-                                                                                                                                                                                                                                                                                  0
jaime colomina, toledo, castilla-la mancha, castillalamancha, webtoledo, webs de toledo, puntos de vista, comentarios

¡Recomienda esta página a tus amigos!
cortesia de miarroba.com

  En Puntos de vista |Yo desvelo  hoy 

redacción
webmaster


Yo desvelo:

 

 

                                           pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14, 15,16,18y19

17

(CMLXII-MXXI)

 

CMLXII

CMLXIII

CMLXIV

 

Muchos son los amargos

caminos del infortunio

humano y pocos los

remedios que lo alivian.

El hombre no ha de

dejarse vencer por la

adversidad que lo hiere,

ha de curar sus heridas

y seguir su caminar.

Mi luz lo guiará

hasta mi, cuando

llegue su momento.

Cuanto mayor haya

sido su dolor, más

será su dicha en la

eternidad. Lo que

se le negó en vida,

en su existencia se

le concederá. Si

conservó su esperanza,

pese a su sufrimiento,

ganará un puesto a mi

lado en la Esperanza

Eterna: El que hoy

no tiene, en el mañana

tendrá para siempre.

 

Pocos me celebraron cuando

llegué, pocos me despidieron

cuando me fui y menos

aún lo sintieron, pues la

duda corría sus corazones.

Mis palabras prendieron en

la esperanza de los corazones

y esa esperanza se extendió

entre los hombres de buena

voluntad, como la buena

semilla prende y germina

en la buena tierra. Quien

tiene mi palabra y la sigue,

a mi me tiene y me

seguirá en la Gloria Eterna.

Cuando el hombre venza

la desconfianza de su

ignorancia, su razón lo

acercará a mi. Lo llevará

de la mano de su saber

y en ese saber, me hallará.

CMLXV

CMLXVI

CMLXVII

 

Un mismo origen y un

mismo destino hermanan

al hombre. Sólo los distingue

la sed y el hambre de poder.

Cuando el hombre se guíe

por la sed y el hambre

de saber, cambiará la vida

del hombre. Y si se deja

guiar por la sed y el

hambre de ayudar a los

demás, cambaría más aún

la vida del hombre. El

hombre sólo se hermanará

al hombre, cuando quiera

considerar y considerarse

hermano de los demás.

 

El hombre ha de amar

lo que le rodea, ya que

para él fue creado. Si

el hombre, en su ambición

no ama lo que posee y

lo destruye, se destruirá

él mismo, pues le fue

dado poder sobre el

mundo, no para su

destrucción o aniquilamiento,

sino para su cuidado

y su uso.

Sólo la inteligencia de

su bien puede liberar al

hombre de la esclavitud

de la ignorancia y de la

necedad de su mal. En

el bien de su razón y

en la razón de su bien

posee el hombre su

verdad de eternidad

y su Bien Inconmensurable:

La bondad me ganará,

la maldad me perderá.

CMLXVIII

CMLXIX

CMLXX

 

La luz del mundo se

muere en mis ojos. Sólo

oigo sonidos apagados risas

y voces que nada significan.

Hago un esfuerzo y veo

la silueta de los míos,

oigo sus gemidos de dolor

en mi corazón. No puedo

hacer nada por ellos

ni ellos por mi. Ya

no siento nada, el

dolor también me ha

abandonado. Él por

fin me tiende sus

manos, mi espíritu se

entrega, ya ha dejado

de luchar por la vida,

la paz me gana y mis

ojos sólo a Él ven, sólo

a mi veo.

 

No hay mayor ignominia

en el hombre que dañar

con intención a su hermano.

Todo daño que el hombre

haga al hombre, me lo

hace a mi y todo bien

que el hombre haga al

hombre, me lo hace a mi

y así será considerado

por el Que Puede Hacerlo.

No temas peregrino de luz

que buscas tu rayo entre

las  tinieblas de tu alma

atormentada. Tú lo hallarás y

no sólo un rayo, sino

mi Luz que alumbrará

tu camino de sombra

que ya no lo será. Tú

me has buscado en tu

corazón y en él me

hallarás. Tu tiniebla

resplandecerá y tu camino

será el mío.

CMLXXI

CMLXXII

CMLXXIII

 

Las almas perdidas que

equivocaron su camino

por su debilidad y error,

lo hallarán en mi Luz

que iluminará su senda.

