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cortesia de miarroba.com


 ÁNGEL MORA

 

 

CARTAS PARA EL ALMA

Un día de lluvia se exhibía el 25 de Septiembre de 2005, parecía seducir a un verano abrasado y reventado  de malas noticias; pedazos humanos disputados por perros hambrientos en calles de Bagdad, efectos del huracán en Nueva Orleáns,  vehículos calcinados en París y en toda Francia… Eran la noticias que Luís Corral venía oyendo por la radio, en el informativo de las 23,00h de la cadena Ser, mientras estacionaba su Audi 100 dentro del garaje.

Terminada la maniobra, permaneció un instante sosegado dentro del coche, acabando de oír el informativo, de repente y a través del espejo retrovisor izquierdo observó algo extraño, un movimiento, una sombra quizás, dirigiéndose hacía el con rapidez, a continuación un fogonazo en sus ojos, seguido de un frío y profundo silencio, fue lo último que sintió Luís, antes de abandonar definitivamente este mundo….

Dos disparos terminaron con su vida, el primero lo recibió en la cara, y el segundo en el costado izquierdo que le reventó el corazón. Todo fue rápido, la dos sombras brotadas en la oscuridad, volvieron a desvanecerse en ella dejando tras sí, el eco de la radio aun sonando, como si nada hubiera ocurrido…Un ajuste de cuentas, venganza,  todo era posible según la primera impresión del inspector jefe, Marcelo Elejabarrieta Somoza, a las 9,30h del día siguiente, mientras analizaban el lugar del crimen antes de levantar el cadáver, aunque su olfato no le permitía descartar ninguna hipótesis.

 El entusiasmo que profesaba el inspector por las mujeres, le habían arrastrado a un destino forzoso aunque tranquilo, pero no el que podría esperarse del número uno en su promoción, máximo experto en terrorismo de España, con una hoja de servicios impecable, llena de reconocimientos y  éxitos policiales en la lucha contra  la banda terrorista ETA. Tirarse a la mujer de un político importante de Vitoria, tiene sus consecuencias y más, si era la esposa del Delegado del Gobierno del  País Vasco, y  además,  persona de confianza del entonces Presidente  Aznar. Estas cosas no se piensan cuando brota el amor, todos los conceptos y las puñeteras ideas,  se diluyen no ves, oyes, ni sientes nada que no sea su corazón, a través de tu corazón.

Luís Corral, vendedor en la  BMW de Toledo, divorciado de una abogada de prestigio y familia, Isabel Luna, al enterarse que toda la entrega y el amor a su marido, se lo agradecía poniéndola los cuernos con una mantenida de mierda de un médico, con menos tetas que un colibrí, montó en cólera, no  entendía que eso le estuviera sucediendo a ella, y mucho menos aceptar ni olvidar. Lo primero que hizo fue dejarle de patitas en la calle, pues la vivienda era de ella, y lo segundo, destrozarle el corazón de por vida, ya que remitió al marido de su amante Carlos Castaño, las  fotografías que la detective contratada por ella, les había hecho en su pequeño nido. La pasión que Gloria trasladaba en esas fotos mientras su amante no despegaba la cara  entre sus piernas, hizo el resto.

No lo pudo superar un médico de posición en una ciudad pequeña, volcado de lleno en su trabajo, su hija y su esposa, todo  le llevó a una profunda depresión de la que no consiguió salir. Gloria hubo de optar por el abandono absoluto del amor, y cambiarlo por la realidad  su hija, aún pequeña. Marce centró su atención primeramente en el círculo de amistades de Luís Corral, pero era un tipo de lo más normal, salía poco de casa y los fines de semana le gustaba correr, ir al cine, leer y  algunas veces escribir. No se le conocían enemigos y los ambientes en los que se movía, eran de lo más cotidiano, trabajo y poco más.

El barrio donde vivía Luís, es el más poblado de cuantos configuran  Toledo, y le separan 7 Km. de su centro  Histórico. L. Corral, como le gustaba firmar sus artículos de actualidad, en las páginas de webtoledo.com en las que colaboraba habitualmente, satisfacía así su inquietud y cierto compromiso social, que además le aliviaban y  suponían un revulsivo de moral a su maltrecho corazón roto, por un amor imposible,  pero del que no conseguía desprender de sus recuerdos, aun sabiendo que le  conducían precisamente al sufrimiento.

Amor y dolor, son la misma cosa decía... colaboraba con  artículos de actualidad,   no exentos de cierta polémica, pero que le distraían de los tediosos y cargantes debates locales centrados siempre en lo mismo y  en ese momento la novedad era como no,  “el ladrillo” si se construye, ó no, según en que lugares de Toledo, y ahora le tocaba el turno a un espacio próximo a la ribera del Tajo, el triángulo de oro lo llaman, situado entre la Universidad de la Fábrica de Armas, y el barrio de Santa Teresa, justo al Oeste del conjunto Histórico de Toledo. Habían aparecido restos de lo que parecía ser, un asentamiento Visigodo del que no se tenía constancia y podían aportar, innumerables datos de los que no se disponían hasta ese momento,  y que eran de incuestionable importancia para estudiosos y el enriquecimiento de la ciudad.

