Yo desvelo:
pulsar 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,
15,
17y18 16 (CMIII-CMLXI) CMIII | CMIV | CMV | | La inseguridad de la duda paraliza la razón y en esa inmovilidad que la propia duda crea, a parece la señal primera de la sinrazón, donde el mal penetra en los huecos que la razón descubre con su duda. Sólo la certeza de la fe iluminará la razón oscurecida por la duda, y sólo la esperanza que acompaña a la fe, abrirá el camino de tinieblas por el que la razón camina a tientas. La esperanza y la fe son las manos que yo ofrezco al alma angustiada para aliviar su dolor y su desesperanza, con ellas los espíritus sufrientes dejarán de serlo ya que se abre a ellos la paz y la razón del Espíritu Eterno. | El camino de la sabiduría es solitario y pobre, pero está lleno de flores. Quien lo recorre me encuentra y quien me halla es feliz, pues yo no estoy en la ignorancia, sino en el saber que va más allá de la razón, el saber del alma. Si sigues mi camino, verás que caminas solo, si eso crees, es que aún no has llegado a el, ya que no vas solo, yo voy contigo. | Mírame, yo estoy en las estrellas que iluminan la noche. Búscame, yo estoy en la risa inocente del niño. Ámame, yo estoy en el corazón enamorado. Siénteme, yo estoy en todo lo que tocas, en todo lo que miras, en todo lo que buscas y en todo lo que amas y además estoy en todo lo que odias. Para hallarme, ahí me encontrarás. Escúchame, yo estoy en todo lo que oyes. Yo estoy en el aroma de una flor, en el vuelo de un pájaro, en el canto de un insecto y en el agua de los peces. En el pensamiento del solitario y en el fuego que calienta al mendigo. Yo estoy en la tierra que alimenta y en la arena árida del desierto. Yo estoy en el aire quieto y en el vendaval. Yo estoy en el mar calmo y en la tempestad, en las aguas tranquilas y en las turbulentas. En las mañanas luminosas y en las apagadas. En los días cálidos y en los fríos. En la noche clara y en la oscura. Yo estoy en el corazón del hombre acorralado y en el animal que huye del fuego. Yo estoy en el corazón de una madre angustiada y en la fuerza de la vida. Yo estoy más allá de donde alcanza la vista y tan cercano que estoy dentro de ti. Yo estoy en tu visible y en tu invisible. Yo estoy en la piedra que apartas del camino y en la semilla que espera a germinar. Yo estoy en el corazón de lo aborrecido. Cuando ames lo que aborrezcas me hallarás ahí, cuando perdones a quien te ofende, ahí estaré y me sentirás en ti. |
| Yo estoy en la lágrima y en la risa, en el alma desolada y en el espíritu errante. Yo estoy en lo que ves y en lo que no. Si quieres verme, busca mi reflejo en los hombres y cuando los halles me hallarás. Si quieres oírme, busca mi voz en tu oído y escucha mi palabra en los hombres que saben y quieran decirla. Come de mi y bebe de mi y nunca conocerás el hartazgo. Quien de mi se llena, poco más necesita. Yo soy la salud del enfermo y la gloria del muerto. Yo soy la esperanza del moribundo y la razón de la vida. Yo estoy en la soledad del desarraigado y en la agonía de los que en mi creen: Yo estoy en todo y estoy en ti. | Yo estoy en el que sufre, dentro de su sufrimiento para que pueda soportarlo. Yo estoy con el vencido, con el olvidado de los suyos, con los desamparados dentro de su pena y dentro de su desgracia. Yo estoy en la alegría de corazón alegre, en la alegría de vivir. Yo estoy en la música del mundo. Yo estoy en lo vivo y en lo inerte, en la gracia y en la desgracia. Yo estoy con los que padecen un aciago destino. Yo estoy en el dolor para aliviarlo. Yo estoy en la vida para guiarla y en la muerte para consolarla. Yo estoy más allá de la muerte para recibir a los espíritus ausentes de vida. Yo estuve antes, ahora y después contigo. | Yo estoy en las lágrimas pavorosas ante lo inevitable. Yo estoy con los