¡Recomienda esta página a tus amigos!
cortesia de miarroba.com

En Puntos de vista | Cleofé Sánchez  hoy 

redacción
webmaster

 

A LA CAÍDA DE LA HOJA

Cleofé Sánchez

 

EL SORDO DE OÍDOS ABIERTOS
 

Ambientación. El seguimiento popular tiene sus contrafuertes en los paladines de la discordia engendrada por la envidia. Jesús ha bordado sus caminos con paradas continuas para curar cojos, ciegos, tullidos, mudos y otros muchos enfermos. La gente queda asombrada ante las maravillas que contemplan; sin embargo los grupos de presión le hacen preferir un itinerario alternativo. Ahora parece saltarse sus palabras que como en el caso de la Cananea y en otras ocasiones había afirmado: Dios me ha enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel y opta por salir a parajes nuevos. Tiro, Sidón, la Decápolis donde abundaban criterios de independencia, de adaptación por su precio a dominaciones extrañas y habían crecido brotes de paganismo. Jesús no había sido enviado a los gentiles, pero su sitio está también en su misión.
En tierra extraña. Unos apretujaban a Jesús disputándose la cercanía, otros con más osadía trataban de tocarlo y algunos más decididos presentaban a sus enfermos. La salud restituida es corta en su duración, pero nadie sabe cuanto daría un enfermo para lograr su curación: el estilo humano de andar en busca de todos los remedios aunque aparezcan como imposibles. Jesús emplea, como medios, todos los elementos del mundo. Su modo externo de actuar simboliza las diversas maneras de hablar al hombre, de llamar su atención aunque a veces no todos los que le escuchan o acompañan comprendan su naturaleza, es decir, que Jesús habla con palabras y con hechos, con la lengua y con la vida. En el caso del sordomudo, primero le aparta del gentío, pues para la curación se ha de tener humildad, no se puede permanecer en razones; hay que abajarse. El hecho de separarlo es la gran palabra, preámbulo de la creación.
Ritual. ¿Cómo va a oír si es sordomudo? ¿Cómo puede construir su vida si está asentado en arena y Cristo es la piedra fundamental y fundante de la Iglesia? Es necesario que oiga. Pasos de Jesús: imposición de manos, gesto de invocación de la presencia del Espíritu sobre el enfermo. Levanta los ojos al cielo, invocación al Padre Dios para que su amor acompañe la palabra definitiva de Jesús. La palabra definitiva, nueva creación de sanos y enfermos. Effetá-ábrete. La naturaleza se conmovió y los oídos se abrieron y la lengua se desató. Permítase una derivación: estamos ante el inicio del ritual del bautismo y ante la gracia recibida en nuestro bautismo; ¡no se explica la abundancia de sordos y mudos como frecuentan los actos religiosos! No hay peor sordo que el que no quiera oír. La saliva es un lenguaje que encierra como toda obra de Jesús su misterio: es el don de la profecía. Y vaya si cumplió a pesar de todas las órdenes en contrario su programa de alabanza. El cortejo gritaba más que cantaba el salmo El Señor abre los oídos a los sordos y la lengua a los mudos, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. Todos colmados de asombro decían Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
Aplicación. «Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana… frente al hermano solo y desamparado, ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido. … Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando». Sin acepción de personas, sin preferencias, sin abordajes, sin carrerismo, sin padrinos. Sin acepción de personas. Solo una acepción: Cristo y Crucificado.

 

A MI AIRE 23
 

Estaba un hombreen pie, no sé si sostenido en el ribazo o resguardado para mirar el horizonte. Poco importa la situación y la circunstancia. Lo que sí interesa es la mirada. Mirara hacia adelante porque la tierra deja muchas cosas a la espalda y el horizonte es futuro que hay que adivinar en esperanza. La tierra no es asentamiento sino punto de arranque al mismo tiempo que la tierra en prolongación se convierte en término. Ocurre igual que con las puestas de sol que a veces parecen amaneceres, cuando anuncian lluvia o presagian calor o calima. Tierra en ocaso es despedida de cuantos retazos de vida se han deshilachado en el traqueteo de atención continuada a los viajeros del mismo departamento, aunque la otra mano todavía llegara hasta el más alejado; pero la tierra en ocaso es tierra en mañana de soleares y seguidillas cuando la aurora dibuja la senda para grabar el encofrado de un encarnarse más allá del ribazo en la cercanía que se adivina y en los declives que se presienten. Estaba de pie y se puso en camino con lo puesto pues ciertos viajes no se preparan sino que hay que partir con lo que se tiene que es lo único que siempre cabe a gusto en la maleta. Parecía ligera la valija por el porte pero rezumaban los ecos: proximidad y cercanía en intimidad; silencio y acogida; paciencia y serenidad. Daba la impresión de que le costó arrancar pero, pronto, alforja al hombro y cayado en la mano, los pasos se fueron aligerando. A medida que se alejaba, se acercaba, y el sol tornasoleaba con rubores violetas. Era despedida o llegada de un amigo.

