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  En PUNTOS DE VISTA...

 
 

 

 

NATASHA SARDZOSKA

Traducido por Elsa Barreda Ruiz

 

 Me dueles

Me dueles en todo mi cuerpo
Me dueles en el vacío de mi pecho
Donde estás tú y yo no
 
No puedo sacarte
Pulpa salvaje pegada en cada célula
Virus fusionado en cada átomo
Eres órbita de mi perdición
Me miras desde cada rincón
No puedo separarte del espacio vacío
No puedo encontrar un sol nuevo para el amanecer
 
En mis ojos estás grabado
En mi corazón inyectado
En mi carne germinado
En mi garganta atascado:
Esqueleto.

 

No tienen nombre esas calles

he aprendido los nombres de todas las calles que tomaste para llegar a mi casa
mientras te buscaba las mujeres de las panaderías se burlaban
y ni siquiera los indigentes escapaban del ruido de mis botas
en el metro
me volví
asesina
mi perfume lo sentían todos y el tuyo sólo estaba dentro de mí
pero tú estabas más arriba de todo eso inconstante esporádico
y te buscaba en nuestros sitios, vagabundeaba por bares
comía queso de cabra y salmón ahumado
perdiéndome en calles sin nombre
en el acto
entendí que nadie te entiende cuando estás solo
y que no existe peor soledad que la de cuando buscas
a alguien grabado en ti
y que el dolor es solamente tuyo
y así te veneran como si fueras un rey
solitario
no sé qué es más salvaje
el cielo lívido entre las ramas bajo la cuales no te encuentro
o las ramas lívidas en el pecho que desnudaste y donde te infiltraste
en tu cocina
he mordido la naranja

son las seis y la noche está sorda
yo en tu playera blanca
tú te proyectas sobre mí
mientras París nos sobrevuela
cual monstruo carnívoro

un vez y para siempre
he escupido dentro de ti la semilla
he enterrado mi arete de plata entre tus manos
porque yo estaré allí para siempre aun cuando tú ya no estés
 

pero tú, tú
tú me salvaste
 

 

Árbol de invierno

Árbol de invierno
Fuego frío en el bosque
cáscaras crudas sobre el margen de esta ventana
Veo
Me lanzo estremecida hasta las entrañas
Y grito decidida sin pensarlo
A ese espacio ardiente
Que me renueva y quema y me retuerce
Desde los humores sin tu reconocimiento
Me ofreces un puñado de trigo y me escupes vino en la boca
Tú, mi raza, mi inquietud
Cuenco lleno
Desarraigadas fajas secas de ardor
Tu
Piel
Sobre mis pies