humillados y dentro de ellos para que soporten hoy lo que mañana será para ellos. Yo estoy con los vencidos en su derrota y en ellos para que asimilen sus momentos de victoria. Yo estoy en los despreciados y también cuando ganen aprecio. Yo estoy con los apenados en su pena, con los olvidados en la injusticia, con los doloridos por la enfermedad. Yo estoy en los humildes y en los soberbios. Yo estoy en los necesitados y en los que creen no necesitar. Yo estoy en la desesperanza que hunde a los hombre en el pozo negro de la nada, y en la esperanza que invita a sonreír al futuro. Yo estoy aquí y lejos. Cerca del que quiere acercarse y lejos del que de mi quiere alejarse. | Yo estoy en la duda y en la certeza infinita. Yo estoy en tu dentro más íntimo y en tu fuera más lejano. Si me quieres en ti, en ti estaré y si no me quieres en ti, también estaré para ayudarte en tu vacío y en la melancolía de tu desesperanza. Yo estoy en la congoja más desesperada de tu tribulación. En la agonía más triste de tu vida. En el dolor más desesperanzado y en la pena más profunda. Estoy allí para tomarte de la mano y llevarte hasta donde sólo el hombre puede ir. |
CMVI | | CMVII | | Yo soy el aire que respiras, el trigo de tu pan y el mismo pan. Yo soy el que oye tu lamento, la voz callada de tu pena y de tu angustia que escucha los latidos de tu alma y sosiega tu espíritu atormentado. Yo soy el murmullo del arroyo y el canto del pájaro. Yo soy el que está en el recodo de tu esquina. El que mira en los recovecos más ocultos de tu alma y espera que tu bien venza a tu mal para que vivas en mi. Yo soy el que no dejará que te extravíes en el camino azaroso de tu vida y te guiará con la luz del Espíritu del Bien más allá de ella. Yo soy el que no soltará tu mano y el que te llevará hasta la Gloria Infinita del Creador. | Yo soy tu agua de vida y seré tu agua de eternidad. Yo soy el que siempre acude cuando lo llamas y aún sin llamarlo está a tu lado. Yo soy lo que miras cuando ves y lo que imaginas cuando sueñas. Yo soy lo que sientes en tu corazón. Yo soy la fortaleza de tu debilidad y la muralla de tu fortaleza. Yo soy lo que piensas cuando piensas en mi, y lo que esperas cuando no esperas nada, cuando ya tu tiempo se acaba. Yo soy la voz de tu alma cuando resuene en la noche imposible, la noche que no es, sino la ausencia infinita de la vida. Allí estaré contigo, con la esencia verdadera de ti: Yo encenderé tu noche, y tu día no tendrá fin. Yo soy la paz de tu lucha. Yo soy la respuesta a la duda, lo que llena el vacío y lo deshace en claridad de Bien y Verdad. | Ningún hijo de la tierra puede nombrar lo que no está a su alcance, a dónde no llegan ni su saber ni su voz, lo Innombrable es para ellos lo Imposible, lo Inalcanzable por ellos mismos y que sólo pueden ver con la mirada de su espíritu puro y acceder a Él en su momento, cuando ya no sean hombres, sino espíritus esencias de la existencia humana. En esa existencia de la inexistencia como seres vivos, se halla Él, El Espíritu de la Pureza Eterna. |
CMVIII | CMIX | CMX | | Más allá del mundo real y cotidiano, más allá del mundo inventado por el hombre, se halla el mundo de la verdad invisible, el mundo que a todos los seres espera cuando se acabe su tiempo. En ese mundo no valen las argucias y mentiras que el hijo de la tierra lleva en sí. Ese mundo es tan invisible como eterno y tan lleno de gracia y armonía como el espíritu del hombre desea en su anhelo más profundo: Quien lo desee, lo conocerá y quien no lo desee o lo quiera ignorar en vida, no lo conocerá hasta que lo anhele con la fuerza de su espíritu de bien. En ese mundo el hombre es en espíritu lo que es él, libre de todo impedimento y apariencia, el es sólo su verdad. | Los caminos que el hombre emprende, confluyen en su último camino, el que le lleva más allá