Yo seré la fortaleza y

la guía que las

conducirá hasta el

remanso infinito de

tu paz. Yo, peregrino

de tu Luz guiaré en

tu nombre a los

destinados a ti, a los

pobres y débiles de

espíritu. A los desterrados,

a los ignorados, a los

que su vida es una

desventura continua y

por ello reniegan de

ti. A los olvidados de

tu Gloria. A los equivocados

en el extravío  de su

espíritu. A los que no

saben de ti. A los

engañados por espíritus

de maldad. A todos

los llevaré hasta ti y

ellos elegirán entre su

error y la Verdad.

 

Mi palabra no es para que

el hombre la apruebe o no,

mi palabra es para que la

oiga, quien quiera oírla y

la guarde en su corazón,

quien quiera guardarla y

la siga y viva acorde a

ella, quien quiera seguirla

y vivir conforme a ella.

Mi palabra es de aire y

es tan libre como el. Nada

ni nadie podrá sujetarla

ni cambiarla a su antojo.

Mi palabra no es

para algunos, sino para

todo el que quiera saber

de ella.

Yo soy mi palabra y

mi silencio. Yo soy

cualquier sonido y

cualquier silencio.

Yo soy lo que hay

más allá de tu vista

y que es invisible

a ella. Y también

soy lo que ves y

sientes cercano a ti.

En mi está el Todo

y la Nada, lo creado

y lo no creado, lo

vivo y lo existente

más allá de la vida.

En mi está lo que

es antes y lo que

es después. Todo

está en mi y nada

es sin mi.

CMLXXIV

CMLXXV

CMLXXVI

 

Desharé las cadenas de

tu miedo, si me oyes

en tu corazón y me

sigues con tu alma.

Iluminaré tu espíritu

con la luz de mi verdad

y en tu esperanza me

hallarás. En tu bien verás

el mío y el te llevará

a mi.

 

Quien se abandona al

vacío de su soledad y

no me busca en su

corazón de bien y de verdad,

no me hallará. Quien

no me busca en el vacío

de su soledad, no me

hallará. Quien no busca

en los demás lo que de

mi hay en ellos, no me

sentirá. Quien se envuelve

en el vacío y el silencio

apagado de su miedo, no

será capaz de ver más allá

de sí.  Quien se quita la

mano de sus ojos, aún sin

ojos, me verá y quien me

vea y me sienta, estará

conmigo.

 

Quien me busca lejos,

me hallará. Quien me

busque cerca, dentro de sí

me hallará. Quien no

sepa donde buscarme, me

verá a su alrededor, en

los demás seres y en todo

lo que le rodea. Si quiere

hallarme, me hallará y

quien me halle, me tendrá

para sí en todo momento,

en todo instante, ya que

yo estaré en él y él en mi.

CMLXXVII

CMLXXVIII

CMLXXIX

 

No muere lo que no puede

morir, lo que no es materia

viva, sino esencia del

espíritu del Espíritu. Sólo

lo vivo muere cuando es

materia su sustancia, sino

no morirá y existirá para

siempre, tan lejos o tan

cerca como queráis sentirlo.

Yo no volví, ya que no

me fui, seguí con vosotros

y en vosotros sigo.

 

El hombre pierde su cuerpo

y nada queda de él, más

su imagen no se pierde y

queda en la esencia de

su alma. Su imagen le

acompañará en su

existencia eterna.

No te entregues al vacío

de tu nada, sino al

infinito de tu alma

eterna. En tu alma

se guardan todos los

secretos de tu vida,

desde su principio hasta

su fin, y en ella está

tu distinto a otras almas.

CMLXXX

CMLXXXI

CMLXXXII

 

Nada de lo que digas,

pienses o sientas, influirá

en mi, ya que te juzgué

hace tiempo y mi juicio

fue favorable para ti.

Sé que tú también eres

carne de mentira,

pero tu verdad es más

fuerte y poderosa y

se abre paso entre tu

turbiedad. Tu pequeña

luz de verdad resiste

los impulsos a negarla

y alumbra tus titubeante

camino. Tú mentira

acaba retrocediendo ante

el valor de tu verdad.

Él te hará victorioso:

Quien entrega su vida,

gana mi eternidad. 