Luís, vivía en la calle Río Estenilla nº 12. Era la primera semana de Septiembre y martes, después de oír por la Ser, el resumen del día, no quitaba ojo a la fina lluvia que envolvía la ciudad y que la hacía doblemente atractiva aunque le pusiera melancólico, le agradaba sobre manera ese escenario para escribir. Reflejando lo sucedido primero en París y más tarde en el resto de Francia, justo a media noche, mientras la lluvia no cesaba de adornar las calles y el ambiente,  terminó  finalmente de escribir su artículo sobre el asunto que tantas páginas habían  ocupado, en todos los medios de comunicación.

 Pulsó enviar, y al día siguiente quedaría colgado su escrito, en la página Web. “Ser pobre no significa, ser un delincuente” una reflexión tachando precisamente de delincuentes (a los supuestos pobres revolucionarios) y poco agradecidos emigrantes, con el país vecino que acogió y tendió la mano a sus padres… El inspector no halló ningún nexo de unión entre lo sucedido a Luis, y el escrito publicado en esa página web después de leerlo detenidamente, tan solo constató que  compartía los mismos puntos de vista, que ese pobre diablo.

 Nadie había visto ni oído nada, no se encontraron cartuchos en el lugar de los hechos, ninguna pista conducía a indicio alguno, sin duda el asesino ó asesinos actuaron con absoluta discreción, y limpieza, algo poco habitual en una ciudad como Toledo, que aunque tranquila, presidía el honor de tener más homicidios sin resolver de toda la Región, incluso habiéndose cometido estos de modo  chapucero,  como “el crimen del parking del corralillo” sin esclarecer todavía.

Ahora sin embargo el equipo de homicidios que dirigía Marcelo Elegabarrieta se caracterizaba por el éxito en sus investigaciones, lo primero que se pidió fue un listado de amistades recientes, lejanas y esporádicas, aficiones, costumbres, todo, cualquier detalle por insignificante que pudiera parecer, debía ser objeto de investigación; su ex esposa, todo debía ser analizado minuciosamente. Visitaron a su ex mujer Isabel, para ser informada y de paso intentar hallar algún hilo conductor. – Pasen por favor y siéntense, les dijo ella -sabrá el motivo por el que venimos a… – oh sí, le interrumpió Isabel -­ esta mañana me he enterado por la radio ha sido terrible, estamos destrozados mire, aunque estuviera separado de él, yo aun, lo quería...  – y no lo damos, contestó el inspector, pero si pudiera, en fin…  nos sería de gran ayuda, señora... y comenzó a sollozar, se la veía afectada, pero  comenzó a hablar aportando  algo que  nadie esperaba cuando dijo; - pregunten a su amante, a Gloria. –  ¿quien es Gloria? Contestó Marce. – una zorra y la única que debió conocerle, pues yo jamás llegué a hacerlo, aunque le adoraba… sumiéndose  en otro llanto. No pudo hallarse en ella otra cosa, que dolor y pena por Luís.

Se intervinieron de inmediato el teléfono particular de Gloria y el de la consulta de su esposo el  Doctor Castaño, fueron sometidos a un riguroso seguimiento sin precedentes en Toledo, se investigaron entradas y salidas, cuentas y movimientos del banco todo, pero nada, no se encontró ni un solo indicio, además de la depresión en la que se encontraba su esposo y el tratamiento que este seguía, y que les obligó a  cerrar la consulta por desatención.  Se citó a Gloria por su relación pasada con Luís  el mes de Octubre estaba a punto de terminar y el día 31 que era Lunes, de comenzar, llegó a primera hora de la mañana, a las 9h cuando entró vestida de  negro con un traje pantalón ceñido a su esbelta figura, llevaba el pelo negro recogido en una cola de caballo, ojos castaños, piel clara y delgadez de infarto pensó Marce. – Buenos días, tome asiento por favor, dijo el inspector después de volver en sí. – Muchas gracias por venir señora  Gloria, el Pulsar y actualizar motivo de su presencia aquí... sin perturbarse en ningún momento, Gloria interrumpió a Marce. - Antes de nada inspector, quiero señalar si me permite, que hace dos años cortamos, para su información, supongo que la persona que les ha llevado hasta mí,  desplegando los medios de seguimiento, tanto físicos como electrónicos sobre mi persona y familia, les habrá puesto en antecedentes, y sabrán ustedes el motivo de la ruptura ¿no? Y que además  de la desgracia en mi casa, y dolor en mi alma, no habrán encontrado nada más ¿me equivoco?