de si, el camino para el que no precisa de su cuerpo ni de sus ataduras terrenas. En ese camino no hay límite ni tiempo y nada de lo que para el hombre tuvo valor, lo tiene. En ese camino ya no existe el peso ni el cansancio, el sueño, el valor o el temor, allí existe lo no conocido, la certeza de lo imposible para el hombre. En ese camino no hay frío ni calor, ni se precisa comer o beber. El hombre no necesita nada de lo que necesitó: En ese camino el hombre ya no lo es, es otro que llevaba dentro de sí, es su esencia infinita, es lo que guarda su invisible, es su intimidad más suya, la que carece de la influencia de los demás hombres, ya que sólo a él pertenece. Ese suyo propio y único es el que recorrerá el camino ilimitado del más allá, el que él haya querido elegir para si y el que aún elija cuando llegue su momento de elección: Su bien, su mal o su indiferencia, señalará su camino. Ese camino no es solitario, las almas de sus afines le acompañarán, unas hasta mi y otras lo alejarán en la distancia que no lo es, sino desesperanza de lo perdido. En lo infinito existe lo que no existe en el mundo, ya que lo que allí hay no es para ellos hasta que llegue su momento de eternidad. | Más allá de la vida no hay vida, sólo existencia sin límite para la esencia del espíritu . Las almas bienhechoras del hombre saldrán a recibirle y las almas causantes de su mal, se alejarán de la suya. Allí el bien prevalece ante el mal que se retira y no se mezcla con el bien, ya que su lugar son los abismos tenebrosos donde reina su Espíritu de Maldad. El Espíritu Santo, Espíritu del Bien Eterno, acogerá a los espíritus de los hombres que a Él se encomienden. |
CMXI | CMXII | CMXIII | | Sólo muere la vida, la no vida no muere, es inmortal e indestructible. El espíritu del hombre existe pero no es vida, está hecho y formado desde su concepción hasta la muerte del hombre, es de inmateria y como tal infinito. En su espíritu el hombre lleva su esencia de ser y existir y esa esencia es lo que de él quedará en la eternidad. | El vértigo de lo infinito asombra y asusta al hijo de la tierra que ha de conocerlo. Su camino que no es camino, sino designio de lo que hay más allá del hombre y de lo visible que no es, sino invisible. En ese su invisible destino, la esencia humana conocerá la felicidad del alma en la Gloria eterna o la infelicidad absoluta en la espesura de la Maldad eterna. La Verdad Suprema descorrerá su velo y la mentira no tendrá donde refugiarse. | El hombre que conoce el bienestar impalpable de la Verdad eterna, se llena de la sustancia del Saber. Esa y no otra es la fuente del conocimiento humano que va más allá de lo humano y que el hijo de la tierra usa en su beneficio terreno. Por ese Saber, que le es infundido, el hombre llega a conocer lo que no ve y a sentir lo que no percibe con sus propios sentidos. Ese Saber beneficia a la especie humana, la preferida de Él. |
CMXIV | CMXV | CMXVI | | No hay cobijo para el mal y el daño intencionado en el más allá de la vida del hombre. La mentira y la traición quedarán al descubierto igual que el mal y el fruto de la violencia. Allí no hay disimulo ni encubrimiento de la verdad. Nada que no sea bien y verdad se mezclará con el Bien y la Verdad. La maldad irá a refugiarse a los abismos tenebrosos del Mal Absoluto. | Más allá del Mal se halla el Espíritu de Maldad que recoge lo que de mal hay y en él se fortalece. Más allá del Bien se halla su Espíritu del Bien que acoge todo bien y toda bondad, ese Bien unido al Espíritu de Bien y Verdad llegará a mi y en mi se unirá. El Bien se expandirá por el Universo y no quedará lugar en el que no esté. El Mal será apartado y reducido a sus dominios tenebrosos. La Luz del Bien llenará el mundo con su benéfico resplandor y las almas sentirán que han llegado al fin de la búsqueda de