 

A MI AIRE 22
 

Pensaba que sería cuestión de artrosis pues los ejercicios de manos y dedos son los previstos en las salas de rehabilitación, cuando se trata de recuperar los movimientos anquilosados. Me he equivocado y necesario es reconocerlo. Se trataba de manos pues no hay que ser adivino cuando las cosas se ven con claridad. Se trataba de un ejercicio y además sabido pues la facilidad de la realización superaba el más exquisito adiestramiento. Se trataba de dedos pues la manipulación –nunca mejor dicho- dejaba cada dedo en combinación articulada con su compañero. La diferencia –por fin conseguí enterarme- es que los ejercicios de recuperación se hacen con unas bolitas adecuadas y la exhibición presente se hace con unas superficies planas. Ahora bien estas superficies se arrugan y se estiran en movimientos discontinuos según la presión de los dedos y el cobijo de la mano que más que refugio es un cuenco donde caen con sonido metálico aunque sean de papel porque en definitiva son dinero. ¡Cómo se agarra el dinero! No se sabe si la mano agarra o es agarrada, si el dedo es ranura o es garfio, si la mano es palma o caja. Lo que sí se sabe es que cuando el dinero entra en el corazón, la mano es garra, el dedo es garfio y la mano, cuenco. Cuando el dinero entra por medio, se desconoce al amigo, se vende al íntimo y se traiciona al señor. Cuando el dinero entra…¡qué sarcasmo hablar de los pobres!Mi ficha señala el 28 de marzo de 1992.

 

 A MI AIRE 20
 

“Anda despacio; habla con reposo; pero no de manera, que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala”. Era sabida y subrayada esta frase de D. Quijote a Sancho, aunque me ha costado desligarme de mi tozudez para encontrar la línea exacta en el capítulo XLIII de la segunda parte De los consejos segundos que dio Don Quijote a Sancho Panza. Está entre los segundos consejos y ahora que se habla más por los codos que por la boca, me parece –osado de mí- que tiene categoría de primer consejo. Andar con prisa y hasta gozar de la multilocación es un privilegio de la actualidad. ¿Cómo es posible que veas a un tipo al mismo tiempo en tres o cuatro sitios distintos? ¡Para andar despacio! Hablar con reposo. Algunos se lo han tomado tan enserio que repiten y repiten y creo que será para oír su eco o su ego. De vez en cuando y sin venir a cuento pasa tras pausa. Debe ser que la escucha de la propia palabra exige su tiempo para dar salida a la palabra siguiente. El oyente más que pensar en las palabras lentas como los trenes de vía estrecha –éstos se habrán acabado- pero no la escucha del que se habla para escucharse – termina por ser la desafección del oyente. ¡Qué empalagoso resulta este constatar que la persona s escucha! Se repite el comentario no más empezar; pero de pronto el auditorio se vuelve sordo por huir de la persona afectada. ¡Qué cargante deviene la afectación personal! Para eso es preferible un silencio elocuente.