 

Muchos son los que buscan

la verdad por caminos

equivocados. Sus espíritus

se resisten a dejar la

mentira que los sustenta

y aunque busquen, no

una vida, sino varias,

nada hallarán. Sólo

podrá hallar la verdad,

quien se desprenda de

sí y me busque en los

demás. Deberá usar su

razón de bien y de verdad

y mirar, oír y sentir

con su alma limpia

de la mentira del camino.

Su alma ha de ser tan

pura e inocente y tan

sabia como la de un

niño, sólo así podrá

saber lo que busca y en

ese camino me hallará.

 

En el misterio de lo posible

late el mensaje de lo imposible,

nada hay más verdadero que

la existencia y la misma

existencia es un posible de

lo imposible. Lo existente es

un inimaginable de lo

imaginable. El hombre en

la duda de su ignorancia

desea saber, conocer la

certeza de lo cierto, lo

verdadero de su propia

evidencia y para ello parte

de lo posible, de lo cercano

o lejano que conoce por sus

sentidos. Pretende en su error,

llegar a lo imposible a través

de lo posible. El hombre

desconoce que sólo es posible

llegar a lo cierto y verdadero

desde lo imposible a lo posible

ya que todo lo conocido

al hombre y él mismo, son

imposibles que fueron posibles.

Todo el universo es imposible

que llegó a ser posible. Por

El Imposible de lo Posible

es Posible cualquier Imposible

como eres tú. Él es lo

Posible de lo Imposible y lo

Imposible de lo Posible. Él

es la Certeza Absoluta.

 

CMLXXXIII

CMLXXXIV

CMLXXXV

 

Yo soy la espada

que corta la duda

y la aleja del alma

indefensa. Yo soy la

certeza de la razón

que diluye la sombra

de la duda, como

la sal se confunde

con el agua y sólo

es una. Yo no soy

un suspiro de fe

que se apaga con

la duda como una

vela al viento. Yo

existo porque soy y

estoy en la razón del

hombre: Quien me

niegue se niega y quien

me afirme, se afirma.

Quien sabe de mi,

sabe de él. Quien

ignora de mi, ignora

de él y de todo lo

que le rodea.

 

El que cree, solo ve

por un ojo, el que

sabe, ve por los dos.

El que cree, siente que

debe creer aunque ignora

lo que no sabe. El que

sabe, sabe por su razón

y su inteligencia y no

ignora y no necesita

de su fe, ya que su

saber es certeza de

verdad. Yo no vine

a dar fe, sino verdad.

Yo no vine a sembrar

esperanza, sino a que

el hombre supiera. Quien

me sigue, sabe, y quien

sabe, nada más necesita.

 

Quien de mi sabe,

sabe y por eso cree.

Quien en mi cree,

cree por el saber que

de mi proviene. Mi

saber le alcanza y ese

saber que de mi le

llega, me llega a mi.

Yo estoy en el corazón

de la razón de su

inteligencia y quien

a mi llega, sabe por

su inteligencia y cree

por su saber. Quien

a mi alcanza, se

alcanza y el saber

ilumina lo oscuro

y ciego de su corazón.

Ninguno que sabe caerá

en la ignorancia  ya

que la ignorancia es

ceguera de corazón y

el ve y verá para

siempre: El que cree,

sabe y el que sabe está

cerca de mi y yo de él.

 

CMLXXXVI

CMLXXXVII

CMLXXXVIII

 

Yo estoy en la certeza

de lo inimaginable,

en el suspiro  del

moribundo. En la

risa de la muchacha

que juega. En el

último pensamiento

del hombre. En el

temor del hijo de

la tierra. En su

conciencia de bien.

En la certeza de su

duda y en la estrella

que alumbra el cielo.

Yo estoy en el agua

de la nube y en la

arena de su desierto.

Yo estoy en la vida

y más allá y también

antes de ella. Yo no

necesito ir a ninguna

parte, pues estoy en

todas: Yo soy, yo

estoy.