su creación ya que se unirán a mi, volverán a su origen de Paz Infinita y el Infinito de la eternidad será suyo. | Detrás de la zozobra del espíritu, detrás de la inquietud del alma perseguida, estoy yo. Detrás del temor a dejar de ser, estoy yo. Detrás de la enfermedad sin esperanza, detrás de los invisibles enemigos del hombre, estoy yo. Detrás del dolor que aniquila, detrás de la angustia sin esperanza, estoy yo. Yo soy la esperanza del desesperado, el remedio de su culpa y el valor de su miedo. Yo soy el bien de cualquiera de su mal. Yo soy el consuelo de su inconsolable. |
CMXVII | CMXVIII | CMXIX | | Yo soy el recuerdo de tu olvido. Yo soy el valle de tu monte. Yo soy el azul de tu día y el oscuro de tu noche. Yo soy la risa de tu alma y la pena de tu espíritu. Yo soy la tierra que te alimenta y el fuego de tu calor. Yo soy tú y él. Yo soy el agua que calma tu sed y lava tu cuerpo. Yo soy la lluvia que nutre a la vida. Yo soy tu vida, el soplo que alienta tu espíritu y el cuerpo que lo contiene. Todo lo que hay está hecho de mi. | Tú incrédulo, que sólo crees en lo cercano a ti. Tú que te crees lo único del universo. Mira a tu alrededor y pregúntate quién hizo lo que ves. Mira al cielo y dile a quien quiera oírte quién lo hizo con todo su contenido. Mírate y explica a tu hermano y a ti, quién te hizo a ti y a él. Si tu razón se conforma con tu negación a lo que está, tu razón sigue un camino falso que te llevará lejos de ti y de tu verdad. Tú incrédulo, deberás creer en lo que ves y en lo que no ves. | Si el hombre no quiere conocerme, no me conocerá y no existiré para él aunque me lleve consigo en todo su ser. El hombre niega la existencia de lo que no comprende y de lo que le atemoriza, pero no por negarse lo que existe deja de ser y existir, ya que el hombre, no tiene facultad para elegir lo existente o no existente. La ceguera del alma lleva al hijo de la tierra al temor y la desesperanza ante lo inevitable de su momento. |
CMXX | CMXXI | CMXXII | | Muchos son los hombres que viven una vida alejada de ellos mismos. Esos hombres son sordos a la voz de su espíritu y siguen la senda de otros hombres. Ese camino no es el suyo y les envuelve con su error, del que no saldrán hasta que no se oigan su propia voz y sigan su camino verdadero. | Sólo el hombre ca En el anhelo de lo imposible se halla lo perdurable y eterno. Sólo el hombre que lo busque lo hallará dentro de si. Para ello han de vencerse las dudas del alma que la aprisionan en lo cercano y ciegan los ojos de lo evidente. Ninguna lucha más encarnizada que la del hijo de la tierra en busca de su verdad eterna. paz | No se borra lo hecho ni lo pensado, aunque de ello no quede ni la leve sombra del recuerdo. Todo lo que al hombre concierne queda en él y perdurará en su esencia infinita y eterna. |
CMXXIII | CMXXIV | CMXXV | | Sólo el hombre capaz de buscar en su inexplicable, será capaz de hallar su verdad y en esa su verdad, me hallará. Sólo el hombre que no se tema, me hallará, pues yo estoy en su verdad, en lo más profundo de su miedo. Yo soy la verdad y en mi no hay resquicio para la duda o el temor a mi. | No hay más temor más profundo en el hombre que el de enfrentarse a su verdad, allí en lo pavoroso de su momento estoy yo, yo soy su Verdad y quien en mi confía la conocerá sin temor, sabrá de sí y sabrá de mi y su momento final de vida no será, sin el momento de su esperanza en mi, y el inicio de su existencia en la Verdad eterna. | Lo creado existirá, nada existe para dejar de existir, ya que no habría sido creado para ello. La forma de lo existente y su materia variarán e incluso en nada se parecerá a lo que era, pero en otra forma de materia o inmateria existirá, porque así está dispuesto desde que fue creado. |
