y corto su saber, cuando la ignorancia se acorte y aumente el conocimiento más cerca se hallará el hombre de mi, para ello deberá entregarse a la Verdad y al bien, y ellas le traerán el conocimiento que ansía. |
MXIII | MXIV | MXV | | El hombre que emplee en su razonar, no las razones del hombre, sino las que posee el mismo en su corazón y que van más allá de su inteligencia, llegará a mi. Quien quiera hallarme, no ha de buscarme ni en lo perecedero, ni en lo permanente, sino en el bien que adorna su corazón y en el bien de otros hombres. En esa Verdad me hallo y en esa verdad se me habrá de buscar. | No temas peregrino del tiempo que tu tiempo se acabe porque tu vida se acorta. Más allá de tu tiempo de vida se halla tu tiempo de eternidad, y ese tiempo no se acaba porque allí no existe, como tampoco existe nada de lo que conocías: En la eternidad lo nuevo es continua sorpresa en Bien y Verdad. | Ya no es tiempo de mentira, sino de verdad. Ya no es tiempo de duda, sino de certeza en el creer. Ya no es tiempo de huir, sino de acercarse a mi. Ya no es tiempo de pensar, sino de hacer. Ya no es tiempo de perdonar, sino de no cometer. Ya no es tiempo de no querer oír, sino de escuchar mi palabra allá donde se diga y sentirla en su verdad. Ya no es tiempo de no mirar, sino de ver el mal que asoma y alejarse de él. Ya no es tiempo de no ayudar, sino de entregarse a su hermano sin medida. Ya no es tiempo de apartar la mirada y el oído al Bien, sino de mirarlo y oírlo con el corazón del espíritu de la Verdad. Ya no es tiempo de perder, sino de ganar el Bien eterno. |
MXVI | MXVII | MXVIII | Elegí a la más bella entre las bellas, a la más pura y limpia de corazón, a la de alma más hermosa, a la más amorosa para la madre del que envié entre los hombres. Ella fue como era y no hubo ni habrá mujer capaz de recibir su destino con la gracia y sencillez que ella lo hizo. La generosidad de su alma la distinguió para siempre de entre los demás hijos de la tierra. | Rosa de la mañana, estrella de la aurora. Luz de esperanza para los afligidos. Refugio seguro del desamparo. Apiádate de mi. Guárdame en tu bondad como cuando era inocente y puro de corazón. Cuida en mi al niño que fui. | Gracias Señora de la Esperanza por escuchar mi súplica. Gracias Madre Eterna por acoger mi ruego. Gracias Misericordia por apiadarte de mi en el dolor de mi miedo. Madre del hombre conforta mi aflicción en la amargura del desconsuelo y acoge el desamparo de este hijo de la tierra que acude a ti. |
MXIX | MXX | MXXI | | El viento extenderá el aire de mi palabra y a todos llegará, pero igual que la semilla depende de la tierra y del lugar para fructificar, así mi palabra prenderá en los corazones que quieran escucharla y en las almas fértiles que la acojan. Mi palabra pasará de largo y no será nada en los espíritus hostiles e incrédulos y será fruto vivo en las almas fecundas. En mala tierra crecerá raquítica o morirá antes de nacer y en buena tierra, crecerá fuerte y extenderá las ramas de su almo árbol en sombra acogedora para los hijos de la tierra. | La muerte es la ausencia de vida y la vida es la ausencia de muerte, pero tanto en la vida como en la muerte se hallan ambas situaciones unidas. La muerte es inseparable de la vida y la vida de la muerte. Ese hilo no visible que les une. Ningún ser vivo vivirá un instante más de su tiempo, ni llegará a la vida un instante después. Yo soy el hilo invisible que une vida y muerte y muerte y vida. En mi está la eternidad y vida y muerte me deben su existencia y su eternidad: Vida y muerte se unen en mi. | No tropiezan los hombres, sino con ellos mismos, y han de levantarse las mil veces que caigan, pues yo también les amo en su debilidad, en su flaqueza de todos los días. Mi mano los alzará y les hará fuertes, hasta la siguiente caída de su debilidad. Quien se vence, vence, quien se deja vencer, es vencido. |
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