Marce palideció por un instante, mientras dirigía una mirada inquisidora sobre el jefe de operaciones y responsable del dispositivo de vigilancia y escuchas… - Estábamos al tanto señora, pero no podíamos descartar nada, ahora si me permite usted, - por supuesto respondió ella - ¿puede decirme que sabe de Luís y que clase de amistad tenía con él? se produjo un silencio que hería, mientras Gloria alzó lentamente sus ojos  fijándolos imperturbablemente en los del inspector, mientras contestaba: - La clase de amistad que no trasciende de quienes la comparten; la pasión, el amor y la perdición a la que en ocasiones conducen a quienes la encuentran, conocen ó sienten. La amistad, inspector,  no tiene clases… antes solo sentía dolor, pero ahora la soledad y el vacío más hondo, solo eso. – Y ¿qué puedo decirles de él? Continuó – que le amaba... mientras se resbalaba con timidez una lágrima que oponía resistencia a desprenderse de su bello rostro, y que la ahogó en otro silencio dando lugar a una expresión de sufrimiento que conmovía a Marce. - Lo siento Señora, usted perdone, no pretendía… - la mantendremos informada si se producen novedades… - no se preocupen, dijo ella, - hacen su trabajo… se levantó y se marchó como vino. Pudo ver en esa mujer a Gema,  su dolor y  amargura. -Jefe, Jefe oyó a sus espaldas.  - que pasa López.  - ponga la tele ahora mismo, un grupo de la Jihad, esta reivindicando la ejecución de Luís Corral en Toledo, por apóstata, difamar al Islam y su revolución en Europea que han iniciado en Francia y por tildarles de delincuentes, “hermanos de la muerte” se hacen llamar… - ¿cómo? respondió Marce, - lo que está escuchando jefe.

Sin duda esto daba un vuelco a la investigación, ya que la línea de investigación cambiaba sustancialmente y habría que centrarla en la población islámica asentada en Toledo, con posibles ramificaciones de grupos radicales,  próximos a la víctima. –Jefe aquí tiene las llaves -¿como? – ¡Sí! me las pedió esta mañana, son del domicilio del fiambre… Ah sí! Gracias, y el inspector se dirigió a la vivienda del malogrado, eran  las 12 del medio día cuando Marce procedió a entrar en el domicilio de Luís, un segundo piso  orientado hacia Toledo con buenas vistas pensó Marce, abrió la puerta de entrada y accedió a un pasillo que dividía en dos el piso; por un lado la cocina,  un dormitorio y un baño, y por el otro, un salón muy espacioso, y un dormitorio más grande, con  baño en su interior. La casa estaba cubierta de libros, no se veía pared alguna excepto una foto de Gloria colgada en el salón, en lo alto de un  pequeño escritorio que debía utilizar Luís para leer ó escribir, había un portátil en lo alto.

Llamaba poderosamente la atención del lugar, el orden y la limpieza en toda la vivienda. Al entrar en el  cuartito donde dormía, una pequeña cama adornaba el espacio junto a una mesita de noche y en esta, una radio, En las paredes solo había estanterías llenas de cartas, habría miles, muy ordenadas, como si llevaran ahí siglos, con nombre y dirección del destino pero sin sellos, Gloria García Martín. Eran cartas para no  enviar pensó, realmente sobrecogía, abrió un pequeño armario estaba ordenado y limpio, todo normal.  No disponía la vivienda de grandes lujos, pensó Marce, más bien ninguno, no tenia televisión solo una antigua radio adornaba la mesita de noche, vivía de modo austero, aunque se respiraba orden y paz en ese lugar. 

 Una carta que permanecía sobre la radio, le llamó  la atención ¿como no se habría fijado antes en ella? ¿Que hago pensó? estaba abierta ¿sería la última que escribiera? Se preguntó, La única forma de averiguarlo sería sacándola de su interior y leerla,  así lo hizo,  estaba en lo cierto fue la última,  24 de Septiembre de 2005  Querida Gloria… No quiero alarmarte y lo sabes, pero últimamente tengo sensaciones muy extrañas, será por no verte supongo, no lo sé, pues el corazón jamás deja de ver lo que el alma siente, y yo te siento en cada instante, en cada mirada, en cada pensamiento, todo lo que me rodea ó veo está lleno de ti. Mi corazón nunca te echa de menos, está sobrado  de ti, si no, me sería imposible aguantar el desvelo y la soledad que en ocasiones me invaden, pero siempre me salvas tu y los recuerdos… Hace falta tiempo para amar a alguien, hay que ahondar en sus entrañas para llegar a una mínima comprensión. El tiempo, siempre es aliado para los que aman y el tiempo de amar es eterno...  Quiero darte  nuevamente  las gracias por todo el amor y la felicidad que me has regalado y que aún percibo en el aliento del aire, tu eres el viento que mueve mi alma como un junco…eres la razón, el sentir y el horizonte de mi corazón triste en el que dibujas sonrisas, eres mi vida que tampoco siento sino, en ti... No pudo continuar leyendo, ya que las lágrimas le cegaron los ojos, y la angustia el alma.

De repente, comenzó a sentir respeto por Luís, y mientras reposaba su mirada en el resto de cartas escrupulosamente ordenadas,  se prometía, que jamás  descansaría hasta  dar caza, a sus asesinos…