En la duda de lo incierto

y en la certidumbre de la

verdad, se halla el dominio

entre saber e ignorar, entre

la verdad y la mentira. Entre

lo justo y lo arbitrario. No

busca saber el que sabe, sino

el que ignora, como no busca

alimento el saciado, sino

el hambriento. Por cada

gota de saber que beba el

hijo de la tierra, ha de

beber ríos de ignorancia y

necedad. Sólo quien sabe

distinguir esa agua, la

beberá hasta saciarse de

verdad, pero es destino

del hombre el permanecer

hambriento y sediento y

no comer o beber, sino

lo que su cuerpo necesita

y dejar tan hambrienta

y sedienta su alma como

cuando llegó a la vida.

 

No hay justicia en el

caminar del hombre

sobre la tierra. El hombre

en su debilidad, se deja

influir por sus preferencias

y su justicia se aparta

del equilibrio de la

equidad. No ha de

esperar el hombre que

el hombre sea ecuánime,

todo en él es duda

y debilidad y el miedo

atenaza su alma. El

hombre cree que en su

preferencia está la razón

de la verdad y hacia

ella inclina su juicio,

como el viento inclina

la rama y al árbol

mismo, pero el hombre

no conoce al hombre,

como no se conoce

el mismo, sólo yo

sé del hombre y sólo

de mi ha de esperar

justicia eterna.

 

CMLXXXIX

CMXC

CMXCI

 

Sólo el hombre posee

conciencia de bien y de

mal. Sólo el hombre, en

su debilidad, elige su

camino de bien o de mal.

Sólo el hombre se le tendrá

en cuenta su obrar y sólo

el hombre podrá acceder

a mi, si así lo merece

y desea. Para seguir su

camino de bien el hombre

ha de vencerse a sí, en

su debilidad, y vencer

la acechanza del Mal.

En su camino de bien

le acompañará el

Espíritu de Bien que

lo protegerá y fortalecerá

ante el Mal. Mi Luz

lo guiará hasta su

destino de eternidad.

 

Mientras más sabio sea

el hombre, mientras

más sepa más se

acercará a mi. Yo

soy el fin de todo

conocimiento. Y todo

conocimiento llega a mi.

Donde acaba la ignorancia

se inicia el saber y en

ese saber estoy yo. Quien

ahí busque, ahí me

hallará.

Yo soy el Ser y el no Ser.

Yo soy el ser de todos

los seres y el no ser de los

no seres. Yo soy lo que es

y lo que no. Lo que es y

lo que existe y lo que

ni es ni existe.

CMXCII

CMXCIII

CMXCIV

 

Las  fuerzas del Mal no podrán

contra el Ser de Seres ni

contra sus criaturas. La

fuerza del Espíritu del

Bien y de la Verdad, será

la coraza que proteja al

hijo de la tierra.

 

Van los hombres de aquí

para allá buscando algo

que intuyen y que no

encuentran, y cuando lo

tienen cerca, lo ignoran y

siguen en su estéril e

inacabable búsqueda. Mientras

el hombre no se busque a

sí mismo en su corazón,

será incapaz de hallar lo

que de valioso posee y de

hallarlo en los demás seres.

 

En la angustia de la

soledad extrema, en la

soledad del desterrado

de la vida. En la

profunda sima de la

desesperación sin límites

de la desesperanza. Allí,

perdido en el infinito de

su nada, se halla el

hombre incrédulo en el

momento de su muerte.

Nada hay donde asirse

y la negrura del vacío

absorbe el alma vacía

de mi. Aún así, yo

estoy en él y él en mi,

y si él quiere, salvará

su abismo.

 

CMXCV

CMXCVI

CMXCVII

 

A los que nadie ama,

yo los amo. A los que

nadie escucha, yo lo

hago. A los que nadie

mira, yo los miro. A

los que nadie considera,

yo los considero. A los

que nadie aprecia, yo

los aprecio. A los que

nadie consuela, yo los

consuelo. A los que nadie

visita, yo los visito

y estoy en ellos. A los

que nadie quiere a su

lado, yo estoy con ellos.

No hay ser al que yo

no ame y procure por

él.

En el camino de la noche

eterna, no es sólo mi luz

la que ilumina el camino

de las almas, otras luces tratan

de guiar a las almas extraviadas

en la agonía de su desesperación.

Esas luces son las de mis

enviados que, como luciérnagas

en la noche del hombre,

rescatan a las que merezcan

serlo y las conducen hasta

mi Luz.