CMXXVI | CMXXVII | CMXXVIII | | No ha sido creado el hombre para el mal, sino para el bien. El mal es una desviación humana de mala voluntad del espíritu del hombre. Todo mal y todo bien queda consignado en el Libro Invisible del Espíritu. En ese Libro Imborrable del Destino, el mal pesa como una pluma y el bien pesa mil veces más, aún así no siempre el bien es capaz de inclinar hacia sí el peso de su obrar. | Todo hombre es nacido igual y es diferente y en esa su diferencia radica su verdadero valor, ya que ningún hombre puede sustituir a otro en cuanto sus done son únicos e insustituibles. Nada existe en lo tangible más valioso que el hijo de la tierra y quien a uno de ellos dañe, me daña a mi. | Prepárate maestro de ceremonias, el tiempo se acerca, ya suenan los timbales. La gentes se aprestan, quieren ver lo que no pueden ver. Unos ven la injusticia, otros el sufrimiento que conlleva, otros se conforman con la representación en sí, con su puesta en escena. Los más ni siquiera prestan una pequeña atención y los muchos ni se acuerdan de ello. Pero a todo hombre llegará su momento de perder el mundo que conoce y hallar la verdad que su razón esquiva y su corazón teme. |
CMXXIX | CMXXX | CMXXXI | | El que busque mi palabra, la hallará. El que me busque, me hallará. El que me anhele, me tendrá. El que me espere, me llagará. El que quiera saber de mi, sabrá. El que me ame, me conocerá. El que sufra por mi, me conseguirá. El que me siga con su razón, me comprenderá. El que me vea con sus ojos de infinito, me verá. El que me oiga con su oído de esperanza, me oirá con su corazón. El que me tema, me amará. El que se pierda por mi, me ganará. El que me insulte, se insultará. El que quiera herirme, se herirá. El que extravíe su razón por mi, hallará mi lucidez. El que me siente en sí, nada le apartará de mi. Yo estoy en él y sólo ha de mirarse con ojos de verdad y oírse con oídos de bien. Su Espíritu de Bien y Verdad le llevará a mi. Y aún sin buscarme, me hallará en su bien y en su verdad. | Lo que del hombre es de la tierra, volverá a ella y lo que no es de la tierra, volverá a su origen. Nada del hombre se pierde en el vacío de la insustancia de la nada. Todo lo del hombre queda. | El hombre no se deshace en la insustancia de la nada, el hombre permanece en su esencia de eternidad fuera de los límites de tiempo y espacio. El espíritu de cada hombre sigue fuera de él y fuera de sus límites por él conocidos en el camino de su eternidad infinita. |
CMXXXII | CMXXXIII | CMXXXIV | | En el camino del vacío de la nada, donde la oscuridad oculta las sombras, se debate el alma inconstante del hijo de la tierra. Me busca fuera y dentro de sí y no me halla. Yo no me oculto, estoy en él y en todo pero ha de verme y oírme con la pureza de su espíritu y con su inteligencia más noble, la que posee más allá de su razón. La que es él y la que posee y guarda lo mejor de sí, la que no está influenciada por otros hombres ni pervertida por el mundo. Yo no estoy en el simple deseo, ni en el anhelo del que me busca en su beneficio, yo estoy en su bien y en su verdad más profunda. Si mira lo que le rodea, me hallará, pero ha de mirar con la misma verdad de espíritu con la que se busca el misterio y con el mismo espíritu de bien con el que se ama. Si así me busca, me hallará. | Yo estoy en el absoluto de tu eternidad. Yo estoy al pie del abismo para ayudarte cuando caigas a levantarte. Yo estoy en el fondo de tu desdicha y en el principio de tu consuelo. De mi procede el Bien y todo lo que en mi hay es Bien. Yo soy la Verdad de tu angustia suprema. Lo que inicia y termina todo lo creado. Yo soy lo Absoluto de tu Bien y el Bien de tu Absoluto. El hombre sólo me sabrá cuando deje de ser hombre y sólo sea su esencia. Yo soy lo que hay, sin mi nada hay y todo lo que hay es por mi. No cae el agua sin mi, ni la mota de polvo se pierde en el aire sin mi. No se mueve el mar sin mi y sin mi, nada de lo que ves o sientes existiría. En mi Absoluto está el Todo. | En el vacío de la inconsistencia de la duda, el vértigo del abismo infinito se abre ante el hijo de la tierra. Él debe elegir entre lo que le ofrece el fruto de la ignorancia de su razón o la certeza de la Evidencia Eterna. Contra la angustia de la desesperanza infinita, se halla a su alcance la fe en la esperanza Absoluta: El hombre elige su camino. |