A MI AIRE 19
 

Los de pueblo recordamos cosas muy curiosas que de niños veíamos de vez en cuando en nuestra casa u oíamos comentar en la casa de los vecinos. En aquellos tiempos las casas tenían puertas que no se para qué valdrían pues siempre estaban abiertas para las visitas que casi con certeza eran las mismas. A lo que iba que no es lo que venía. Las vistas se recibían con toda alegría y de la buena y se hablaba y se cortaban trajes sin necesidad de medida y sin sastre que cortase. Así se pasaban las tardes y también las noches cuando se repasaban todos los sucesos del día y se recitaban como villancicos las enfermedades conocidas. Era normal el rato con las visitas de cada día que se las esperaba pasado el mediodía. Había otras visitas que eran las de cumplido, esas que tenían que visitar por devolver la visita o por no quedar mal. En estas ocasiones se terminaban las conversaciones y empezaban silencios entrecortados con algún puntazo para aliviar el silencio en el intento de sobrellevar a buen término la visita que todos deseaban su marcha pero nadie se atrevía dar por terminada. En una de estas ocasiones el pequeño de la casa descubría una escoba que colocada tras la puerta quedaba disimulada. Preguntó al oído del abuelo y se llevó una mirada seria con lo cual el pequeño guardó silencio. Cuando la visita despejó el horizonte, el abuelo comenzó el cuento. Una vez el ángel bueno dejó olvidado el reloj en el cielo y no sabía cómo medir el tiempo de las visitas y entonces ingenió un invento. Cogió una escoba de esas de barrer que ataban con soguillo de esparto –no como las de ahora que todas son compradas- ataban las cañas de mijo para hacer un buen nudo con que arrastrar los restos de los suelos. Contó las cañas de maíz rectas como las picas de los mayordomos de carnaval y dispuso la contabilidad. Si, al fin de la visita, estaban en su estado natural, procedente ha sido la visita, si las de encima, las que se veían, se habían arrugado, visita sin cortesía, si las de dentro, las que forman el tronco de la escoba, estaban como higos pasados, la visita había consumido todos los grados de la paciencia. La visita a la que tú te referías es como los higos pasas, que ni son higos ni pasas. Adivina el calificativo.

 


A MI AIRE 18

¡Difícil es entender la naturaleza humana! ¡Más difícil les resulta a los que olvidan el adagio de los abuelos: solo el hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra! En este caso se debe interpretar que es tropezar con los otros, los hombres. ¿Estamos en la tierra para encontrarnos como semejantes o quizá ni siquiera como los animales? Prescindiendo de las instituciones que tiene sus pasacalles, siempre habrá callejeros que se sumen al cortejo de buena o mala gana pero a quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija en su bolsilla. Prescindiendo de los clanes que terminan por ser fanáticos –con el fanatismo que se quiera pero al final fanáticos- y se postran ante los escudos con la expresión de sus gritos. Prescindiendo de lo que no está escrito ni se escribirá, se me antoja pensar en la admiración. El don de honrar con las palabras y con los gestos a la persona. Y no digamos si se llega a la veneración que es una modalidad de la devoción donde se contrapesan los dones que adornan a la persona sin detenerse en alguna limitación que todos tenemos. ¡Qué maravilla de persona cuando se siente festejada aunque aparentemente diga que es sin merecimiento! Es manifestación de respeto venerable que deviene en gozo al que brinda el respeto y así de la manifestación y el gozo nace la admiración que sobrepasa todo aplauso con el concierto de corazones. La admiración es sorpresa porque acerca a un mundo latente que oculta las profundidades de las personas a la espera de que alguien se siente al lado y contemple el exterior que es la mejor llave para adentrarse en la intimidad. Del asombro personal se pasa al contagio delos vecinos y de este contagio nadie se puede librar porque está encuadrado en el abismo de la vida y quienes se quieren asomar no ven reguero de sima sin término, ven a la persona convertida en cielo con la claridad de la aurora y el calor del sol que ilumina a los admirados.

 

A MI AIRE 17

Si Cristo volviera, encontraría a la Iglesia reunida. Parece que esto es dato positivo y valora y pondera el destino del objetivo de la Iglesia. Pero surge de inmediato una cuestión, que lo mismo no es cuestión sino problema. Cristo mandó la dispersión, la marcha y la peregrinación, el éxodo continuo. Y además a la intemperie. De tal manera que la extensión es toda la geografía y el camino, la humanidad. Mandó que se visitase el mundo, de casa en casa, con una sola propuesta: la paz; con una condición: no detenerse, aunque no se vea el fruto, que luego otro hará la siega. En la reunión Cristo se presenta y no pregunta de historia, que ya es tiempo pasado y el pasado está perdido si no es el primer eslabón del futuro. Cristo pregunta y ordena el futuro: Id y predicad… La reunión vale como viático para el camino y el viático es para quien desfallece y necesita fuerzas del Amigo. Vale como impulso y lanzadera. El objetivo es antiguo pero siempre nuevo en el futuro: hay que llevar la paz a toda la tierra. Para ello, misión desde la contemplación de Cristo samaritano por los caminos de los hombres.