 

No hay final más

sobrecogedor en el

hombre que el final

en el vacío de su

desesperanza. En ese

final el hombre sólo

contempla ante sí, el

vacío de la negrura

sin límites, sin lugar

alguno, el vacío

estremecedor de la

nada en el que

avanza a velocidad

mayor que el terror

de su vértigo. Si él

me llama en su

pensamiento y es capaz

de sobreponerse al

pánico de su horror,

yo acudiré a él,

detendré su caída,

y calmaré el dolor

de su vacío. Si él

despierta de su sueño

de incredulidad, mi

Luz iluminará el

frío de su temor y

podrá acudir a mi,

mi mano sostendrá

su espíritu y mi infinito

lo acogerá.

 

CMXCVIII

CMXCIX

M

 

Yo soy la esperanza de

la desesperanza del hombre,

la luz de su vacío y

la mano de su soledad.

Quien a mi acude, se

saciará y quien no,

tendrá hambre y sed

perpetua. Yo soy lo

que el hombre sabe y

conoce en su corazón,

el que siempre lo espera

y nunca lo rechazará,

pues el hombre es tan

mío como de él y

más aún, ya que él

es de mi y yo de

él.

Yo soy la verdad, la

única verdad de la

que proceden todas, en

mi no hay lugar para

lo que no es. Yo

soy el Todo. Yo soy

lo que vive y lo que

existe, en mi está

el Todo y la Nada,

sin mi nada es,

conmigo Todo es.

 

Siempre el Mal atacará

al hombre en su debilidad,

en su momento de duda.

Cuando la duda debilita

su razón, el mal entrará

en el centro de su verdad

y la anulará. Sólo podrá

ver a través de los ojos

engañosos de su mentira,

disfrazada de una u otra

forma de falsa verdad. El

hombre deberá fortalecer su

debilidad y desterrar la duda

de su espíritu, sólo así y

con la ayuda de su Espíritu

de bien y de verdad alejará

de sí el mal y se acercará

a mi Bien y Verdad

Eterna: Su fortaleza será

la mía y de su victoria

seré. Mientras el hombre

más debilite su debilidad,

más débil será y mientras

más fortalezca su flaqueza,

más fuerte será.

 

MI

MII

MIII

 

Nada descubre la mentira,

aliada del error y la

ignorancia, sólo en la

verdad se halla la razón

de la vida del hombre, pero

esa verdad, esa razón, se

halla oculta en la inteligencia

primera del hombre y hasta

ahí ha de llegar el que

quiera saberla.

 

En la incertidumbre

de la noche eterna,

el hombre habrá de

elegir su camino

de luz y de oscuridad.

Nada ni nadie podrá

aconsejarle en su elección,

la decisión es sólo suya,

su momento decisivo

habrá llegado, ya no

valen dudas ni argucias.

La hora decisiva de la

verdad eterna le espera.

Los que le aman, le esperan,

el Espíritu del Bien y

de la Verdad, le espera,

y yo le espero: La decisión

de eternidad es suya.

 

El poder y la riqueza en la

tierra, nada significan más

allá de ella. La salud o la

enfermedad en la tierra, son

insignificantes más allá, tanto

que nada significan. Más

allá de la tierra sólo es

tenido en cuenta tu dedicación

a los demás, el sacrificio de

tu ser por otros seres. Esa es

la significación del Bien

y de la Verdad, pero hay

otra significación, la del

mal que halláis ocasionado,

si ese mal fue enmendado

o arrepentido hasta lo más

profundo del alma, no

contará como mal, pero sino

es así, significará para el

Espíritu del Mal que tratará

de atraer hacia sí al

espíritu causante de mal

y que persista en su maldad.

A esos espíritus irredentos la

eternidad del Mal los

espera.

 

MIV

MV

MVI

 

La verdad es el saber,

el conocimiento de lo

que es. El saber se halla

en la razón y en el

corazón del hijo de la

tierra. En la verdad se

sabe. Nadie que huya

de la verdad podrá

Saber, ya que el saber

es el fruto del árbol

de la Verdad, el árbol

de la Ciencia del Bien

y del Mal. Quien busque

la Verdad sabrá y quien

la evite, vivirá en la

ignorancia del espíritu,

la peor de las mentiras.

 

El que se acerca al Mal

se infecta con su ponzoña

y generará mal. El Mal

no cede en su maldad,

aunque finja aceptar el Bien.