CMXXXV | CMXXXVI | CMXXXVII | En la desolación de la soledad se distingue la luz de mi esperanza, sigue mi Luz de Bien y de Verdad y a mi te llevará, para ello debes caminar con pasos de bondad y razón de verdad: Ningún hombre que me busque será rechazado. | Él es el que mira en el alma humana. Él es el único que conoce lo que habla y siente el corazón. Él es el que puede medir lo invisible, lo que piensa y siente el hombre. Y sabe de su debilidad, miedo y esperanza. Él sabe lo que merece cada cual y qué oscurece su bien. Él ve lo que no se ve y nada ni nadie puede ocultarse a su mirada. Él es El Todo Absoluto, sin Él nada es y con Él Todo es. | Muerte y vida no son sino el paso obligado del ser al no ser y del no ser al ser. Es lo invisible que se muestra visible y lo visible que regresa a su invisible original. En lo invisible no hay vida sino existencia. La vida es la facultad de lo invisible para acceder a lo visible. De lo impalpable para ser visto o sentido a lo contrario. No todo lo invisible llega a ser visible, ya que el don de la vida lo otorga Él a lo invisible para devolverlo de nuevo a su estado original cuando así lo dispone. |
CMXXXVIII | CMXXXIX | CMXL | | Quien en mi crea, verá su miedo convertirse en valor. Su esperanza en certeza. Su fe se convertirá en Verdad. Su oscuridad en luz cegadora. Su desdicha en dicha. Su desesperanza en eternidad. Podrá ver lo invisible y oír lo inaudible. Pasará ante la nada y hallará el Todo. Quien en mi crea, me tendrá en él. | Los días del mundo del hijo de la tierra no son los días del Universo. Esos días volverá a su inicio cuando el tiempo y el espacio dejen de ser. La energía se recogerá en su seno y el firmamento detendrá su ser. Nada acabará, sino que volverá a su Principio en su Principio: Lo visible dejará de serlo y lo invisible aparecerá. Las almas tomarán su antigua forma y vendrá de nuevo a mi encuentro. Las almas serán acogidas en la Dicha Eterna. | Encomendarse a mi es entregar su espíritu a quien puede aceptarlo para conseguir acceder a mi. Para hacerlo no basta con desearlo y sentirlo, sino que para que su espíritu sea grato a mi, ha de amar lo que desprecia y
ha de entregarse antes a los que lo necesiten. Esa dádiva ha de ser total y sin medida: Sólo a través de otros hombres, el hombre accederá a mi. |
CMXLI | CMXLII | CMXLIII | | Lo único que lleva a la muerte es la vida. Toda vida acaba aunque se transmita a otras vidas, éstas también acabarán y la tierra quedará yerma, ninguna semilla germinará ni ninguna raíz asomará de la tierra para vivificarla. No habrá vida ni continuidad para ella. El hombre, señor de la tierra, también acabará su tiempo y nada le sucederá ni podrá sucederle, pues nada quedará para ello. Sólo quedará de lo que fue, lo que no es materia, el alma invisible e inmortal que guarda el espíritu de lo vivo, su esencia de vida, que existirá y persistirá para siempre. | Una oscuridad repentina se abatirá sobre la tierra. Los hijos de la tierra sabrán que lo que ha de venir, vendrá y nada podrá detenerlo. Nada podrá apaciguar la maldad del Espíritu que se avecina. La tierra está inerme ante el Mal y no hay lugar donde no llegue. Sólo desean el momento los hijos del mal, los hombres que han sucumbido a su propia maldad. Al resto les protegerá el Espíritu de Bien que vive en sus corazones. Pronto será mi llegada y el