 

A MI AIRE 16
 

Si Cristo volviera, encontraría a la Iglesia reunida. Parece que esto es dato positivo y valora y pondera el destino del objetivo de la Iglesia. Pero surge de inmediato una cuestión, que lo mismo no es cuestión sino problema. Cristo mandó la dispersión, la marcha y la peregrinación, el éxodo continuo. Y además a la intemperie. De tal manera que la extensión es toda la geografía y el camino, la humanidad. Mandó que se visitase el mundo, de casa en casa, con una sola propuesta: la paz; con una condición: no detenerse, aunque no se vea el fruto, que luego otro hará la siega. En la reunión Cristo se presenta y no pregunta de historia, que ya es tiempo pasado y el pasado está perdido si no es el primer eslabón del futuro. Cristo pregunta y ordena el futuro: Id y predicad… La reunión vale como viático para el camino y el viático es para quien desfallece y necesita fuerzas del Amigo. Vale como impulso y lanzadera. El objetivo es antiguo pero siempre nuevo en el futuro: hay que llevar la paz a toda la tierra. Para ello, misión desde la contemplación de Cristo samaritano por los caminos de los hombres.

 

 A MI AIRE 15

El camino de la paz no es el de la tranquilidad y seguridad. Para la paz se necesita coraje. Dietrich Bonhoeffer.
Con esta frase robada de Zenit, me atrevo a indicar algún dato también robado de este teólogo y pastor luterano, de mayor influencia tras ser martirizado y continuando con su ejemplar testimonio a través de sus escritos, estudiados antes como después, hasta convertirse en un cerro de tesis doctorales. “En el amanecer del 9 de abril, Bonhoeffer, que el día anterior -domingo de cuasimodo- había dirigido un servicio religioso a petición de los demás presos, fue ejecutado con la horca. Debió desnudarse para subir al cadalso. Sus últimas palabras fueron "Este es el fin; para mí el principio de la vida". El doctor del campo -testigo de la ejecución- anotó "Se arrodilló a orar antes de subir los escalones del cadalso, valiente y sereno. En los cincuenta años que he trabajado como doctor nunca vi morir un hombre tan entregado a la voluntad de Dios". Su cadáver fue incinerado. Luego en los años noventa fue declarado inocente y exento de toda responsabilidad. A buenas horas.

 

A MI AIRE 14
 

Venía aburrido porque el frío continuo no solo me congela sino que también termina por aburrirme en mi desesperanza de buen tiempo. Venía aburrido en el tobogán del sube y baja cuesta arriba, cuesta abajo sin dar mayor importancia a quienes andaban por delante o se rezagaban, porque siempre hay quien se atrasa o adelanta, cuando me sobresaltó un canto en armonía creciente que llenaba los recovecos de la angustura de la calle y la hinchaba con unos gases como si de un globo gigante se tratase. Una melodía en acorde trepidante, que no es confesión sino conjunción de voces graves y altas, que levantaban el ánimo hasta paralizar el paso. Al preferir preguntar antes que permanecer en la duda, me dirijo a uno, embelesado en el acorde final y la pregunto por el caso. Tú no conoces –me dice- nada más que lo que ves, aunque creas que todo lo miras. Oyes sin oír porque para oír en el fondo, hay que abrir la tapadera del alma. Presta atención. Ahora el coro eleva la tensión y rompe el techo con una plegaria-afirmación, oración-deseo, promesa-cumplimiento: Yo le resucitaré en el día final… Si te sitúas en esta esquina, aunque tú nunca llegarás a estar en la esquina mientras sigas en el círculo y tus afanes discurran por el trépame; si te sitúas en la esquina, es bueno estar en la esquina pues así esquinado se escucha mejor la coral de la esperanza, más gozarás con el coro de la inmortalidad. Desde esta esquina, yo siempre me quedo es la esquina, siempre se oye la misma melodía cuando una madre es coronada por la guirnalda de la despedida… Yo le resucitaré en el día final…
Según iba por las calles, miraba las esquinas que reverberaban con la misma profecía…Unos pasos adelante me resbaló una gota de agua por la frente. Miré arriba y vi la lágrima de una madre, que era la lágrima de todas las madres, con pena, pero con alegría.