Muchos son los engañados

por el Espíritu del Mal que

pretenden, al acercarse a él,

no contaminarse de él y

aceptar sus ofrecimientos

y halagos. Más el Mal no

cede en su condición y

corrompe y degenera lo

que alcanza: Mantén al

Mal lo más lejos posible

de ti con la ayuda del

Espíritu Santo, María o

del Hijo del Hombre, ellos,

y yo, son los únicos que

podrán apartarlo de ti y

vencerlo. No caigas en

sus redes de falsa felicidad,

el Mal jamás cede a sus

presas sin lucha.

 

Ya no es tiempo de ignorar,

sino de saber. Ya no es

tiempo de mirar, sino de

ver. Ya no es tiempo de

oír, sino de entender. Ya

no es tiempo de apaciguar,

sino de luchar. Ya no

es tiempo de ambición, sino

de oración. Ya no es

tiempo de esperar, sino

de obrar. Ya no es tiempo,

sino de amar. Ya no es

tiempo sino de mi.

MVII

MVIII

MIX

 

A quien no tiene el

consuelo y la esperanza

de la fe, sólo le queda

el malestar estéril de

su indiferencia. En esa

indiferencia gastará lo

mejor de si y sus frutos

serán iguales a los de la

tierra, frutos no de eternidad,

sino tan efímeros como

la propia vida del hombre.

 

Sólo quien busque la verdad

única e inconmensurable,

podrá hallarla. La verdad

no va hacia el hombre,

ya que él la lleva en

sí, es el hijo de la tierra

el que habrá de ir a ella

y buscarla en lo profundo

de su espíritu. Sólo hay

una verdad y distintos

caminos para llegar a ella,

pero sin el deseo de hallarla,

ningún hombre la hallará.

 

En la esencia de todo

se debate la existencia

de la nada. Antes que

la nada, fue la esencia

del Universo, después el

mismo Universo con su

materia que ondula con

la caricia de las ondas.

Más tarde apareció la

vida y su afán por

existir, ser y ocupar

un espacio entre la

nada. Después vino

la muerte que acortó

la existencia de la

vida. Todo cuanto

llenó la nada, ocupó

su espacio y también

su tiempo. Pero la nada

seguía vacía hasta

que fue ocupada por la

vida que ya no era,

sino vida vacía, existencia

hueca de lo que fue y

quiso ser. Esa forma de

vida vacía llenó la nada.

La nada se llenó de

muerte y la muerte se

llenó de vida que ya no

era, sino la esencia

pura de ella.

 

MX

MXI

MXII

 

Más profundo que el vacío

de la muerte. Más oscuro

que el vacío de la tiniebla.

Más triste que la ausencia

de esperanza. Más vacío

que el vacío silencioso

de la nada. Más pavoroso

que el temor a lo desconocido

eterno. Más quieto que la

soledad inmóvil de lo que

no es. Más  apagado que el

fondo insondable de la nada.

Más etéreo que el vuelo

de la luz. Más frío que

el desprecio de la vida por

la vida. Más oculto que el

misterio de lo ignorado. Más

doloroso que la pérdida del

dolor por el dolor. Así es el

enemigo eterno del hombre

que lleva en su espíritu.

 

El hombre se empeña en

poseer lo que perderá y no

se ocupa de lo que de él

quedará, de su espíritu

eterno. Todo cuanto el

hombre posea, incluso

su don de vida, lo

perderá. Sólo lo inaprensible

de él guardará su esencia.

Más habrá de esforzarse

en lo que de él perdura

que de lo que en la

tierra quede: Quien

cuida su alma, llenará

de paz y Gloria su

eternidad. 

Nada sabría el hombre si

yo no quisiera que supiera.

Todo saber del hombre viene

de mi. Y todo don que posee

no es, sino prestado por mi.

Los que saben, enseñan su

saber a los demás y la

humanidad prosigue su

camino en busca de su luz

y del saber que los lleve a

mi. Mucha es la ignorancia

del hijo de la tierra y corto

su saber, cuando la ignorancia

se acorte y aumente  el conocimiento

más cerca se hallará el hombre

de mi, para ello deberá entregarse

a la Verdad y al bien, y ellas

le traerán el conocimiento

que ansía.