Mal será barrido de la faz de la tierra y del corazón de los infames. Su reinado en el corazón de los hombres acabará para siempre, mi Luz quebrará la tiniebla. | Voces amargas suspiran de los labios temerosos. La vida se escurrirá entre los dedos del hombre como el agua de los árboles cuando la lluvia los visita. Nadie está seguro en su casa ni fuera de ella. El viento de la maldad recorre los recovecos del alma humana, muchos son los que sucumben a sus halagos. Ellos no me verán. Sólo el que desafía la fuerza del Mal podrá vencerle dentro de él y el que así obrare, lo vencerá y él será de mi y yo de él. |
CMXLIV | CMXLV | CMXLVI | | El ánimo conturbado de los que temen la verdad les hará no saberla, ya que con el escudo de su ignorancia, pretenden ocultar su temor a ella. Ellos buscarán refugio en lo próximo, y lo inmediato calmará su miedo, pero la verdad seguirá imperturbable su camino y pasará por encima de los que la ignoren o quieran ignorarla: Lo que ha de ser, será. | Sólo quien busque la verdad, la hallará. Para encontrarla habrá de mirar en su corazón y allí la verá. No habrá de temerla, pues en la verdad se halla la salvación eterna, para el hijo de la tierra, lo demás son cantos para adormecerlos en la duda de la nada: Mientras el hombre no la busque en sí, no la hallará. | Los siervos del mal son seres que han dejado que el Mal los envuelva con sus promesas. Ellos han renunciado al Bien y a la Verdad. Su arma es la mentira y su consecuencia es el daño de su crueldad. Ellos recogerán su daño en su eternidad. |
CMXLVII | CMXLVIII | CMXLIX | | La ponzoña de la serpiente flota como una nube infecta y maloliente en el corazón del hijo de la tierra. Muchos aceptarán sus designios y su alma se gangrenará para siempre. Su poder es mucho y muchos son sus halagos y promesas y muchos son los que se entregarán a él. El hijo de la tierra cree que conseguirá los bienes que ambiciona si a él se somete, sin medir el precio de su obrar. Sólo quien renuncie al Mal será capaz de vencerlo, para ello habrá de entregarse al Bien con todo su corazón, con toda su alma y con todo su ser. | Yo soy Yo, todo es Yo y sólo Yo soy Yo. En mi no hay y hay, ya que soy todo, el Todo y la Nada. El que en mi cree, cree en él y quien en mi confía, confía en él. En mi confluyen todas las fuerzas del Universo, pues yo soy el Universo, el visible y el invisible, que el hijo de la tierra conocerá cuando deje de ser. Yo soy el ser de todo lo existente que ha sido, es y será. Sin mi nada es, con mi es el todo y la nada. En mi está lo Absoluto y comprende cualquier relativo. Nada es sin mi. Quien se aleja de mi, se aleja de él. | Ya no quedan sino brumas que envuelven el corazón de la noche eterna. Ya pasaron los tiempos de alboroto y fiesta y los hombres se dejan vencer por un desaliento miserable. Alguien ha de venir a sacarlos de su sopor, ya no es tiempo de rendirse, sino de luchar. El hombre no ha de dejarse vencer antes de ser vencido, sólo la lucha le abrirá las puertas de su victoria. Sin lucha no hay victoria posible y el hombre se derrotará a sí mismo: Vencerse es vencer. |
CML | CMLI | CMLII | | Tinieblas azules envuelven el día y de oscuridad la noche. La tiniebla oculta lo que hay dentro de ella. El hombre ha de vencer su tiniebla, la que oscurece su razón y confunde a su espíritu. Dentro de esa luz apagada, en el interior del hombre, late el corazón de la fe y brilla la llave de la esperanza infinita. Toma tu llave y abre tu puerta, no te temas, tu llevas tu secreto y si lo buscas, lo hallarás en ti. | Puntos de luz señalan el camino del hombre en la oscuridad de su noche, igual que las estrellas jalonan la oscuridad del firmamento. El hombre ha de guiarse por su propia luz y entregarse a su verdad y a su bien, ellos le llevarán hasta mi. Quien no quiera ver su luz y la