 

A MI AIRE 13
 

Antes lloraba de tarde en tarde pero ahora la lágrima es compañera asidua. No me avergüenzo de escribirlo. Me avergüenzo de tantas personas que van por la vida diciendo lo contrario de lo que sienten, pues ya sería el colmo que sintieran lo que dicen. Ya sé, mi amigo, que me has dicho que mi aire no es expresión de propios sentimientos, porque hay que expresar el sentimiento común, que, según me ha parecido, se parece a la ley del arquitrabe de la que todo el mundo habla y nadie sabe. A pesar de las advertencias no pretendo hablar de mi caso, sino del caso de todos. Porque hay una evidencia. El corazón llora con lágrimas permanentes. El día que el corazón no llore, es la fecha del fallecimiento.
Las lágrimas interiores se parecen en todo a la savia oculta en el sarmiento que parece seco tras la poda y abandonado en el corral, allá junto al estercolero, pero cuando se echa un hacho en la lumbre, llamea por las yemas el sarmiento seco. Nadie repara en las lágrimas de los sarmientos, pero el sarmiento se despide en el fuego sin un lágrima dentro.

 

A MI AIRE 12

Todos le aclamaban y a son de garganta rota coreaban su nombre como corona de cada faena. El silencio inundaba el bar y la calle masticaba su soledad cuando llegaba la hora. Todos los oídos pegados a la crónica y todos los ojos ávidos de la imagen de esfuerzo. Se diría que cada uno empujaba el decaimiento y todos ponían a contribución su fuerza para lograr el éxito. Una verdadera comunidad de esfuerzo sin que nadie disintiera, pues no cabía el disenso. Todos a una. Todos unidos para el éxito. Pero miren por donde llegó el hundimiento. Todos descinchados como globos de feria en manos del chico que fuimos y seguimos siendo. Todos de vuelta de los toros, que no es lo mismo ir a la corrida que el regreso. La caída del ídolo. Con él ha caído algo nuestro. Posiblemente el ídolo que llevamos dentro. ¡Con qué facilidad proyectamos en el deportista, en el artista, en el político que engloba tantas facetas el ansia de éxito personal! Por ello acaece el decaimiento con el fracaso del ídolo. ¿Yo me pregunto por qué poner tanta ilusión y tanta vida en ello cuando la vida tiene tanta carga y tanto peso? El modelo está en el interior de cada uno. No hay que esperar que aparezca el éxito ni desquiciarse por el fracaso ajeno, cuando en las propias manos está el quehacer diario. De esta tarea sí que cada uno es responsable aunque sea en el anonimato y aún sin reconocimiento.

 

A MI AIRE 11

En los pueblos suele haber hombres que por su interés o su preocupación personal, están muy al día de las cosas del pueblo y de las cosas en general que se hablan en los casinos. Mayormente están acostumbrados a seguir la corriente y rara es la ocasión que dan su parecer, pero lo tienen. Esta entradilla me sirve para corregir mi afirmación, oída, escuchada y transcrita sobre el ORO. Se me hizo el encontradizo y me afirmó, la palabra que debes emplear es ORA. Interpreté que esa una conclusión de las conversaciones habidas en ausencia del otro. Me explicó su lógica. La O es intocable pues si no observas, puedes dar con la cabeza en el suelo por no haber advertido que la acera se acaba y empieza un vacio que el ayuntamiento todavía no ha arreglado. Primero abre bien los ojos para no confundir un gato con un perro. Más tarde viene la R, la reflexión. No has observado las casas en ruina por no haber pasado a tiempo el trasiego. Han pensado que la casa era una bodega y confundían el bolsillo con los conos del mosto y el mosto se convirtió en vino pero los bolsillos se quedaron vacios. Ahora viene bien necesariamente la A , que es la acción. De casa que mucho sale y no entra el fin se ve, que esto ya lo decían los abuelos. La acción viene guiada por dos raíles para evitar el descarrilamiento. Uno, la oportunidad de actuar. No se trata de gastar fuerzas inútilmente, hay que saber esperar. Otra, la conveniencia o necesidad. No por mucho correr, amanece más temprano. Cada cosa a su tiempo y cada tiempo con su cosa. Así te aconsejo que sigas esta ocurrencia: ORA y más que sin ir a la iglesia, tendrás júbilo asegurado.