 

MXIII

MXIV

MXV

 

El hombre que emplee en su

razonar, no las razones del

hombre, sino las que posee

el mismo en su corazón

y que van más allá de su

inteligencia, llegará a mi.

Quien quiera hallarme, no

ha de buscarme ni en

lo perecedero, ni en lo

permanente, sino en el

bien que adorna su corazón

y en el bien de otros

hombres. En esa Verdad

me hallo y en esa verdad

se me habrá de buscar.

No temas peregrino del

tiempo que tu tiempo

se acabe porque tu vida

se acorta. Más  allá de

tu tiempo de vida se

halla tu tiempo de eternidad,

y ese tiempo no se acaba

porque allí no existe, como

tampoco existe nada de

lo que conocías: En la

eternidad lo nuevo es

continua sorpresa en Bien

y Verdad.

 

Ya no es tiempo de

mentira, sino de verdad.

Ya no es tiempo de duda,

sino de certeza en el creer.

Ya no es tiempo de huir,

sino de acercarse a mi.

Ya no es tiempo de pensar,

sino de hacer. Ya no es

tiempo de perdonar, sino

de no cometer. Ya no

es tiempo de no querer

oír, sino de escuchar

mi palabra allá donde

se diga y sentirla en

su verdad. Ya no es

tiempo de no mirar, sino

de ver el mal que asoma

y alejarse de él. Ya no

es tiempo de no ayudar,

sino de entregarse a su

hermano sin medida.

Ya no es tiempo de

apartar la mirada y el

oído al Bien, sino de

mirarlo y oírlo con el

corazón del espíritu de

la Verdad. Ya no es tiempo

de perder, sino de ganar

el Bien eterno.

 

MXVI

MXVII

MXVIII

 

Elegí a la más bella

entre las bellas, a la

más pura y limpia

de corazón, a la de

alma más hermosa,

a la más amorosa

para la madre del que

envié entre los hombres.

Ella fue como era

y no hubo ni habrá

mujer capaz de recibir

su destino con la gracia

y sencillez que ella

lo hizo. La generosidad

de su alma la distinguió

para siempre de entre

los demás hijos de la tierra.

 

Rosa de la mañana,

estrella de la aurora.

Luz de esperanza para

los afligidos. Refugio

seguro del desamparo.

Apiádate de mi. Guárdame

en tu bondad como

cuando era inocente

y puro de corazón.

Cuida en mi al niño

que fui.

Gracias Señora de la

Esperanza por escuchar

mi súplica. Gracias

Madre Eterna por acoger

mi ruego. Gracias

Misericordia por

apiadarte de mi

en el dolor de mi

miedo.

Madre del hombre

conforta mi aflicción

en la amargura del

desconsuelo y acoge

el desamparo de este

hijo de la tierra que

acude a ti.

MXIX

MXX

MXXI

 

El viento extenderá el

aire de mi palabra y

a todos llegará, pero

igual que la semilla

depende de la tierra y

del lugar para fructificar,

así mi palabra prenderá

en los corazones que

quieran escucharla y en

las almas fértiles que

la acojan. Mi palabra

pasará de largo y no

será nada en los espíritus

hostiles e incrédulos y

será fruto vivo en las

almas fecundas. En

mala tierra crecerá

raquítica o morirá

antes de nacer y en

buena tierra, crecerá

fuerte y extenderá las

ramas de su almo árbol en

sombra acogedora para

los hijos de la tierra.

 

La muerte es la ausencia

de vida y la vida es la

ausencia de muerte, pero

tanto en la vida como

en la muerte se hallan

ambas situaciones unidas.

La muerte es inseparable

de la vida y la vida de

la muerte. Ese hilo no

visible que les une. Ningún

ser vivo vivirá un instante

más de su tiempo, ni

llegará a la vida un instante

después. Yo soy el hilo

invisible que une vida y

muerte y muerte y vida.

En mi está la eternidad

y vida y muerte me deben

su existencia y su eternidad:

Vida y muerte se unen en

mi.

No tropiezan los hombres,

sino con ellos mismos,

y han de levantarse las

mil veces que caigan,

pues yo también les

amo en su debilidad,

en su flaqueza de todos

los días. Mi mano los

alzará y les hará fuertes,

hasta la siguiente

caída de su debilidad.

Quien se vence, vence,

quien se deja vencer, es

vencido.

^

pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14, 15,16,18y19