niegue, no verá la mía y caminará sin rumbo por un camino que no es el suyo, sino busca su buen camino, no lo hallará y se perderá en la angustia de la duda y en la desesperanza de su vacío. | Mi palabra no es para guardarla, sino para decirla y ser oída. Nada que de mi provenga ha de ser guardado al hombre, ya que a él va destinado. El hijo de la tierra ha de saber lo que no sabe y vencer la duda de su espíritu. Para no equivocar su camino, el hijo de la tierra debe seguir la luz de mi palabra en su corazón, Ella guiará su alma sombría a la paz de los bienaventurados. Yo estoy y soy el camino de Bien y Bondad que lleva a mi. Quien oye mi llamada, me oye a mi, quien desoye mi llamada, de mi se aleja. Mi Espíritu acompaña al hombre en su desdicha y esperanza su pena. |
CMLIII | CMLIV | CMLV | | Las culpas del hombre por su obrar de mal, ha de enmendarlas con su obrar de bien. El mal que persiste en el corazón humano y se sobrepone al bien, es poderoso y sólo es posible vencerlo con la entrega total al bien, con la ayuda del Espíritu del Bien. Todo mal ha de ser vencido, ya que si no se vence, se apoderará del espíritu del hijo de la tierra y lo esclavizará, no sólo en vida, sino en su existencia eterna: Sólo el bien, vencerá al mal. | El mal en el hijo de la tierra anida en su corazón, invade su pensar y se apodera de la razón de su espíritu. Sólo podrá vencerlo quien lo padece como una enfermedad, para ello deberá usar sus armas de bien. Sus armas son: Su voluntad de bien, su conciencia de bien y la ayuda del Espíritu de Bien al que deberá llamar e implorar con la fuerza de su oración de fe y de verdad. Si el hombre se entrega al mal, se perderá, si lucha contra él, lo vencerá. | Quien se mienta y se convence y sigue su propia mentira, navega en su propio lodazal y su mentira se apoderará de él. Todo lo verá a través de su propio engaño. Deberá, no sólo salir de su lodazal, sino lavarse el barro de su razón con el agua cristalina de la Verdad. Sólo así su espíritu será admitido ante El Que Puede Hacerlo. |
CMLVI | CMLVII | CMLVIII | | No miréis con ojos humanos lo que no lo es. Yo no envié a un hombre entre los hombres, sino al Hombre de los hombres, al que no quisisteis ver, pese a sus señales y palabras. Su sufrimiento pasó, pero el vuestro seguirá y no acabará mientras no miréis a los demás como parte de mi parte y ser de mi ser. | No hay gota de agua ni lágrima que no me lleve. No hay aire ni suspiro que no me contenga. No hay semilla ni árbol que no me tenga. No hay polvo ni piedra donde no esté. No hay camino ni senda que a mi no venga. No hay canto ni ruido que de mi no provenga. No hay palabra ni gesto que a mi no lleve. Yo soy lo que hay y lo que no. | Yo no soy algo, sino Todo. Yo no estoy a la medida del hijo de la tierra, sino al contrario, lo que hay es a mi medida. En mi todo está, yo Todo lo contengo. Sin mi nada hay y esa nada, sería yo. |
CMLIX | CMLX | CMLXI | | Cuando el hombre se olvide de su propio beneficio y se entregue a los demás, se entregará a mi y a mi me tendrá en sí. Cuando el hombre sienta el dolor y el padecer de los demás, me sentirá a mi y sabrá de mi. Cuando el hombre ame a los demás como el se ama, me amará a mi, aunque yo ya lo amaba a él. | Mi palabra es para ser dicha y oída por el hijo de la tierra. Mi palabra es para usarla y para seguirla. El que lo haga, me verá en su corazón y su dicha no tendrá fin desde ese momento. Nadie puede usar y oír mi palabra sino quiere usarla u oírla. Mi palabra es vida en la vida y Gloria en su existencia eterna. | Mi voz ha de oírse en el corazón que lo desee. Mi palabra no es silencio ni quietud, mi palabra es vida y aliento y no ha de ser guardada, sino dicha, ya que va dirigida al corazón de los hombres que la aguardan. |
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