 

IMPREVISTOS

No sé qué ocurre con las cosas pero casi siempre ocurre lo mismo. ¿Quién sabe cuáles son los apuros de la preparación de un festejo? Prisas y carreras, nervios y destemplanzas. Todo para que estén a tiempo las cosas que se hacen a destiempo. Planes y proyectos que se alargan o recortan según pide el tiempo. Todo para que no haya imprevistos pues la previsión debe ser virtud y no defecto. Pasos y gestiones para atar todos los cabos de la red que contenga la pesca abundante de la alegría de la fiesta. Reuniones y sesiones agotadoras donde el lápiz elimina las omisiones y cruza con interrogantes las perplejidades, mientras otros lápices anotan el recordatorio de acuerdos tomados y olvidados sin querer, pero que han dejado paso a otras prioridades. Constatación de pareceres donde hay tantos como cabezas y multiplicados si las cabezas piensan en competencia. Reparto de responsabilidades que todas se aceptan y se prometen llevar a cabo para la próxima reunión, aunque luego se volverá a repetir la misma canción en la sesión posterior. Ya está casi todo ultimado y habrá que dar un repaso al futuro como para no dejar nada sin atar no sea que algo deshaga el contento. Pero, mira por donde, cuando todo está preparado y previsto, debe haber buena dosis de improvisación, pues de lo contrario el programa nace muerto y falto de frescura que le da saber salir del paso cuando aparece el fallo en todo lo preparado. Ya lo decía un amigo, la improvisación es la sal y pimienta de los acontecimientos.

 

A MI AIRE

¡Están los tiempos como para andarse con bromas! Hace un frío que corta y las solapas de los abrigos por más que crecen, no amenguan el hostigamiento del frío. Si abres la boca, la espada del viento corta la respiración y te deja sin aliento. Pero, mientras caminas atento por el frío y el viento, te olvidas de atender –desentiendes el camino y el piso que para eso tiene ahora su color de plata, te juega una mala pasada, que no es posada, sino una parada brusca que da con el esqueleto ene el suelo. Eso es lo que se dice un resbalón. Y a levantarse y a proseguir el camino en doble atención a lo de arriba y a lo de abajo, porque una distracción abre la ventana al catarro y otra distracción transforma el suelo en alfombra improvisada. La vida es constante atención porque es tensión continua ya que rodean al hombre un conglomerado de entretenimientos que, sin olerlo ni catarlo por la misma marcha de la vida, si no se sortean a tiempo, dan con los hombres en el suelo. Esta tensión continua alerta ante los pasatiempos, porque la vida no es pasar por el tiempo sino dejar en el tiempo y a tiempo la huella del paso porque así está señalado infaliblemente el camino de regreso. De verdad que no están los tiempos para andarnos con bromas. Que los tiempos están para dejar al caminar huellas de eternidad.

 

ELCAZARECOMPENSAS

Es curiosa la leyenda que rodea al cazarecompensas en las Novelas del Oeste legendario que así consta en los folletones que se parecen unos a otros como los anaqueles de las estanterías bien clásicas bien modernas. En todas las novelas el personaje solitario, de facciones indescifrables, cubierto de polvo y curtido de mil soles, constante en el seguimiento y perseverante ene el perseguimiento. Pasa todas las pruebas y desafía todos los elementos en pos de la presa que se cree sin huella y descansa de sus atrevimientos. Talante desgarbado negando con los hechos las aseveraciones de sus palabras. Pregunta dando rodeos y acierte por lo derecho cuando la respuesta va desencaminada pero el jeroglífico se recompone por la pista jamás soñada.

El Oeste queda lejano aunque aproximado por el cine y la novela, pero el personaje sigue vivo tanto en los puntos cardinales. Poco importa que el nombre haya cambiado mientras siga la misma función. Poco importa que el atuendo sea distinto si el espíritu es el mismo. ¡Que Dios no permita que nos ponga los ojos encima! También se equivocan y no existen muchos desenmascadores. Tanta innobleza abriga el cazarecompensas que no es aceptado ni por el perseguido ni por los perseguidores.

 

¡ATENCIÓN!

Atención. Prestad atención. Ruego silencio, por favor. Una y otra vez la misma cantinela; pero el público sigue su ritmo y grita los comentarios posiblemente desentendidos de lo que está admirando. ¡Impresionante es la belleza monumental! ¡Más impresionante es cada persona! Si la persona va como persona, su peso destila fragancia de admiración. La fragancia contagia y exhala su perfume y arrastra su olor. El olor se evapora en cuanto la persona se enrola en un grupo y sigue el trantran del itinerario. La atención decrece y aparece la necesidad de comunicar a decibelio más alzado la impresión captada. Así la admiración convulsiona e invita a grito más penetrante y de tanto grito se levanta el clamor de la confusión. Y grito a grito se eleva la torre del alboroto. La torre de Babel no fue confusión de lenguas, es y fue desconcierto de clamores.

 

EL PALETO

Pasar por la vida como paleto, sinónimo antiguo de ser de pueblo y ahora desaparecido del lenguaje normal por aquello de la cortesía, puede servir para un trato desenfadado donde nada se dice pero todo se insinúa. Cada uno tiene su fórmula si no escrita, sí escondida en las entretelas del camino. En un encuentro fortuito donde se habla por no callar y se dicen cosas que luego aparecerán, me ha costado lo suyo atender una expresión de un medio calvo entrado en años. No sé si la calvicie será heredada o vendrá devenida por los potingues al uso que no consiguen crecer el pelo, pero amenguan el bolsillo. A lo que iba. La expresión es ORO y ha salido, no podía ser de otra manera, apropósito de los euros, conversación socorrida por la crisis galopante más que los caballos de carrera en una carrera que desconozco el comienzo aún ignorando el término con las prisas que se llevan.

El ORO es la pieza clave de operación que se ha de llevar a cabo. Todos hemos quedado paralizados como si fuese el amén de la conversación. Después, torpe que es uno, he empezado mi noria del pensamiento. No puede referirse al dorado metal pues no estaba en el contexto y quien hablaba era el mejor guardador de sus silencios. Oración no podría ser por razones claras si no evidentes. El susodicho no era paradigma de devoción ni hacía senda a lugares o reuniones de oración. Por un adivina-adivinanza he osado interpretar: Observación-Reflexión-Observación. Puede que sea una tontería. Puede que sea una gran verdad. Observación, es decir, ojo bien abierto, midiendo, pesando, ponderando la situación. Reflexión sobre causas y circunstancias, sobre personas con sus antecedentes y consecuentes. Observación de nuevo de líneas de comportamiento, si éstas encajan con los presupuestos o se saltan a la torera como los subalternos obligados al burladero. Mi conclusión este ORO merece la pena guardarlo como oro en paño.

 

HOMBRES CALIFICADOS

Hombres estafeta-repartidores de noticias al estilo de los antiguos voceadores de periódicos. Ha salido el Ya, ABC, Informaciones. Repartidores siempre de noticias ajenas, con anonimato de las propias.

Hombres buzón –familiarmente los que tragan todo de la A a la Z; sinónimo de receptivo, acogedor, capacidad de secreto y símbolo de boca cerrada. Sociológicamente, los que tragan de la A a la Z, pero no para depositar sino para trasladar; sinónimo de chivato, soplón. Alcahuete. Tragan lo propio y depositan lo ajeno.

Hombres anzuelo en la acepción más general, se refiere a los hombres que siempre tienen puesto el ojo en la pieza. En concreto, los hombres que disimuladamente tiran la piedra y esconden la mano pero luego denunciarán al descalabrado como si hubiera sido por piedra ajena, aunque sea la propia. En círculos restringidos, el que sale a pescar la pieza a diario y a cualquier hora para luego regalarla al mejor postor y al mejor precio.

Hombres redes – etimológicamente viene de la misma raíz que el pulpo, pues aunque red es instrumento y arte piscatoria, tiene tantos enlaces que se la compra con los tentáculos del molusco.

En los ambientes de iniciados, los pagados y deseosos de retener el medro aún a costa de pescar en río revuelto por aquello de a río revuelto, pérdida de hombres serios.

 

ENTRE DOS ORILLAS

Dos orillas tiene el río y dos orillas tiene el cauce. Cada una es cada una pero todo depende del punto de mira. Según éste cambia, río arriba, cauce abajo, perspectiva distinta pero el mismo paisaje. ¿Qué pasa entre las dos orillas? El peligro es quedarse parado en una -sea cual fuere- como si de posada permanente se tratara. Como si de punto final más que de tránsito obligado se hablara. Porque, si te paras, te inmovilizas y si te descuidas, te fosilizas. La vida es movimiento que se ejercita entre las dos orillas.

No vale anquilosarse porque te quedas en la orilla. Vale transitar y caminar porque así hay posibilidad de llegar a la otra orilla. Para pasar hay que arriesgarse y el riesgo supone peligro y aventura. De los cobardes se ha escrito su propia cobardía. Solo de los intrépidos se ha escrito la osadía de intentar dar el paso y con el paso el salto de una a otra orilla. Y no se detiene aquí el salto sino que nace el sobresalto de adivinar desde la otra orilla una tierra nueva que alumbra nuevas estrellas y en medio del horizonte el lucero matutino que invita al convite después de la travesía.

 

NOSOTROS

Me ronda estos días la idea o visión, que de todo hay en la viña del Señor, de la gente que me encuentro por las mañanas. Por una razón o por otra que no entran en mi quiero, decía que me encuentro por las mañanas a varias personas que duermen al raso. Entiendo perfectamente las causas, razones, argumentaciones o como se deba justificar el hecho. Entendiendo me pregunto ¿qué hace la sociedad por esta gente? –sin ánimo peyorativo-. Es más ¿qué hacen las cacareadas instituciones? ¿Qué hacen los partidos políticos? ¿Qué hacemos los particulares?

No me digan que se pueden preparar una Navidades –sea cada cual del color que fuere social o político o religioso- viendo a las personas –que son personas tan dignas como cada cual que esto leyere y el que escribe. Que no vale para nada. Al menos he vuelto por mis antiguos fueros.

 

HABLAR

Muchas veces se encuentra cada uno con la sorpresa de no tener nada que decir y a veces con la admiración de no teniendo nada que decir, hablar aunque no se tenga nada que decir. ¿Qué será no tener nada que decir, cuando se habla sin fin? Improvisar es arte cuando llega el caso de comunicar una verdad antigua que permanece en el alma en posesión tranquila y pacífica y que sale espontáneamente cuando se necesita. Hablar para salir del paso cuando un compromiso es ineludible y hay que ser atentos en la cortesía sin caer en la mentira y sin huir de la verdad. Hablar con espontaneidad lo hace el espontáneo que tiene algo que comunicar y, aunque nadie le haya llamado y nadie le haya puesto en el orden del día, se tira al ruedo y dibuja dos verónicas y brinda al tendido su faena con cordialidad. Todos hablan. Hablar por oficio, hablar por beneficios, hablar en provecho, hablar en agravio, hablar en desagravio. Todo es hablar. ¿Qué será hablar cuando no se tiene nada que decir?

 

PORQUE QUIERO

Ciprés mío, dónde te has escondido? Fue hace seis años cuando el búho despertaba las sombras, el momento de encontrarnos. Iba distraído y te apareciste en mi camino a contraluz, pero con una dignidad y prestancia que dominabas el sentido del contrasentido. Me contaste cuánto sabías de vidas y haciendas pues tu hoja perenne era notario de miles de testamentos. Me indicaste que velabas noche y día ofreciendo perennidad desde la acera a la calzada y que acompañabas al niño con advertencia y al anciano de preocupación.

Recuerdo que me hablaste de tu copa como espadaña que alberga y cuida todos los repiques que conlleva la vida. Recuerdo que me asegurabas que no pasaba ni noche ni día sin que una hoja tuya no rellenase una partida de nacimiento e inscribiera los derechos-obligaciones de una última voluntad.

Recuerdo que nos encariñamos y el cariño subió a los puntos de mi pluma y emborronaron dos fichas con las señas de identidad de mi ciprés. Han pasado los años y éste es el séptimo viaje con la misma curiosidad que ya es preocupación. ¿Qué habrá sido de mi ciprés? Esta vez he puesto más interés si cabe y me ha sobrecogido un presentimiento. ¿Habrá muerto mi ciprés de soledad? Olvidé que estabas en las afueras, solo, como si no fueras del pueblo. He vuelo a insistir y he visto a muchos hombres solos y me sigo preguntando: ¿será alguno el ciprés de mis sentimientos?